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viernes, 28 de septiembre de 2018

Los cuentos de casa: Súper Lola


Como llegó a casa...

  Este verano, los yayos querían comprarle un cuento nuevo (los veranos los pasamos en el campo con mis padres, y por las noches solemos leer cuentos antes de dormir). 

  Así es que fuimos a una librería y mirando mirando, nos encontramos con Súper Lola. En cuanto leimos la sinopsis, se fue directamente a la cesta.

El cuento bajo el ojo objetivo

  Súper Lola nació gracias a las palabras de Gema Otero Gutiérrez, y a las ilustraciones de Juan A. Muñoz.


  Es un cuento de unas 20 páginas a color en acacabado mate. Al final del cuento, ofrecen a lxs peques unas actividades para escribir y pintar.

Nos sumerge en la historia de...

 .Lola es una niña que sueña con un mundo en el que todas las niñas y los niños puedan ser lo que quieran ser: ganaderas, astronautas, militares, bomberas...

  Ella quiere ser super heroína y así poder ayudar a quien lo necesite. Para ello, se hace valer de su súper capa, su valentía, inteligencia y fuerza.


  Siempre está leyendo historias de mujeres que han hecho cosas importantes, en las que encuentra la inspiración para sus aventuras.

Después del cuento...


  Súper Lola es, sin duda, un libro que hacía mucha falta. En una sociedad en la que se inculca a las niñas a ser princesas delicadas, llega Lola y nos recuerda a todas que podemos ser lo que queramos ser. Nos muestra otros modelos educativos, libres de sexismo y la diversidad de niñas que existe.

  Como ella misma dice: "No penséis que todas las niñas son iguales...Noooo! Hay niñas altas, bajitas, gorditas, valientes, artistas, ligeras, nobles, imaginativas, sinceras, pensadoras..."



Opinión



  Ahora que sabéis de que trata el cuento y el enfoque con el que está escrito, creo que resultará evidente mi opinión. Cuento fundamental tanto si tenéis niñas como niños, incluso si no los tenéis. Cambiar los modelos educativos y las maneras de pensar sexistas es algo que nos atañe a todas las personas.

  Por su parte, a Eyre le encanta también, ¡se lo sabe casi de memoria!
Cada vez que lo leemos, cambia de vocación. Unas veces quiere ser mecánica, otras astronauta y otras, en cambio, militar. Pero siempre siempre, quiere ser Súper Eyre, con su capa (que ya os enseñaré) y sus super poderes.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Nuestras vacaciones en Roquetas de Mar (Almería)

  En julio estuvimos en Roquetas de Mar de vacaciones (maravilloso para las familias, en serio) 

¿Por qué elegimos este lugar para nuestras vacaciones?

  Aunque los dos somos valencianos, lo bien cierto es que ni SP ni yo somos ni de paella ni de playa. Y diréis, "pues Roquetas de Mar, como su nombre indica, no es un pueblo de montaña"

  Pues sí, tenéis razón. Pero es que a Eyre le encanta la playa.

  Ya conocíamos la costa almeriense de un viaje que hicimos de solteros al Cabo de Gata. Así es que sabíamos que las playas de Almería no tienen esa arena pegajosa que tan poco soportamos (sabemos que aquí en la Comunitat Valenciana hay lugares con playas de arena "gruesa", pero no nos daba el presupuesto). Así es que decidimos buscar un apartamento por dicha costa.


  Nuestros requisitos eran:
-Que se ajustara a nuestro presupuesto.
-Que el apartamento tuviera piscina.
-Playa cerca para ir andando.

 Y así dimos con Roquetas de Mar.



  Menos mal que la playa la teníamos a 10 minutos, porque tras 5h de coche, Eyre dijo que de ahí no se movía hasta que no regresaramos.

  Y la verdad es que genial, una playa limpia (las calles no tanto...), familiar, respetuosa...




REFLEXIONES FEMINISTAS DE VACACIONES


  Lo sé, no puedo quitarme las gafas violetas, y lo observo todo desde una perspectiva feminista y de género. Y en vacaciones no iba a ser menos...

  Allí, con el mar de fondo y rodeada de familias, me dio para reflexionar mucho, y para pensar en todo lo que llevamos andado como sociedad y lo que aún nos queda.

  Nos encontramos muchas (MUCHAS) familias criando a sus hijas e hijos "como se ha hecho toda la vida". Actitudes permitidas para unos que no lo son para ellas, las señoritas.

  Pero hubieron un par de hechos que, jo, me marcaron.

  Estábamos una noche en un parque. Eyre estaba columpiándose y llegó otra niña con unas muñecas de princesas Disney. Eyre se quedó mirando las muñecas y le pidió a la niña jugar. La niña, y la cito textualmente porque a pesar del tiempo pasado, no puedo olvidar lo que dijo, le soltó: "es un niño, no puede jugar con las princesas" 
(a esa niña ya la han adiestrado bien: ñinas=pelo largo, vestiditos y pendientes) y le contesté:
"mira, cariño, primero decirte que es una niña, se llama Eyre. Y segundo, que aunque fuera un chico, ¿por qué no pueden gustarle las muñecas?" La niña, me contestó que "no podía ser una niña porque no tenía pendientes, y que a los niños les gustan los coches y las peleas, no las muñecas"
  No supe qué decirle más. La pena y la rabia me podían.

  Esa misma noche, nos tomamos unos granizados en una heladería. Íbamos Súper Papi, Eyre y yo. Cuando nos atiende el camarero, sólo se dirige a Súper P. Y cuando viene a cobrarnos, sigue dirigiéndose a él sólo. Papi no llevaba suelto y dije yo "espera que yo si llevo". Me mira el camarero (OMG, se ve que no soy transparente, ¡menos mal!) y vuelve a mirarlo a él: "si no llevas metálico, puedes pagar con tarjeta" Súper P, que ya se está volviendo un rebelde como yo, le dice: "no, paga mi mujer" Y la cara de ese neandertal misógino se puso más roja que un granizado de fresa.

  Pero todo no fueron malas experiencias. 

  He disfrutado como nunca de mi cuerpo. Al contrario que les pasa a muchas mujeres, tener a mi compañero hombre al lado me hace más libre. No me gusta hablar de "me deja" o "me permite" o "no se enfada si..." porque no es así. Soy libre y tenerlo al lado sólo hace que reforzar esa libertad.


  Hago topless en la playa (conozco muchas mujeres que no lo hacen por ellos) y es lo más cómodo del mundo, sobretodo para dar teta, ya que le das a tu hijx la posibilidad del auto servicio.


  Y hablando de libertades y feminismo (esto ya pasó estando en casa), recientemente, al ver unos regalitos que nos sobraron para los peques de nuestra boda, me di un "zasca" a mí misma que casi me caigo para atrás... Los regalitos eran unos puzzles para pintar. A las niñas, les compramos los puzzles de Minnie, de las princesas, etc y les pusimos en el envoltorio lazos rosa. A los niños, por el contario, les elegimos puzzles de Bob Esponja, Spider Man, etc y los lazos, claro está, eran azules.

  Pues sí, yo hice eso hace 3 años, que no son nada, y para mí lo han sido todo. La vida te cambia, la mente evoluciona y la forma de ver las cosas por fortuna, también puede cambiar.

EN CONCLUSIÓN...

  Este ha sido un verano de auto descubrimientos, de evolución, de grandes cambios de Eyre y nuestros, de acompañarnos.

  Hemos reído, jugado con la arena, Eyre ha superado un cierto miedo que le tenía a las piscinas grandes, en definitiva: hemos disfrutado mucho los tres.

  Quizá ha sido el verano en el que más he podido madurar ideas y en el que hemos podido crecer junto a nuestra hija.



jueves, 3 de mayo de 2018

Cómo me ha cambiado la maternidad. Reflexiones de 2 años.


  Hace unos días, Facebook me recordaba una foto de hacía dos años: Súper Papi, Duque y una futura mami que se creía que todo era Yupilandia. La inocencia en mis ojos, la niñez en mi cara. Esa ansiedad y emoción de quien está a las puertas de la cita a ciegas más importante de su vida.

(Siento la calidad de la imagen)

  Después de esa foto, todo se vuelve borroso. La alegría de tener a Eyre en mis brazos con la desazón de las almas rotas. El no entender, el verme sobrepasada.

  Ahora miro fotos de antes de ser madre y no me reconozco. ¿Esa era yo? ¿En serio? ¿O ahora es cuando de verdad soy y estoy yo? No es el cambio físico, que ha sido tremendo. 20 kg (casi 30kg si contamos el embarazo) me separan de esa Mari que no sabía la que se le venía encima.

  Dos años después del jueves 21 de abril de 2016, soy más fuerte, más paciente y reflexiva. Las y los que me conocen saben de mi impulsividad a la hora de hablar, mi explosividad en las discusiones.

  Sigo siendo de fácil "empanamiento", sólo que ahora, estoy tan cansada a veces, que, en realidad me duermo con los ojos abiertos.

  La relativización de las cosas es mi especialidad en la actualidad. Ya no me fastidia enormemente que se me rompa una uña, o no poder dormir (¿dor-qué?) hasta tarde. Ahora me preocupan más cosas como mi salud (y la de mi Súper Familia), cocinar platos saludables por Eyre y por nosotros, y vivir todos los momentitos con ellos a tope.

  Es curioso como cambian tus prioridades (aunque sigo sin poder salir a la calle sin maquillar o comprarme algún pintauñas de vez en cuando).

  Y si soy sincera, me cuido mucho más que antes. No veo que sea cierto eso de que las madres nos descuidamos. Y no estoy hablando de maquillarte o peinarte, que puede que no te guste. Hablo de dedicarte tiempo. Para pensar, para leer, para no olvidarte que eres madre pero no has dejado de ser mujer (es curioso ver como a los hombres, en general, no les cambia tanto la paternidad)

Y FUE CUANDO EL FEMINISMO ENTRÓ EN CASA...

  Ese día se produjo en mí (realmente en los dos) un cambio. Creíamos en la igualdad, el feminismo...pero de "boquilla". A partir de ese día, empezamos a poner en práctica (a veces con errores y otras con aciertos) esas ideas de un mundo más equitativo. Vamos pasito a pasito, trabajando día a día para que Eyre tenga un presente y un futuro en el lugar que le corresponde en la sociedad.


SÚPER PAPI Y SÚPER MAMI DESDE QUE SOMOS SÚPER PAPI Y SÚPER MAMI

  Ese día también nos cambió como pareja. Ese día se estableció un vínculo más entre nosotros. Ese día pasamos a ser compañeros de vida con un proyecto enorme hecho realidad. Ese día se nos pusieron muchos retos en nuestro cómodo camino que nos han hecho madurar como pareja.

  Siempre hemos sido de hablar todo, pero desde que somos padre y madre, vivimos más en común todo (sin dejar de ser él y yo dos personas distintas)

  Ahora disfrutamos más del sexo, un sexo más maduro, con más compenetración. La experiencia del embarazo, el parto y el horrible y larguísimo post-parto hicieron que Súper Papi y yo nos conocieramos más, y eso, en la intimidad, se nota. En dos años nos hemos conocido más que en todos los años que llevamos juntos.

UN CAMBIO DESDE LAS RAÍCES

  El cambio ha sido radical, desde mi raíz.

  Me deconstruí para nacer de nuevo. 

  Prácticamente ya no reconozco a la Mari de antes. Sigo siendo la misma, pero tan distinta que me cuesta encontrar las similitudes. Y, como he dicho antes, no es cuestión sólo del físico, eso, al fin y al cabo, viene y va, es el envase de quien somos.

  La madurez, lo que me enseña mi gran dama valiente, no lo cambio por nada.


miércoles, 18 de abril de 2018

Los cuentos de casa: "Contes de bona nit per a nenes rebels" (Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes)


Cómo llego a casa...

  Como muchos de los cuentos que tenemos en casa, este tambien ha llegado envuelto en papel de regalo. Y es uno de los más especiales: un libro sobre mujeres, feminista, regalado por un hombre feminista (celebro cada día ver que Súper Papi no es el único)

  Este recopilatorio de cuentos ha sido el primer regalo del segundo cumpleaños de Eyre, ¡Y no puede gustarnos más!

El cuento bajo el ojo objetivo

  El libro tiene 224 páginas a color, en papel mate. Las ilustraciones son de distintas artistas, de diferentes estilos, unas en blanco y negro y otras en color.

Nos sumerge en la historia de...

  De 100 mujeres que hicieron historia, que cambiaron el mundo, cada una en su terreno.

  Deportistas, políticas, activistas, científicas, etc. Todo mujeres silenciadas por los libros de historia.

  El libro pretende, con cada uno de estos cuentos, alentar a las niñas a ser lo que quieran ser, que luchen por lo que creen. Y, bajo mi punto de vista (aunque en ningún sitio menciona tal objetivo), también les da una lección muy importante a los niños: aunque vosotros lo vais a tener por norma más fácil que ellas, las niñas también pueden ser lo que deseen.

Después del cuento...

  Este conjunto de cuentos, de historias de mujeres reales que supieron y quisieron luchar por lo que creían, nos aportan una enseñanza tremenda a todas y todos. Las mujeres también existimos en la historia, aunque nos hayan querido ocultar.

  Si tengo que ponerle un "pero" al libro, que es el único que le veo, es que cuenta las vidas de mujeres que alcanzaron sus metas, independientemente de los métodos que usaron. No sé si me explico. Transmitir ese mensaje de "todo vale" para conseguir tus objetivos, dudo que sea lo más adecuado. Aún así, son pocas las historias que cuentan de este tipo, por lo que el resto me parece genial.

  El título, dirigido sólo a niñas (tremendamente criticado en redes) también es algo desacertado. Aunque si lo pienso fríamente, el primer paso es decirles a las niñas que ellas pueden, y con eso, los niños creceran viendo que las niñas pueden ser lo que deseen.

  Así es que, me parece un libro muy recomendable, tanto para niñas como para niños, para leerles, o que lo lean ellxs, para que imaginen y sueñen.

jueves, 29 de marzo de 2018

EDUCAR EN VIOLETA




Educar en violeta es…

  Educar en violeta es educar personas. Ni niñas ni niños, personas.
  Educar en violeta es no llamar princesas ni príncipes. Las princesas crecen pensando que necesitan un príncipe que las salve. Y los príncipes, creyéndose con el derecho y la obligación de estar por encima de las princesas para poder salvarlas (y la presión que para algunos de ellos supone).


  Es no decirle a tu hija que no puede hacer esta u otra cosa por el hecho de ser niña.

  Educar en violeta es no ponerle vestidos incómodos con los que no va a poder moverse con soltura o ensuciarse con libertad. Es no "marcarla" con pendientes para diferenciarla de los niños.


  Cuando educas en igualdad, educas en igualdad. Es decir, eres muy consciente y estás muy convencida/o de esa igualdad. Si no, no sirve de nada. Si no lo estás 100% en algún momento empezarás a educar a hijas e hijos diferente por su género.


  Cuando educas en violeta, estás dispuesta/o a pelearte contra los convencionalismos patriarcales, a desterrar de tu vida y tu entorno el máximo de micromachismos posible. Una vez de pones las gafas violetas, no hay vuelta atrás, has decidido ir a por todas, a crear, desde vuestra familia, un mundo mejor para nuestras hijas.


¿Y si tengo un hijo, también es necesario que lo eduque así?


 ¡Pues claro! Educar en el feminismo no es algo exclusivo de mujeres y niñas. Los niños y los hombres han de educarse en el respeto a los demás, en este caso a nosotras. Educarlos con el ejemplo de ver cómo su madre y su padre se respetan, como hacen las tareas de casa indistintamente, como papá no goza de libertades distintas a mamá, como no hay “cosas de chicas o cosas de chicos”, como no hay actividades exclusivas de “papá con hijo” y “mamá con hija”. Sí, claro que los niños también han de educarse en violeta. Porque serán los compañeros de la vida adulta de nuestras hijas (no me refiero sólo al terreno sentimental, que tiene infinidad de elecciones), compañeros de trabajo que no menospreciarán a sus compañeras por ser mujeres, que no harán comentarios vejatorios hacia ellas. Serán hombres que no se crean con el derecho de disponer de los cuerpos de las mujeres sin su real consentimiento. Serán hombres incapaces de explotar sexualmente a una mujer, incapaces de maltratarla. Claro que es necesario.


  Justo hace unos días leía un artículo en el que la autora decía que de qué servía cambiar las vidas de las mujeres si no cambiaba el escenario donde se iba a desarrollar esa vida. Y tenía toda la razón. Si las mujeres nos liberamos, nos empoderamos, nos reeducamos, pero seguimos desarrollándonos en un terreno tremendamente hostil para nosotras, con mil trabas y millones de micro y macro machismos, de nada nos sirve. Necesitamos un compromiso de la sociedad en general. Mujeres y hombres. Empezando por las familias. Ahí empieza todo. Las familias (sean del tipo que sean, no hablo de modelos tradicionales, hablo de la célula básica de toda sociedad) somos las que debemos empezar con el cambio. Somos las madres y padres de las personas adultas del futuro. Y conforme las eduquemos, serán. Así es que sí, todas y todos tenemos algo que hacer.





Una responsabilidad social


  Por eso, educar en violeta es una responsabilidad que adquieres con el futuro de tus hijas e hijos, con la sociedad de la que formarán parte.


  Nosotros somos tremendamente felices de saber que estamos educando a una mujer libre, que, esperemos, no tenga que soportar ni la mitad de yugos que tuve (y tengo) que soportar yo. Que crezca sin la presión de los estereotipos de género. Que pueda elegir con la libertad de equivocarse, caerse, levantarse y que nadie le ponga trabas por ser mujer. Creemos en el feminismo, en el violeta y en un futuro más equitativo para mujeres y hombres. 

  Simplemente (y a la vez tan difícil) eso es educar en violeta.

jueves, 15 de marzo de 2018

Los libros de casa: "Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo"

  Siguiendo con la serie de publicaciones dedicadas a las mujeres, madres o no, y al feminismo este mes de marzo, hoy os traigo la review de un tesorito literario: Querida Ijeawele, Cómo educar en el feminismo.

Cómo llegó a casa...

  Un día, buscando un libro de temática feminista en tiendas on-line (cuando te sales un poco de lo "convencional", a veces es complicadísimo encontrar determinados libros) me  salió en recomendaciones Querida Ijeawele. No sabía de su existencia. Pero desde que leí su sinopsis, lo añadí a mi "wish list" (esa que ya es casi interminable)

  Hace un par de semanas, entré a una librería a buscar el "innencontrable" libro. Por supuesto, no lo encontré, pero me compré el libro Idiotizadas de Moderna de Pueblo, y cuando fui a pagar, ahí estaba Querida Ijeawele en la caja.

  Y así, con una mezcla de casualidad y señal, se vino este maravilloso e inspirador libro a casa.

El libro bajo el ojo objetivo...

  A simple vista, es un libro pequeño de tamaño (enorme por dentro), de cubierta verde intenso e interiores sin ilustraciones y en blanco y negro. Consta de 90 páginas, divididas en 15 sugerencias o capítulos.

  La escritora, Chimamanda Ngozi Adichie, es una autora nigeriana que traslada su ser feminista a sus libros. 


Nos sumerge en...

  Querida Ijeawele una carta escrita por la autora a una amiga que ha sido madre recientemente. Mediante 15 sugerencias, le va mostrando lo que es educar en feminismo a su recién nacida hija Chizalum Adaora. 

  Con recomendaciones como "un padre es tan verbo como una madre" o "Porque eres una niña nunca es una razón para nada. Nunca", la autora nos va sumergiendo en una reflexión sobre el camino que llevamos hecho y el que nos queda por andar en la educación feminista de nuestras hijas e hijos.





Después del cuento...

  Da igual si eres madre/padre de hija o de hijo, da igual que aún no haya nacido, o si por el contrario ya es "mayor". Querida Ijeawele nos proporciona herramientas muy útiles para construir junto con nuestras hijas e hijos un futuro de esperanza, de igualdad.

  En casa nos ha hecho reflexionar mucho acerca de lo que hacemos en nuestra crianza violeta, de los micromachismos que aún tenemos integrados. Reconozco que este libro me ha dado algún "bofetón"... Ya la primera sugerencia me dejó "K.O". "Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella" Siempre digo que además de madres somos mujeres. Y admito que casi siempre me cuesta definirme como mujer además de mi faceta de madre.

Opinión...

  Llegados a este punto de la reseña, ¿Qué puedo decir más acerca de Querida Ijeawele
  
  Es un libro imprescindible, para aprender o mejorar en nuestra educación en igualdad. Para ello, es fundamental creer en que somos iguales mujeres y hombres y que otra sociedad más igualitaria es posible. 

  Este libro sólo es una guía para ayudarnos a todas y todos en este camino tan vital como es el de construir un futuro mejor para nuestras hijas e hijos.

jueves, 8 de marzo de 2018

8 de marzo

  Me había planteado no publicar. Hasta ahora mismo estaba debatiéndome entre hacerlo o no. He secundado la huelga, así es que, a priori, no tenía micho sentido publicar. Pero tambien he pensado que hoy es un día para reivindicar. Sé que el motivo de la vaga es que se "note" el vacío que dejamos las mujeres cuando no realizamos las tareas que normalmente realizamos (en casa, en el trabajo, en el comercio, etc) Pero soy consciente que la mayoría de mis lectorxs son mujeres, así es que por vosotras, por las que creeis en un mundo igualitario y por las que aún no. Por las que luchais conmigo y por las que aún no os habéis levantado. Por todas,hasta por las que no sois "ni machistas ni feministas" (a vosotras os recomiendo leer sobre lo que son cada cosa)
  Soy mujer. Hoy es nuestro día. Pero no me felicites, por favor.

  Ser mujer es un hecho, no un estado. Por eso, no me felicites.

  Por ser mujer, me expongo a cobrar menos en un trabajo que mis compañeros hombres.

  Por ser mujer en "edad de ser madre" me han excluido de procesos de selección.

  Por ser mujer, no me han renovado contratos. Así contrataban a otra y volvían a cobrar la subvención.

  Por ser mujer y madre me he cerrado puertas laborales.

  Por ser mujer y madre he tenido que elegir.

  Por ser mujer, tengo que ir mirando hacia atrás cuando voy sola de noche.

  Por ser mujer, me expongo a críticas por cualquier aspecto estético.

  Por ser mujer, aún hay ámbitos que tengo vetados.

  Por ser mujer, tengo que escuchar bromas, chascarrillos y sandeces referentes a cómo somos, supuestamente, las mujeres.

  Por ser mujer, tengo menos credibilidad si denuncio una agresión.

  En la medicina, todo lo relacionado con la salud propiamente de las mujeres está menos investigado.

  Por ser mujer, voy a poder entrar gratis a una discoteca para ser un reclamo.

  Por ser mujer, muchos hombres se van a creer con el derecho de decirme lo que les apetece hacerme.

  Por ser mujer, van a verme muchos como un trozo de carne con agujeros que tapar.

  Por ser mujer, muchas mujeres dirán que eso me pasa "por ir provocando"

  Por ser mujer, Eyre tendrá que enfrentarse a opiniones sobre sus no-pendientes, su pelo corto y su ropa "no de niña"

  Por ser mujer, Eyre lo tendrá más difícil que los niños, sólo por haber nacido con vagina.

  No me felicites. Ser mujer, hoy en día significa estar en desigualdad de condiciones y oportunidades. Ser mujer, hoy en día, significa luchar.

  Hoy se celebra el Día Internacional de las Mujeres para recordarnos a todas y todos, que aún queda mucho por hacer.

  Hoy es el Día de las Mujeres. Pero no me felicites: únete y luchemos juntxs.


jueves, 1 de marzo de 2018

Marzo, mes de las mujeres

Hoy empezamos marzo. Marzo no es un mes cualquiera, aunque debería serlo. De la misma manera que no da igual que seamos mujeres u hombres, aunque también debería dar igual.

Crianza y feminismo. Feminismo y crianza.

  Me he pensado "muy mucho" si tratar durante todo este mes temas relacionados con la situación de las mujeres y sobre el feminismo, era algo relacionado con la maternidad, es decir, con el tema transversal de este blog.

  Y cada argumento a favor o en contra me llevaba a la misma conclusión: Las madres y los padres somos lxs que tenemos la llave de un futuro de nuestras hijas e hijos con equidad y respeto. Es decir, somos las madres y los padres de las personas adultas del futuro. ¿Cómo no va a ser importante que reflexionemos sobre qué camino llevamos y hacia dónde queremos que éste nos lleve?

  No se trata de si eres madre/padre de un hijo o de una hija. Se trata de ahondar en nuestro interior, para después analizar cómo esta el "patio", cómo viven las mujeres de nuestro alrededor (y no hablemos de 1000km más hacia allá...). No por tener un hijo varón estás exenta/o de responsabilidad. No por tener una hija tienes que luchar por ella. Esto es asunto de todas y todos, mujeres y hombres.

  Educar en igualdad (equidad, mejor) implica romper con muchas cadenas. Implica deshacernos de muchos roles aprendidos. Implica asumir que el nacer con vagina o con pene no debe condicionar la educación que demos a nuestras hijas e hijos.

  A Súper Papi y a mí a veces nos cuesta discernir entre los condicionamientos de género y lo que es así y punto, da igual niña que niño. Es muy, muy complicado "deconstruirnos" por completo y educar y criar en base a instintos naturales y evidencias científicas.

  Llevamos las madres y los padres una carga tremenda. La ropa rosa/azul, pendientes a las niñas, juguetes "de niña" o "de niño", actitudes aceptables para uno y otro género, etc son ejemplos de ese lastre patriarcal que llevamos a cuestas.

  El caso es que hay familias que no se plantean nada de esto (bien por desconocimiento o bien por consentimiento) y continúan educando a sus hijas e hijos de manera distinta según su género. Para mí, aquí no debería caber el "cada madre y padre educa como considera", ya que con una crianza y educación igualitaria ganamos toda la sociedad. Mientras que continuando con la tradicional educación machista, perdemos todos, las primeras nosotras y nuestras hijas.

Tradiciones que pesan como cadenas...

  Plantearse romper con la "tradición" es complicado, lo sé. Pero tarde o temprano alguna generación tiene que empezar a cambiar el "chip". Y cuanto más tiempo perdamos (o más generaciónes nos esperemos a dar el salto) más complicado será acabar con toda esta discriminación social, económica, física y laboral que sufrimos las mujeres.

Por nosotras. Por ellas.


  Por nuestras abuelas, madres, tías que han tenido que vivir a la sombra de los maridos. Por nuestras hijas e hijos que merecen un futuro de respeto e igualdad.


jueves, 23 de noviembre de 2017

25N La violencia obstétrica también es violencia de género

  Querida futura madre, madre, mujer y personas en general, a mí me robaron mi parto.

  Embarazada yo tenía unas ilusiones respecto al momento del parto y me las truncaron.

  Desde el día que fui a monitores. Sin permiso, sin avisarme, el ginecólogo me realizó la maniobra de Hamilton (el médico introduce un dedo a través del cuello del útero, y va girando el dedo, intentando separar la parte de debajo de la bolsa amniótica de la pared del útero).

  Para las que no lo hayais vivido, duele mucho. Pero más dolor sientes cuando sabes que te la han hecho porque sí, sin justificación médica, sin informarte, sin nada... Mujeres, que nos realicen procedimientos sin informarnos, es violencia obstétrica.

  Esa misma tarde, empecé a sangrar y a tener contracciones dolorosas. Tanto mi matrona como en el hospital, me dijeron que eso era normal porque con un tacto se sangra (evidentemente sabían lo que me habían hecho, porque sangraba bastante, no un marcado)

  Al cabo de dos días, cuando ya no podía más (llevaba desde el día de monitores sin poder dormir por las contracciones) me ingresan, no sin antes tener que escuchar frases tipo: "si ahora dices que no puedes más, no quiero ni pensar dentro de un rato como estarás...jajaja", "con esas contracciones de pacotilla, ¿cómo vas a estar de parto?" Mujeres, que nos infantilicen y se rían es violencia obstétrica.

  Después de un rato en la habitación, veo que el parto va para adelante y me bajan a dilatación.

  Te contaré, que yo tenía mi plan de parto hecho, muy meditado, y se lo pasaron por donde quisieron... Mujeres, que no respeten nuestra voluntad, pudiendo hacerlo, es violencia obstétrica.

  "Te voy a poner un enema, porque luego cuando te cagues y huelas, te dará vergüenza empujar"  Tenía especificado que no quería enemas...pero estaba tan cansada que hicieron conmigo lo que quisieron.

"Ya te he puesto un calmante y has usado la pelota, así es que ya he cumplido tu plan de parto. Ahora ponte la epidural, que luego cuando te duela de verdad, no quiero oirte gritar" Claro, hasta ese momento no me dolía nada, estaba fingiendo... Mujeres, que nos presionen para ponernos la epidural, un enema o cualquier otra cosa, es violencia obstétrica. No lo hacen por nuestro bien, sino por trabajar ellxs más cómodos.

  Me puse la epidural, una teórica dosis bajita que me iba a permitir sentir las contracciones y poder mover las piernas...  

 La realidad es que a partir de la epidural, se me fue de las manos MI parto, MI cuerpo y MI voluntad...

  No notaba apenas nada, no podía moverme, no me dejaban ni beber, me pusieron Oxitocina sintética sin mi consentimiento.

  De repente, la matrona me introduce por la vagina un "palito" y le digo que no quiero que me rompa la bolsa. No me hace caso. Al rato, noto mucha humedad y me dice: "Has roto aguas" y le digo: "No, me has roto tú la bolsa" Me lo negó.

  En no llega 3 horas, estaba en dilatación completa y me dicen que empuje.

  Ya no puedo más, no controlo mi cuerpo, no me dejan ni humedecerme los labios, estoy cansada y frustrada. Nada está saliendo como quería...

  Me llevan a paritorios sin decirme por qué. Mujeres, la falta de información sobre el proceso de parto, es violencia obstétrica.

  Me tumban, me atan las piernas. Recuerdo escuchar a la matrona decirle a su compañera: "Epi, ¿no?" y yo decirles "No quiero que me corteis, ¡no quiero!" 

  En ese momento se me escapa la vida, se me sube una matrona encima para hacerme la maniobra de Kristeller (maniobra desaconsejada por la OMS) me hacen la episiotomía, sale Eyre y se la llevan. No llora. Nadie me dice qué pasa. 

  Oigo que llora. Se me mezclan sentimientos... Ha nacido mi hija, pero a mí me han matado un poco. Han mutilado mi intimidad. Han violado mi voluntad.

  Tardé más de 4 meses en caer en la cuenta de todo lo que pasó. Y más de un año en poderme dormir sin revivir una y otra vez ese día.

  A día de hoy, soy incapaz de pensar en el nacimiento de mi hija como un momento feliz. Se me entremezclan sentimientos. He llorado mucho. Por no entender. Por la incomprensión. Por escuchar una y otra vez cosas como "¿Qué esperabas?" "A todas les cortan, es lo normal" "Lxs médicos saben lo que hacen, no vas a saber tú más" "Por lo menos tu hija está bien"

  Queridas lectoras y lectores, lo que me pasó a mí, no es una excepción. De hecho, se podría decir que fui afortunada. Dentro de lo que cabe, no me llevé el "pack" completo.

  Día a día se comete sobre las mujeres una violencia de género de la que, por suerte, cada vez se calla menos. La violencia obstétrica es esa infantilización, ese menosprecio a las capacidades naturales de la mujer, esas episiotomías sin justificación, esas cesáreas por conveniencia del médico, ese parir en la postura que te digan para que estén cómodos los "profesionales".

  Si aún estás a tiempo, infórmate de tus derechos. Nunca consientas nada que no te haga sentir conforme. Nunca permitas que te menosprecien.

  Es la primera vez que mi historia sale de las cuatro paredes de mi casa. Es ahora, año y medio después, cuando he encontrado la fuerza para contarlo. No quiero seguir resumiendo mi parto en "fue rápido y vaginal", no. Quiero que se sepa, por mí, por ti que estás embarazada, por ti que tienes hijxs y también te robaron tu parto, por el médico o matrona que no piensa en la mujer que tiene delante como una persona, por las parejas que tienen que saber por lo que nos hacen pasar.

  Pasado mañana, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género, y quiero reivindicar desde este blog, que en el ámbito médico también nos están maltratando con total impunidad.

 
No dejes que arruinen uno de los días más trascendentales para ti, mujer.

jueves, 5 de octubre de 2017

Educar en violeta

  Cuando decides (o te va naciendo) adoptar modelos de crianza que se salen de lo "normal", sabes que tarde o temprano vas a escuchar críticas u opiniones al respecto.

  Nos pasa con el colecho, con la alimentación de Eyre, con el tema guardería, porteo,etc.

  Pero cuando eliges una educación feminista para tus hijas e hijos, ahí ya te das de bruces con la estructura patriarcal que envuelve todo cuanto nos rodea. Casi todo cuanto nos rodea tiene tintes machistas, y si de crianza hablamos, aún más.

  Ya desde antes de nacer Eyre, insistimos en que no queríamos nada rosa. No tenemos nada en contra de ese color, entendedme, pero sabíamos que al tratarse de una niña, casi todos los regalos iban a ser de ese color. La cultura del azul-niño, rosa-niña no hace más que esterotipar y separar. Nosotros que queríamos criar en igualdad, no podíamos aceptar esos encasillamientos.

  En general, el tema de la ropa es tremendo. Mientras la ropa de niño está llena de colores y mensajes "potentes", de valentía y aventuras, en la sección de niñas predomina el rosa (en unas tiendas más que en otras), los mensajes tipo "I love you", "princess", etc.

  Esto lo hemos "mamado" desde siempre, y quieras o no, por mucho que lleves tus gafas violetas, algo se te escapa en la educación y crianza de tus hijas e hijos.
Fuente: Pixabay

DE CUANDO NO ERES FIEL A TUS PRINCIPIOS

  Cuando Eyre tenía unos pocos meses, le pusimos pendientes. Era lo que tocaba, ¿no?   Habíamos tenido una niña y por eso teníamos que perforarle las orejas. "Están tan guapas con pendientitos...", "total, luego de mayor os los pedirá", ¿cómo no le vais a poner pendientes?", etc eran frases que escuchábamos.

  Así es que se los pusimos invadidos por una mezcla de tradición y poco convencimiento.

  Desde ese momento nos arrepentimos.

  ¿Qué igualdad queríamos inculcarle a nuestra hija si, por el simple hecho de nacer mujer, la habíamos "marcado"?

  ¿Por qué tenía ella que soportar ese dolor impuesto? (está demostrado que es un mito lo de que no sienten dolor)

  Si teníamos un hijo, ¿a qué no le pondríamos pendientes? Entonces, ¿por qué a ella sí?

EL DÍA EN QUE RECONOCIMOS EL ERROR Y RECTIFICAMOS

  Han sido muchos meses debatiéndonos entre una tradición vestida de "sin importancia" y nuestro convencimiento de igualdad real. Unos meses de luchar contra nuestros propios argumentos (estética, que tenga pendientes como todas las niñas, el qué dirán, etc)

  Y por fin nos decidimos. El fin de semana pasado le quitamos los pendientes. Esa "marca" patriarcal que va tan en contra de lo que pensamos.

  Continuamos llenos de dudas (la "desintoxicación" machista es casi imposible) pero estamos felices.

  Felices por ser consecuentes. Felices por saber rectificar. Felices por dejar a nuestra hija que sea ella la que decida qué hacer con su cuerpo. Felices por haber sido libres. Y, sobretodo, por hacerla a ella un poquito más libre.


jueves, 4 de mayo de 2017

Acordarse de las madres una vez al año no hace daño al patriarcado

  Este domingo es el famoso Día de la Madre. Ese día en el que muchas madres reciben una plancha, aspiradora, o cualquier utensilio que NUNCA regalarías a un hombre. En el mejor de los casos, esas madres reciben una planta o un ramo de flores.

 Seguramente, los maridos e hijos inviten a esas Súper Mamis a comer, y toda la familia junta pasará un día lleno de amor, felicidad y de ego masculino "mirad que buen marido soy"
  
  Pero el lunes ya no es el Día de la Madre. Y esa mujer que el domingo lo pasó rodeada de reconocimiento y amor, volverá a su día a día. Un día a día que nada tiene que ver con ese afecto que todos le dedicaron el día anterior.

 El día a día de una madre es agotador. Ya no sólo por las tareas propias de cuidar de los hijos (tanto la que trabaja fuera de casa como la que se dedica al cuidado de los hijxs y de la casa es, en general la que lleva casi todo el peso de la crianza) sino también por todo el acoso al que somos sometidas casi a diario.

  La mami que decide continuar con su trabajo fuera de casa (siendo mujer y encima en los tiempos que corren, seguramente le costara más encontrar ese trabajo que al padre) es juzgada por "abandonar" a sus hijxs. Encima, cuando llega a casa, tiene a sus niñxs con mamitis esperándola. La mayoría de veces, además, le toca cocinar para ese día y el siguiente, y, por supuesto, limpiar y asear la casa. Por desgracia, estas cosas aún siguen siendo "cosas de mujeres".

  Por otra parte, está esa mami que por decisión propia deja su trabajo remunerado o pide una excedencia/reducción de jornada (casi ningún hombre ni siquiera se plantea ser él el que "sacrifique" su trabajo, y sobretodo, su economía,no vaya a ser que su mujer cobre más...) o como yo, que no tenía trabajo fuera de casa con anterioridad al embarazo y así decidí continuar para criar a Eyre.

  Y aquí es donde escuchas de todo (y el fastidio más grande viene cuando es una mujer quien te lo dice), que así puedes descansar, que pobre tu marido que no puede descansar para manteneros, que mientras duerme la niña puedes pintarte las uñas (que claro que me las pinto, señora, porque me da la gana y porque también me lo merezco), etc... Y muchos mariduchos cuando vuelven a casa refunfuñan mientras hacen observaciones del estado de la casa. Lo que no saben (y ni les interesa) es que igual su hijx ha estado todo el día en brazos de su madre, o ha estado malitx o cualquier cosa de las que pasan cuando tienes hijxs. (*)

  Sí, esta es la realidad de las madres los otros 364 días. Los días en los que nadie se acuerda de ellas, no hay flores ni bombones, ni caricias ni felicitaciones.

    Acordémonos siempre de nuestras madres, mujeres, hijas... No sólo un domingo al año, si no siempre.

  Reconocer la labor de las madres (y mujeres en general) lastima a todo el tinglado montado al rededor del patriarcado. Reconocer la valía de una mujer no es despreciar la de los hombres, no tengáis miedo.




(*) Aquí quiero hacer un inciso: todos esos comentarios y situaciones los he escuchado de fuera de casa, NUNCA Súper Papi me ha echado en cara nada, ni cuando la cocina ha dado asco, ni cuando hemos tenido que cenar algo muy básico porque no había podido ir a comprar, etc. Lo que quiero decir es que los hombres de verdad, los compañeros de vida, se "arremangan" y se ponen a tu lado. Esos comentarios precisamente los he escuchado y vivido en propias carnes viniendo de mujeres. Así es que "el cuento" nos lo tenemos que aplicar todxs, porque al final todxs tenemos responsabilidad en el tema.