jueves, 29 de marzo de 2018

EDUCAR EN VIOLETA




Educar en violeta es…

  Educar en violeta es educar personas. Ni niñas ni niños, personas.
  Educar en violeta es no llamar princesas ni príncipes. Las princesas crecen pensando que necesitan un príncipe que las salve. Y los príncipes, creyéndose con el derecho y la obligación de estar por encima de las princesas para poder salvarlas (y la presión que para algunos de ellos supone).


  Es no decirle a tu hija que no puede hacer esta u otra cosa por el hecho de ser niña.

  Educar en violeta es no ponerle vestidos incómodos con los que no va a poder moverse con soltura o ensuciarse con libertad. Es no "marcarla" con pendientes para diferenciarla de los niños.


  Cuando educas en igualdad, educas en igualdad. Es decir, eres muy consciente y estás muy convencida/o de esa igualdad. Si no, no sirve de nada. Si no lo estás 100% en algún momento empezarás a educar a hijas e hijos diferente por su género.


  Cuando educas en violeta, estás dispuesta/o a pelearte contra los convencionalismos patriarcales, a desterrar de tu vida y tu entorno el máximo de micromachismos posible. Una vez de pones las gafas violetas, no hay vuelta atrás, has decidido ir a por todas, a crear, desde vuestra familia, un mundo mejor para nuestras hijas.


¿Y si tengo un hijo, también es necesario que lo eduque así?


 ¡Pues claro! Educar en el feminismo no es algo exclusivo de mujeres y niñas. Los niños y los hombres han de educarse en el respeto a los demás, en este caso a nosotras. Educarlos con el ejemplo de ver cómo su madre y su padre se respetan, como hacen las tareas de casa indistintamente, como papá no goza de libertades distintas a mamá, como no hay “cosas de chicas o cosas de chicos”, como no hay actividades exclusivas de “papá con hijo” y “mamá con hija”. Sí, claro que los niños también han de educarse en violeta. Porque serán los compañeros de la vida adulta de nuestras hijas (no me refiero sólo al terreno sentimental, que tiene infinidad de elecciones), compañeros de trabajo que no menospreciarán a sus compañeras por ser mujeres, que no harán comentarios vejatorios hacia ellas. Serán hombres que no se crean con el derecho de disponer de los cuerpos de las mujeres sin su real consentimiento. Serán hombres incapaces de explotar sexualmente a una mujer, incapaces de maltratarla. Claro que es necesario.


  Justo hace unos días leía un artículo en el que la autora decía que de qué servía cambiar las vidas de las mujeres si no cambiaba el escenario donde se iba a desarrollar esa vida. Y tenía toda la razón. Si las mujeres nos liberamos, nos empoderamos, nos reeducamos, pero seguimos desarrollándonos en un terreno tremendamente hostil para nosotras, con mil trabas y millones de micro y macro machismos, de nada nos sirve. Necesitamos un compromiso de la sociedad en general. Mujeres y hombres. Empezando por las familias. Ahí empieza todo. Las familias (sean del tipo que sean, no hablo de modelos tradicionales, hablo de la célula básica de toda sociedad) somos las que debemos empezar con el cambio. Somos las madres y padres de las personas adultas del futuro. Y conforme las eduquemos, serán. Así es que sí, todas y todos tenemos algo que hacer.





Una responsabilidad social


  Por eso, educar en violeta es una responsabilidad que adquieres con el futuro de tus hijas e hijos, con la sociedad de la que formarán parte.


  Nosotros somos tremendamente felices de saber que estamos educando a una mujer libre, que, esperemos, no tenga que soportar ni la mitad de yugos que tuve (y tengo) que soportar yo. Que crezca sin la presión de los estereotipos de género. Que pueda elegir con la libertad de equivocarse, caerse, levantarse y que nadie le ponga trabas por ser mujer. Creemos en el feminismo, en el violeta y en un futuro más equitativo para mujeres y hombres. 

  Simplemente (y a la vez tan difícil) eso es educar en violeta.

jueves, 15 de marzo de 2018

Los libros de casa: "Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo"

  Siguiendo con la serie de publicaciones dedicadas a las mujeres, madres o no, y al feminismo este mes de marzo, hoy os traigo la review de un tesorito literario: Querida Ijeawele, Cómo educar en el feminismo.

Cómo llegó a casa...

  Un día, buscando un libro de temática feminista en tiendas on-line (cuando te sales un poco de lo "convencional", a veces es complicadísimo encontrar determinados libros) me  salió en recomendaciones Querida Ijeawele. No sabía de su existencia. Pero desde que leí su sinopsis, lo añadí a mi "wish list" (esa que ya es casi interminable)

  Hace un par de semanas, entré a una librería a buscar el "innencontrable" libro. Por supuesto, no lo encontré, pero me compré el libro Idiotizadas de Moderna de Pueblo, y cuando fui a pagar, ahí estaba Querida Ijeawele en la caja.

  Y así, con una mezcla de casualidad y señal, se vino este maravilloso e inspirador libro a casa.

El libro bajo el ojo objetivo...

  A simple vista, es un libro pequeño de tamaño (enorme por dentro), de cubierta verde intenso e interiores sin ilustraciones y en blanco y negro. Consta de 90 páginas, divididas en 15 sugerencias o capítulos.

  La escritora, Chimamanda Ngozi Adichie, es una autora nigeriana que traslada su ser feminista a sus libros. 


Nos sumerge en...

  Querida Ijeawele una carta escrita por la autora a una amiga que ha sido madre recientemente. Mediante 15 sugerencias, le va mostrando lo que es educar en feminismo a su recién nacida hija Chizalum Adaora. 

  Con recomendaciones como "un padre es tan verbo como una madre" o "Porque eres una niña nunca es una razón para nada. Nunca", la autora nos va sumergiendo en una reflexión sobre el camino que llevamos hecho y el que nos queda por andar en la educación feminista de nuestras hijas e hijos.





Después del cuento...

  Da igual si eres madre/padre de hija o de hijo, da igual que aún no haya nacido, o si por el contrario ya es "mayor". Querida Ijeawele nos proporciona herramientas muy útiles para construir junto con nuestras hijas e hijos un futuro de esperanza, de igualdad.

  En casa nos ha hecho reflexionar mucho acerca de lo que hacemos en nuestra crianza violeta, de los micromachismos que aún tenemos integrados. Reconozco que este libro me ha dado algún "bofetón"... Ya la primera sugerencia me dejó "K.O". "Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella" Siempre digo que además de madres somos mujeres. Y admito que casi siempre me cuesta definirme como mujer además de mi faceta de madre.

Opinión...

  Llegados a este punto de la reseña, ¿Qué puedo decir más acerca de Querida Ijeawele
  
  Es un libro imprescindible, para aprender o mejorar en nuestra educación en igualdad. Para ello, es fundamental creer en que somos iguales mujeres y hombres y que otra sociedad más igualitaria es posible. 

  Este libro sólo es una guía para ayudarnos a todas y todos en este camino tan vital como es el de construir un futuro mejor para nuestras hijas e hijos.

jueves, 8 de marzo de 2018

8 de marzo

  Me había planteado no publicar. Hasta ahora mismo estaba debatiéndome entre hacerlo o no. He secundado la huelga, así es que, a priori, no tenía micho sentido publicar. Pero tambien he pensado que hoy es un día para reivindicar. Sé que el motivo de la vaga es que se "note" el vacío que dejamos las mujeres cuando no realizamos las tareas que normalmente realizamos (en casa, en el trabajo, en el comercio, etc) Pero soy consciente que la mayoría de mis lectorxs son mujeres, así es que por vosotras, por las que creeis en un mundo igualitario y por las que aún no. Por las que luchais conmigo y por las que aún no os habéis levantado. Por todas,hasta por las que no sois "ni machistas ni feministas" (a vosotras os recomiendo leer sobre lo que son cada cosa)
  Soy mujer. Hoy es nuestro día. Pero no me felicites, por favor.

  Ser mujer es un hecho, no un estado. Por eso, no me felicites.

  Por ser mujer, me expongo a cobrar menos en un trabajo que mis compañeros hombres.

  Por ser mujer en "edad de ser madre" me han excluido de procesos de selección.

  Por ser mujer, no me han renovado contratos. Así contrataban a otra y volvían a cobrar la subvención.

  Por ser mujer y madre me he cerrado puertas laborales.

  Por ser mujer y madre he tenido que elegir.

  Por ser mujer, tengo que ir mirando hacia atrás cuando voy sola de noche.

  Por ser mujer, me expongo a críticas por cualquier aspecto estético.

  Por ser mujer, aún hay ámbitos que tengo vetados.

  Por ser mujer, tengo que escuchar bromas, chascarrillos y sandeces referentes a cómo somos, supuestamente, las mujeres.

  Por ser mujer, tengo menos credibilidad si denuncio una agresión.

  En la medicina, todo lo relacionado con la salud propiamente de las mujeres está menos investigado.

  Por ser mujer, voy a poder entrar gratis a una discoteca para ser un reclamo.

  Por ser mujer, muchos hombres se van a creer con el derecho de decirme lo que les apetece hacerme.

  Por ser mujer, van a verme muchos como un trozo de carne con agujeros que tapar.

  Por ser mujer, muchas mujeres dirán que eso me pasa "por ir provocando"

  Por ser mujer, Eyre tendrá que enfrentarse a opiniones sobre sus no-pendientes, su pelo corto y su ropa "no de niña"

  Por ser mujer, Eyre lo tendrá más difícil que los niños, sólo por haber nacido con vagina.

  No me felicites. Ser mujer, hoy en día significa estar en desigualdad de condiciones y oportunidades. Ser mujer, hoy en día, significa luchar.

  Hoy se celebra el Día Internacional de las Mujeres para recordarnos a todas y todos, que aún queda mucho por hacer.

  Hoy es el Día de las Mujeres. Pero no me felicites: únete y luchemos juntxs.


jueves, 1 de marzo de 2018

Marzo, mes de las mujeres

Hoy empezamos marzo. Marzo no es un mes cualquiera, aunque debería serlo. De la misma manera que no da igual que seamos mujeres u hombres, aunque también debería dar igual.

Crianza y feminismo. Feminismo y crianza.

  Me he pensado "muy mucho" si tratar durante todo este mes temas relacionados con la situación de las mujeres y sobre el feminismo, era algo relacionado con la maternidad, es decir, con el tema transversal de este blog.

  Y cada argumento a favor o en contra me llevaba a la misma conclusión: Las madres y los padres somos lxs que tenemos la llave de un futuro de nuestras hijas e hijos con equidad y respeto. Es decir, somos las madres y los padres de las personas adultas del futuro. ¿Cómo no va a ser importante que reflexionemos sobre qué camino llevamos y hacia dónde queremos que éste nos lleve?

  No se trata de si eres madre/padre de un hijo o de una hija. Se trata de ahondar en nuestro interior, para después analizar cómo esta el "patio", cómo viven las mujeres de nuestro alrededor (y no hablemos de 1000km más hacia allá...). No por tener un hijo varón estás exenta/o de responsabilidad. No por tener una hija tienes que luchar por ella. Esto es asunto de todas y todos, mujeres y hombres.

  Educar en igualdad (equidad, mejor) implica romper con muchas cadenas. Implica deshacernos de muchos roles aprendidos. Implica asumir que el nacer con vagina o con pene no debe condicionar la educación que demos a nuestras hijas e hijos.

  A Súper Papi y a mí a veces nos cuesta discernir entre los condicionamientos de género y lo que es así y punto, da igual niña que niño. Es muy, muy complicado "deconstruirnos" por completo y educar y criar en base a instintos naturales y evidencias científicas.

  Llevamos las madres y los padres una carga tremenda. La ropa rosa/azul, pendientes a las niñas, juguetes "de niña" o "de niño", actitudes aceptables para uno y otro género, etc son ejemplos de ese lastre patriarcal que llevamos a cuestas.

  El caso es que hay familias que no se plantean nada de esto (bien por desconocimiento o bien por consentimiento) y continúan educando a sus hijas e hijos de manera distinta según su género. Para mí, aquí no debería caber el "cada madre y padre educa como considera", ya que con una crianza y educación igualitaria ganamos toda la sociedad. Mientras que continuando con la tradicional educación machista, perdemos todos, las primeras nosotras y nuestras hijas.

Tradiciones que pesan como cadenas...

  Plantearse romper con la "tradición" es complicado, lo sé. Pero tarde o temprano alguna generación tiene que empezar a cambiar el "chip". Y cuanto más tiempo perdamos (o más generaciónes nos esperemos a dar el salto) más complicado será acabar con toda esta discriminación social, económica, física y laboral que sufrimos las mujeres.

Por nosotras. Por ellas.


  Por nuestras abuelas, madres, tías que han tenido que vivir a la sombra de los maridos. Por nuestras hijas e hijos que merecen un futuro de respeto e igualdad.


jueves, 15 de febrero de 2018

¿Concilia qué? La des-conciliacion familiar en España

  Recientemente se ha creado una plataforma llamada Rompe el Muro por la conciliacion.

  La promueve el Club de las malas madres, y consiste en escribir en su muro virtual un grito por la conciliación laboral y familiar.

Lema de la campaña

  Me parece una iniciativa muy buena para, al menos, que empiecen a escucharse nuestras voces.


Una conciliación de pena...

  Como sabréis, en España, la "conciliación" que se nos permite a las mujeres es de risa. Y digo de risa por no llorar.
  Cuando eres madre, se te proponen varias alternativas para poder compaginar tu vida y trayectoria laboral con tu recién maternidad.

  Vamos a verlas:
-Agotas tus 16 semanas de permiso por maternidad y vuelves al trabajo como antes de ser madre.

-Puedes tomarte las 16 semanas y vuelves con una reducción de jornada (si te la permiten)

-Te tomas una excedencia una vez finalizadas las 16 semanas.

-Dejas indefinidamente tu trabajo (antes o despues de tener a tu bebé)

  Unas cartas con las que pierden madres e hijxs

  Básicamente estas son las "cartas" que tiene una madre en España. Con todas ellas, pierde la partida, sin duda.

Fuente: Pixabay

  Si sólo se toma las 16 semanas, la separación madre-bebé se produce demasiado prematuramente y, sí, lo sé, no es justo para la madre, que le ha costado lo suyo obtener (y mantener) su trabajo, dejarlo. Ni merece separarse de su bebé tan temprano. Pero, estareis de acuerdo en que tampoco es justo que ese bebé se separe de su madre tan pronto, siendo criado por guarderías o, en el mejor de los casos, madres de día o abuelos. Sin hablar de que esto supone en muchos casos, el abandono de la lactancia materna (mucho antes de lo que recomienda la OMS)

  Por supuestísimo que no culpo a las madres que vuelven al trabajo, la culpa no es de ellas, es de este, nuestro sistema, al que no le importamos nada.

  Pongamos que vuelves a trabajar con una reducción de jornada. Con su consiguiente sablazo económico, y, en muchos casos, el cerramiento de unas hipotéticas puertas al ascenso. Sigue sin ser justo ni para la madre ni para el bebé.

  ¿Y si te tomas una excedencia? Muchos son los casos en los que al volver, o ya no existe el puesto de trabajo, o te proponen con mayor o menor amabilidad pactar un despido.
 
  ¿Y si dejas tu trabajo para criar de tu hija/hijo? Dadas las alternativas, muchas madres se decantan por esto. Y, si lo hacen, saben que una reinserción laboral en el futuro será muy muy complicada (o imposible)

Las comparaciones son odiosas...Pero a veces necesarias...

  España es de los países de la Unión Europea con el tiempo de baja por maternidad más bajo. De hecho, estamos años luz de países como Noruega, con un permiso de aproximadamente un año.

  En este enlace podréis echar un vistazo de cómo está el tema en Europa, y así reflexionar al respecto (y, de paso, ponerse de mala leche al ver como estamos)

Mi conciliación familiar...
 
  Como sabréis, antes de tener a Eyre, yo estaba en paro y decidí continuar con este estado de desempleo hasta que pasaran los primeros años de Eyre. ¿Qué supone esta decisión?
 
  Pues supone que estoy criando a mi hija con todo mi tiempo. Estoy disfrutando de ella al máximo, de cada paso, de cada sonrisa, de cada progreso, de cada rabieta...    
  Pero, también estoy desvinculada de un mundo profesional que no estará esperándome cuando decida volver a él. 

  Además, implica una merma económica tremenda (no es lo mismo uno que dos sueldos, por supuesto). Sin hablar de la no-cotización, posibilidad de bajas retribuidas (os reireis, pero el trabajo de la crianza es muy duro físicamente, y el cuerpo se resiente), etc.

  Esta es mi manera de conciliar, la que he elegido. Pero soy consciente de lo que supone. Aún así, creo firmemente en ella.
  
Una brecha que crece más y más...

  Cuando hablamos de conciliación, raramente es el padre el que se plantea alguna de las anteriores opciones (*), perpetuando la brecha laboral y social entre mujeres y hombres (los empresarios prefieren a los hombres, no se embarazan, no paren y, cuando los hijos se ponen malos, los llevan sus mujeres al médico) 

  Mientras las leyes no empiecen a proteger los derechos de las madres (y sus hijas e hijos) en España, no podremos hablar de conciliación, sino de merma salarial, laboral y renuncia de prosperar. Además de niñas y niños no criados sus primeros años de vida como merecen y necesitan.



(*) Aquí quiero explicar que Súper Papi lleva en si empresa más de 10 años, mientras que yo no tenía trabajo remunerado, por lo que, en nuestro caso, la opción de la conciliación por su parte, estaba descartada. Además, su empresa es muy respetuosa con la familia de sus empleadas y empleados, permitiendo que vayan a medicos, reuniones del cole, etc. sin problemas.

jueves, 8 de febrero de 2018

Los libros de casa: Mis imprescindibles de crianza, lactancia y alimentación

  Si me preguntarais con qué libro sobre crianza/lactancia materna/ alimentación infantil me quedaría, me pondríais en un gran dilema. Desde luego, no sabría con cuál quedarme. Todos los que me he leído me han marcado de una u otra manera, han sido lecturas súper enriquecedoras que en más de una ocasión, han supuesto ese "empujoncito" que me ha faltado en algún momento por la falta de confianza.

  Como os decía, soy incapaz de elegir uno sólo, y por eso he decidido hacer una recopilación de mis imprescindibles, esos que han sido reveladores, los que nos han ayudado en la lactancia materna, esos que nos hicieron decidirnos por el Baby Led Weaning y, los que nos ayudan a comprender las distintas etapas por las que pasa Eyre (y todas las niñas y niños) en el sueño y desarrollo.


Lactancia y alimentación respetuosa (y saludable)




  Soy incapaz de hablar de lactancia materna y/o nutrición infantil y no nombrar a Alba Padró (Asesora de lactancia e IBCLC), Carlos González (pediatra) y Julio Basulto (Dietista-Nutricionista).

  Quiero empezar hablándoos de Un regalo para toda la vida. Expuestas las madres como estamos a un batallón de profesionales desinformados en lactancia materna, es fundamental llegar al momento del inicio de la lactancia bien informadas (y aún así a veces nos la dan con queso).

  Este libro es esencial, la lactancia desde un punto de vista científico, médico y antropológico. Carlos González expone las claves para una lactancia materna satisfactoria y duradera, además de aportar la parte más emocional de este proceso fisiológico.

  Siguiendo con la lactancia, en Somos la leche, Alba Padró nos habla del funcionamiento de la lactancia, de los posibles problemas que puedan surgir, de sus etapas, de mitos, etc. Sin duda, otra lectura muy muy recomendable, sobretodo por lo bien estructurado y explicado que está. En el índice podemos buscar concretamente lo que nos interese, por ejemplo, una etapa concreta de la lactancia y podemos ir directamente a la página concreta.

  La OMS recomienda mantener la lactancia (materna o artificial) hasta, mínimo, los 6 meses de edad del bebé. Una vez nuestra hija o hijo cumple unos requisitos básicos que nos indicarán que está preparada/o para ingerir otros tipos de alimentos distintos a la leche, es momento de iniciar la alimentación complementaria. ¿Pero qué método seguir? ¿Papillas o BLW?

  En Mi niño no me come y Se me hace bola, González y Basulto, respectivamente, nos invitan a introducirles la alimentación complementaria de manera respetuosa, atendiendo a las necesidades, gustos y deseos de nuestra hija o hijo, nunca obligándole a comer para que así puedan establecer una relación sana con la comida sólida. Por supuesto, abogan por una alimentación saludable, sin procesados, azúcares añadidos, etc. Además, ambos autores son defensores del Baby Led Weaning, lo que nos sirve de ayuda en caso de decantarnos por este método (no me gusta en exceso llamarlo método, para mí es lo natural y respetuoso)


Saber cómo es su desarrollo, clave para entenderlos y saber acompañarlos


  Recuerdo que el primer libro de este grupo que me leí fue La Crianza Feliz de Rosa Jové. Eyre tenía 4-5 meses cuando calló en mis manos y me lo leí porque, digamos, necesitaba que alguien apoyara nuestra idea de crianza. En nuestro entorno más próximo existen las dos vertientes, la de la crianza respetuosa y con apego, y la "conductista", la de "no la cojas en brazos que se acostumbrará", etc. Rosa Jové "entró" en nuestras vidas para darle evidencia profesional a lo que nuestro instinto nos decía. Parecerá una absurdez, pero nos ayudó tremendamente a ganar en confianza (sobretodo cuando necesitábamos respuestas fundamentadas para esas críticas que recibíamos. Desde luego, un libro revelador. Gracias infinitas...

  En la misma dirección camina Bésame mucho de Carlos González. El apego, el amor, el brindarles el máximo de contacto y afecto a nuestras hijas e hijos, el dejarnos de tantos métodos de adiestramiento y empezar a disfrutar de la crianza con instinto.

   Si hay dos cosas que nos quitan el sueño (nunca mejor dicho) a muchas madres y padres, es el tema del sueño de nuestras hijas e hijos y su evolución. Lo otro que nos preocupa son las rabietas, y, sobretodo, las herramientas que podemos tener para afrontarlas. Sobre ambos temas, nos habla Rosa Jové en Dormir sin lágrimas y Ni rabietas ni conflictos. Tanto en un libro como en el otro, Rosa Jové nos habla de las distintas etapas por las que (casi) la totalidad de las y los niños pasan respecto al sueño y las rabietas y como afrontar de una manera respetuosa cada una de ellas. Dormir sin lágrimas lo consultamos a menudo para entender las fases por las que va pasando Eyre sin desesperarnos por saber si es normal o no. Y, por supuesto, ahora que estamos en "los terribles 2 años" Ni rabietas ni conflictos es nuestro fiel compañero de crianza.

Me gustaría dejar claro...

  Que ninguno de estos libros son métodos de nada. En ninguno de ellos se dan instrucciones para enseñarles a los peques a nada (¿Cómo se enseñan procesos fisiológicos que ya vienen de "fábrica"?) Simplemente, se nos dan herramientas a las madres y padres para gestionar esas fases naturales de nuestras hijas e hijos. Siempre desde el respeto y priorizando su bienestar.

  Con esto quiero decir, que si esperáis encontrar en estos libros instrucciones para "enseñar" a comer o a dormir o a "comportarse" a vuestros peques, ya os aviso que no lo encontraréis. 

jueves, 1 de febrero de 2018

Una desinformación que arruina lactancias

  La lactancia es algo natural, fisiológico, mamífero... Pero, sin embargo, muchas mujeres experimentan (experimentamos) distintos problemas, que Casi nunca se deben a problemas o defectos reales de nuestros pechos.

  Como muchas (y muchos) sabréis, mis principios en la lactancia no fueron fáciles (muy complicados, diría) Unos pezones planos que no lo eran, un mal agarre (solucionado en 5 minutos por una buena asesora), una (supuesta) falta de leche genialmente solucionada por el personal sanitario con muestras de Almiron, etc hicieron de mis comienzos en esta andanza una carrera de obstáculos. La información previa, el grupo de apoyo a la lactancia, Súper Papi y mi cabezonería, hicieron, sin duda, que no me desmoronara y consiguiera esa lactancia deseada de 6 meses exclusiva y hasta hoy (y lo que nos queda)



Echando la vista atrás...

  Hoy, echando la vista atrás, me lleno de rabia. Pienso en cuántas mujeres como yo salen del hospital con sus muestrecitas, con su supuesta hipogalactia, con sus pezones "inservibles"... Y bien por falta de información, bien por falta de apoyo profesional y/o familiar, se conforman con ese destino gobernado por profesionales sin conocimientos y farmacéuticas sin escrupulos.

  Desde que conseguimos esa añorada lactancia en exclusiva, han sido varias las piedras que nos hemos encontrado. Y la pena, la rabia, la impotencia, es saber que esas "piedras" han sido pediatras, farmacéuticos y personal sanitario en general dando consejos obsoletos (y peligrosos) acerca de la lactancia.

  En nuestro Centro de Salud hemos tenido que escuchar de cada burrada (que me perdonen los asnos) que bien podrían habernos arruinado la lactancia de no haber estado convencida e informada al respecto.

  Profesionales anclados en el pasado... Y e-lactancia, nuestra gran aliada

  La enfermera de Eyre, como ya he comentado alguna vez, es la embajadora de la ranciez alimentaria. De la teta cada 3 horas y 10 minutos en cada una. La de "despiértala a media noche para darle la última toma y que te alargue" señora, la demanda de Eyre es mucho mayor de lo que piensa y no solucionaría nada con su método). Fan número 1 del "Primer Danone" y de las leches de continuación como sustituto ideal de la leche materna. Y, por supuesto, la "tetanalgesia" para ella es una chorrada de madres modernas. Cada vez que vamos, le dan micro-infartos, ves como le tiembla el ojo de no poder rebatirme.

  Pero esto ya más o menos ya lo sabíais.

  Últimamente ha sido el colmo de la acumulación de despropósitos.

  Pediatras de urgencias recomendándome no darle el pecho durante una gastroenteritis por lo supuestamente indigesta que es la leche materna.

  Alergólogos recetándome medicamentos supuestamente incompatibles con la lactancia y, lo que es más grave, riéndose y menospreciando una lactancia plenamente instaurada y de las que cuesta encontrar (lo digo por los casi 2 anos de lactancia que llevamos, que no es, por desgracia, lo habitual)

  Farmacéuticos diciendole a Súper Papi que saben más que el equipo de e-lactancia y que no puede darme nada compatible con el resfriado.

Imagen de e-lactancia.org


  Este sábado pasado me realicé una Resonancia Magnética. Antes de acudir a la cita, consulté en e-lactancia (la Biblia de cualquier madre lactante concienciada) la idoneidad de la prueba. Las indicaciones de la plataforma son claras: la prueba en sí es 100% compatible con la lactancia. En el caso de administrar contraste, casi todos son compatibles y los que no lo son, son sustituibles por otros que sí lo son.

  Mi sorpresa llegó cuando en el formulario de cobsentimiento se indicaba claramente que en caso de madres lactantes y administración de contraste (cualquiera) debería esperarse 24 horas mínimo para retomar la lactancia. Terrible. Obsoleto. Un despropósito.

Un ejercicio de responsabilidad, ética y humildad...

  La ignorancia no es mala, de hecho, yo me considero una de las personas con más lagunas de conocimiento que conozco. Lo malo, lo terrible, es ser ignorante de un tema, no reconocerlo, y, encima, "soltar" tu ignorancia sin miedo ni pudor.

  Es tan fácil (y a la vez implica un ejercicio de humildad plena) como decir "desconozco la idoneidad de x fármaco, déjame que lo consulte en e-lactancia" Pero, para ello es necesario:

1° Conocer la existencia de e-lactancia

2° Admitir que eres médicx pero no todopoderoso y sabelotodo.

  Imaginad si esas recomendaciones caen en una madre desinformada, sin apoyo familiar, con plena confianza ciega en el personal médico que la atiende, con miedos e inseguridades. ¿Qué ocurre entonces? Que ante una gastroenterítis, esa madre privará de su pecho a su bebé, que tomándose un antihistamínico (compatible) suspenderá la lactancia, que se resfriará y dejará de darle teta a su hijx, y un largo etcétera, hasta suspender incluso de forma definitiva una lactancia sin problemas.

  ¿En serío alguien sigue preguntándose el por qué de las bajas tasas de lactancia? ¿De verdad? Con profesionales así, boicoteando gratuitamente lactancias instauradas, no me extraña.

Profesionales que aún nos hacen tener esperanzas...


  Por contra, y gracias a muchas mentes despiertas, existen muchxs otrxs profesionales comprometidos con su profesión, y conocen la importancia de la lactancia materna, la promueven y la respetan. Por desgracia, siguen siendo los menos.