jueves, 23 de noviembre de 2017

25N La violencia obstétrica también es violencia de género

  Querida futura madre, madre, mujer y personas en general, a mí me robaron mi parto.

  Embarazada yo tenía unas ilusiones respecto al momento del parto y me las truncaron.

  Desde el día que fui a monitores. Sin permiso, sin avisarme, el ginecólogo me realizó la maniobra de Hamilton (el médico introduce un dedo a través del cuello del útero, y va girando el dedo, intentando separar la parte de debajo de la bolsa amniótica de la pared del útero).

  Para las que no lo hayais vivido, duele mucho. Pero más dolor sientes cuando sabes que te la han hecho porque sí, sin justificación médica, sin informarte, sin nada... Mujeres, que nos realicen procedimientos sin informarnos, es violencia obstétrica.

  Esa misma tarde, empecé a sangrar y a tener contracciones dolorosas. Tanto mi matrona como en el hospital, me dijeron que eso era normal porque con un tacto se sangra (evidentemente sabían lo que me habían hecho, porque sangraba bastante, no un marcado)

  Al cabo de dos días, cuando ya no podía más (llevaba desde el día de monitores sin poder dormir por las contracciones) me ingresan, no sin antes tener que escuchar frases tipo: "si ahora dices que no puedes más, no quiero ni pensar dentro de un rato como estarás...jajaja", "con esas contracciones de pacotilla, ¿cómo vas a estar de parto?" Mujeres, que nos infantilicen y se rían es violencia obstétrica.

  Después de un rato en la habitación, veo que el parto va para adelante y me bajan a dilatación.

  Te contaré, que yo tenía mi plan de parto hecho, muy meditado, y se lo pasaron por donde quisieron... Mujeres, que no respeten nuestra voluntad, pudiendo hacerlo, es violencia obstétrica.

  "Te voy a poner un enema, porque luego cuando te cagues y huelas, te dará vergüenza empujar"  Tenía especificado que no quería enemas...pero estaba tan cansada que hicieron conmigo lo que quisieron.

"Ya te he puesto un calmante y has usado la pelota, así es que ya he cumplido tu plan de parto. Ahora ponte la epidural, que luego cuando te duela de verdad, no quiero oirte gritar" Claro, hasta ese momento no me dolía nada, estaba fingiendo... Mujeres, que nos presionen para ponernos la epidural, un enema o cualquier otra cosa, es violencia obstétrica. No lo hacen por nuestro bien, sino por trabajar ellxs más cómodos.

  Me puse la epidural, una teórica dosis bajita que me iba a permitir sentir las contracciones y poder mover las piernas...  

 La realidad es que a partir de la epidural, se me fue de las manos MI parto, MI cuerpo y MI voluntad...

  No notaba apenas nada, no podía moverme, no me dejaban ni beber, me pusieron Oxitocina sintética sin mi consentimiento.

  De repente, la matrona me introduce por la vagina un "palito" y le digo que no quiero que me rompa la bolsa. No me hace caso. Al rato, noto mucha humedad y me dice: "Has roto aguas" y le digo: "No, me has roto tú la bolsa" Me lo negó.

  En no llega 3 horas, estaba en dilatación completa y me dicen que empuje.

  Ya no puedo más, no controlo mi cuerpo, no me dejan ni humedecerme los labios, estoy cansada y frustrada. Nada está saliendo como quería...

  Me llevan a paritorios sin decirme por qué. Mujeres, la falta de información sobre el proceso de parto, es violencia obstétrica.

  Me tumban, me atan las piernas. Recuerdo escuchar a la matrona decirle a su compañera: "Epi, ¿no?" y yo decirles "No quiero que me corteis, ¡no quiero!" 

  En ese momento se me escapa la vida, se me sube una matrona encima para hacerme la maniobra de Kristeller (maniobra desaconsejada por la OMS) me hacen la episiotomía, sale Eyre y se la llevan. No llora. Nadie me dice qué pasa. 

  Oigo que llora. Se me mezclan sentimientos... Ha nacido mi hija, pero a mí me han matado un poco. Han mutilado mi intimidad. Han violado mi voluntad.

  Tardé más de 4 meses en caer en la cuenta de todo lo que pasó. Y más de un año en poderme dormir sin revivir una y otra vez ese día.

  A día de hoy, soy incapaz de pensar en el nacimiento de mi hija como un momento feliz. Se me entremezclan sentimientos. He llorado mucho. Por no entender. Por la incomprensión. Por escuchar una y otra vez cosas como "¿Qué esperabas?" "A todas les cortan, es lo normal" "Lxs médicos saben lo que hacen, no vas a saber tú más" "Por lo menos tu hija está bien"

  Queridas lectoras y lectores, lo que me pasó a mí, no es una excepción. De hecho, se podría decir que fui afortunada. Dentro de lo que cabe, no me llevé el "pack" completo.

  Día a día se comete sobre las mujeres una violencia de género de la que, por suerte, cada vez se calla menos. La violencia obstétrica es esa infantilización, ese menosprecio a las capacidades naturales de la mujer, esas episiotomías sin justificación, esas cesáreas por conveniencia del médico, ese parir en la postura que te digan para que estén cómodos los "profesionales".

  Si aún estás a tiempo, infórmate de tus derechos. Nunca consientas nada que no te haga sentir conforme. Nunca permitas que te menosprecien.

  Es la primera vez que mi historia sale de las cuatro paredes de mi casa. Es ahora, año y medio después, cuando he encontrado la fuerza para contarlo. No quiero seguir resumiendo mi parto en "fue rápido y vaginal", no. Quiero que se sepa, por mí, por ti que estás embarazada, por ti que tienes hijxs y también te robaron tu parto, por el médico o matrona que no piensa en la mujer que tiene delante como una persona, por las parejas que tienen que saber por lo que nos hacen pasar.

  Pasado mañana, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional contra la Violencia de Género, y quiero reivindicar desde este blog, que en el ámbito médico también nos están maltratando con total impunidad.

 
No dejes que arruinen uno de los días más trascendentales para ti, mujer.

jueves, 9 de noviembre de 2017

4 mujeres, 3 maternidades distintas

  Eyre es la 4 generación (viva) en mi familia. Muchas cosas han cambiado desde que el día de San Lorenzo de 1929 naciera mi yaya Amparo. La maternidad es una de esas cosas que han cambiado enormemente, cambia con la sociedad, la economía, la salud...

Mi Yaya...

  Mi yaya tuvo 6 hijos, en partos desgarradores en su casa. Mi madre fue la primera en nacer, y costó un "campo de tomates", ya que después de interminables horas de parto, decidieron llevarla a un hospital, privado, claro, dada la época.





  La alimentación de mis tías, tío y mi madre, fue de lo más "moderna": lactancia materna (incluso en tandem, aunque en aquella época se llamaba "dar de mamar al pequeño y al mayor a la vez") hasta bien mayorcitos, y luego ya comida normal (tampoco le llamaban "Baby led weaning", supongo que porque no sabían inglés)

  Los bebés dormían en una cuna, y los mayores en habitaciones compartidas.

  Por lo que me han contado siempre, mis yayos no fueron unos padres cariñosos que hacían cosas con sus hijos. Pero es que cuando la necesidad, las enfermedades que iban y venían (y otras se quedaban) ¿cómo pensar en otra cosa que no fuera sobrevivir?

  Aún así, siempre me han contado que cada año venían los Reyes Magos, y que todos los hermanos fueron a buenos colegios.

  Extremadamente protectora, a su manera, mi yaya tenía muchos miedos. La vida no le trató muy bien, y eso se notaba en la forma de criar a sus hijos. No iban de excursión por si les pasaba algo, no les dejaba salir hasta tarde por si acaso... El "por si" llenaba su vida.

  Mi yaya fue una gran mujer, que a pesar de todo, dejó un buen recuerdo entre hijos y nietos.

Mi madre...

  La siguiente Amparo en nacer, fue mi madre, la que costó un campo de tomates. 

  Criada en una familia súper religiosa, tradicional y trabajadora, supo "educarse" a sí misma. Su inquietud por aprender, le hacía ir al instituto después de trabajar (siendo la mayor, tuvo que ponerse a trabajar desde muy joven)

  Cuando conoció a mi padre y lo presentó en casa, según cuentan, fue una revolución, ya que mi padre era (y es) todo lo contrario a lo que esperaban. "Meter" a un chico de izquierdas, medio hippie, unos cuantos años mayor, etc en casa de mis yayos era, cuanto menos, un reto.

  En esos años, los '80, se llevaba alimentar a los bebés con fórmula (las 3h entre toma y toma y decirle a las madres la insuficiencia de leche que tenían, llevaba al biberón directamente), no tener mucho contacto con las y los hijos "para que no se acostumbraran", que durmieran pronto en sus habitaciones, etc (seguramente ya existía un Estivill por ahí)

  Quitando de la fórmula, y de la poca leche que le decían que tenía, mi madre desafió el resto de "modas".

  Tanto mi hermano como yo, dormimos en la habitación de mis padres hasta el año y medio y luego ya pasamos a dormir los dos juntos en otra habitación. Pero nunca, nunca, nos dejaban llorar. Hasta que no nos dormíamos, no se iban de nuestras camas, si teníamos pesadillas, venían enseguida, si estábamos malitos igual...

  Mi madre nos crió en brazos mientras todo el mundo le decía que nos dejara para que nos acostumbraramos a estar solos. Ya en aquel entonces, practicaba la crianza respetuosa y con apego, sólo que no tenía nombre. Simplemente era "criar como el instinto te decía"

  Se podría decir, que iba contra corriente, una corriente antinatural.

  Mi hermano no fue a la guarderia. Bueno, sí que lo apuntaron, pero cuando lloraba lo encerraban en un almacén, y mis padres lo quitaron enseguida.

  Yo sí que fui a otro cole desde los 3 años, donde me trataban bien, siempre con respeto y mucho cariño.




  Mi padre trabajaba a turnos, por lo que pasábamos casi todo el día con mi madre. Ella jugaba con nosotros, pintábamos juntos, salíamos al parque, ...

  Siempre tuvo (y sigue teniendo) tiempo para nosotros.

Y ahora estoy yo, la tercera madre...

  Siento que me separa un abismo de esa maternidad que vivió mi yaya. Por (inmensa) suerte, las cosas no son como antes. 

  En casa tenemos una estabilidad económica que nos permite centrarnos sólo en la crianza y educación de Eyre.


  Como decía al principio de esta entrada, muchísimas son las cosas que han cambiado. 

  He tenido la oportunidad de formarme e informarme sobre todos los temas relacionados con la crianza. Y gracias en gran parte al apoyo de mi madre, que desde el principio ha estado ahí, me he podido permitir desde que nació Eyre, criarla siguiendo mi instinto, sin críticas ni juicios.

  Tenemos la grandiosa suerte de continuar con la lactancia materna 18 meses después sin presiones, con toda la naturalidad. Se está  volviendo (por suerte) a valorar y apoyar la lactancia, en este caso "prolongada".

  Practicamos colecho sin importarnos las opiniones del entorno, que las hay. La seguridad en nosotros mismos que nos ha proporcionado la información y la libertad de crianza, nos permite, no sin recibir críticas, criar y educar a nuestra hija como creemos oportuno.

  Hoy en día existen infinidad de recursos para poder ignorar en cierta manera las indicaciones y opiniones del entorno, incluso cuando éstas nos llegan de "profesionales" desactualizados o con tendencia a meterse donde nadie les llama.

  En general, podría decirse que ya no tenemos esa presión médica que tenían nuestras madres, hemos recuperado, en cierta manera el derecho de libre crianza, y eso, cuando crees que las cosas pueden (y deben) cambiar, es una bendición.


  Nuestras abuelas criaron con mucha necesidad, y nuestras madres con demasiadas normas sociales. Nosotras hemos nacido libres, tenemos pareja libremente y somos madres por decisión propia. No criemos con los mismos yugos, eduquemos en libertad y empoderamiento.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Los cuentos de casa. Elmer


Como llego a casa...

  Elmer se instaló en casa las Navidades pasadas. Se lo trajeron los Reyes Magos a Eyre en casa de tía Miriam-Miriam.


  Tía Miriam es una apasionada de los cuentos y álbumes infantiles, sobretodo de los que aportan valores y dejan huella.


El cuento bajo el ojo objetivo

  La edición de Elmer que tenemos es en catalán (en casa hablamos valenciano y nos gusta tener libros y cuentos en este idioma para la peque)



  Es de papel tipo plastificado, con colores muy brillantes. Al ser de papel, aún no se lo dejamos libremente a Eyre, pero sí que se lo enseñamos y contamos.



  Es liso, sin solapas ni pop-up, lo que lo hace un cuento ligero para llevar. Además, cuando se lo leemos, se puede concentrar más en la historia.

Nos sumerge en la historia de...

  Elmer es un elefante de colores, alegre y diferente al resto de elefantes. Él es el que alegra los días a sus compañeros de manada.

  Pero Elmer no es feliz siendo único, él quiere ser como los demás, gris, y pasar desapercibido.

Después del cuento...

  Nuestro amigo el elefante de colores nos enseña una lección vital. La diferencia no es mala. Tenemos que aprender a sentirnos cómodos con nuestras cualidades y peculiaridades.

  Cada cual tiene su lugar, sólo tenemos que buscarlo. Y la manera de encontrar nuestro sitio es aceptándonos y potenciando nuestras cualidades.

  Todas las personas somos diferentes, pero a la vez iguales, eso es lo que nos recuerda Elmer en este cuento.

Opinión

  Desde que la Reina Maga le regaló el cuento a Eyre, Elmer se ha convertido en uno de nuestros cuentos favoritos.

  Nos gusta educar en diversidad, pero a la vez en igualdad. Cada persona tiene sus cualidades, todas necesarias y buenas.


  Elmer nos ha enseñado el valor de la individualidad y de la diversidad.

viernes, 27 de octubre de 2017

Collares de ámbar, ¿eficacia real o placebo?

  Este verano a Eyre le salieron 4 muelas casi simultáneamente. Sé que hay muchos especialistas que coinciden en que el dolor de la dentición es un mito, pero el caso es que la coincidencia (o la realidad) es que en cada brote de salida de dientes, Eyre está muy inquieta y molesta.

  Así es que después de mucho leer y escuchar opiniones, decidimos comprarle un collar de ámbar báltico.

  La teoría de estos collares se basa en una sustancia llamada ácido succínico que es liberado por los pinos junto con su resina.      Este componente tiene propiedades analgésicas, que se conservan en el estado fosilizado de la resina, es decir, en el ámbar.

  Estos collares están fabricados con ámbar procedente de pinos del Báltico, y se les supone (y digo "se les supone") unas propiedades calmantes de los dolores.

  A parte de collares, existen pendientes y pulseras (desconozco si más complementos) para que podamos usarlos donde tengamos el dolor. Es decir, si lasmolestias sonde denticion,garganta, cuello, tendremos que comprarnos un collar. Si es cuestion de brazos, manos, pulsera.

  Como necesitabamos algo para las molestias que le ocasionaba la dentición de Eyre, y yo quería probar también si me funcionaba con mis casi constantes dolores de cuello (tengo varias hernias, protusiones, etc) nos compramos un collar para cada una en una tienda especializada, ya que sus piezas de ámbar tenían todos los certificados de origen y calidad.



NUESTRA EXPERIENCIA

  Fue en julio cuando adquirimos los collares, y desde que salimos de la tienda lo llevamos puesto.

  Para dar la valoración, se me plantea un problema, y es que evidentemente no sé cómo hubiera llevado la salida de las últimas muelas de no llevar el collar. O cómo me hubiera dolido el cuello a mí (bueno, eso si lo sé, son años de experiencia)

  Trataré de ser lo más objetiva posible.
Con Eyre no hemos notado nada. Cuando ha tenido otro brote de dentición, ha estado inquieta e irritada. Si que es cierto que comparando estos brotes con collar respecto a los anteriores sin collar, parece (digo "parece" porque no sé si nuestra percepción es fruto de la sugestión de saber que lo lleva puesto o de la realidad) que ha estado menos molesta. Evidentemente, como comentaba antes, no sabemos de no llevarlo cómo hubiera sido.

  Además, al principio toleraba llevarlo y de un tiempo a esta parte se lo arranca. Así es que lo tiene guardado, ya que tampoco vemos que le alivie o le sirva de mucho.

  En mi caso sí os digo con total sinceridad, que a mí me duele el cuello con la misma intensidad y las crisis me duran lo mismo. Así es que, al menos para mí, el ámbar báltico no cumple sus promesas analgésicas.

¿A DÍA DE HOY, VOLVERÍAMOS A COMPRAR LOS COLLARES DE ÁMBAR?

  Conociéndome, sé que aún sabiendo que a mí no me funcionaría, yo me lo compraría. Me parecen muy bonitos.

  Pero centrándome en sus promesas y supuestas propiedades, para mí no las cumple. Por eso, no recomendaría comprarlos.

  He llegado a la conclusión que los dolores, en general, hay que tratarlos de otra manera (si tienen tratamiento, claro)

  Es decir, las molestias de la dentición es algo por lo que tienen que pasar, y nosotros podemos aliviarles dándoles un mordedor frío, un "polo" de fruta o leche, etc. Pero no creo que vayamos a aliviarles poniéndoles un collar.

  En mi caso, sin ejercicio y sin tratamiento de fisioterapia, no hay collar que me quite mis dolores.

Pero igual es cuestión de "fe", ¿no?

  Quizá si hubiéramos creido desde el principio en sus propiedades, sí que hubiéramos notado esos efectos calmantes. 

  Pero es que a día de hoy, en esto de los productos para bebés, somos más que escépticos y siempre que probamos algo nuevo somosmuy exigentes.



  Conozco madres y padres que hablan maravillas de estos collares, así es que no puedo decir tajantemente que no funcionan, sólo que a nosotras no nos han servido para nada.

  Si los habéis probado o vuestros peques los llevan, ¿habéis notado mejoría?

jueves, 19 de octubre de 2017

1 año de Baby Led Weaning

  Cuando nos planteamos qué método seguir para la introducción de la alimentación complementaria, nos decantamos por seguir el método conocido como Baby Led Weaning (en este post ya os hablaba sobre dicho método)

MOTIVOS POR LOS QUE NOS DECIDIMOS POR EL BLW

- Otorga mayor autonomía al bebé
- Introducción más paulatina (y segura) que con las papillas
- Autorregulación. El bebé SOLO come lo que tiene hambre
- El bebé come con la familia, lo mismo que la familia y al mismo tiempo. El bebé se siente parte del núcleo familiar

LOS COMIENZOS

  Sin nada de apoyo por parte del entorno, con más escepticismo de la familia que otra cosa y con la información que los libros y artículos de Julio Basulto y Carlos González  nos habían proporcionado, nos "lanzamos" a introducirle a nuestra hija alimentos distintos de la leche en su forma original, sin papillas y sin avioncitos.


  Eyre cumplía todos los requisitos (ya no tenía reflejo de extrusión, se mantenía sentada sin ayuda, tenía interés por la comida nuestra y tenía 6 meses) (quiero recalcar que estos requisitos no sólo son necesarios para el blw, sino también para las papillas, ya que no indican que pueden tomar sólidos, sino que su sistema digestivo está preparado para ingerir algo distinto a la leche)

  Recuerdo que el primer alimento que probó fue la zanahoria, hervida. Le gustó mucho y disfrutaba con cada novedad culinaria.

  Cuando ya tenía introducidos varios alimentos, sus "menús" se iban pareciendo más  a los nuestros (sin sal y modificando algún ingrediente a veces)

  El caso es que en pocos meses, Eyre ya comía lo mismo que nosotros.

  Evidentemente, cuando decides seguir esta "línea" tienes que tener muy muy claro que tu alimentación tiene que cambiar. En casa nunca hemos sido de comprar muchas "guarrerías", pero claro, de vez en cuando "caía" alguna bolsita de "ganchitos", pedíamos pizza, comida china, algo de burguer-basura, etc.

  Este cambio en nuestra alimentación lo hemos vivido como una oportunidad de mejorar, de poder hacer borrón y cuenta nueva y empezar a comer más sano y equilibrado.

LA COMIDA PARA EYRE ES...

  Eyre disfruta comiendo, se le nota. Desde el momento de la elaboración, ella está presente. La hacemos SIEMPRE partícipe, va probando la comida a medida que se va cocinando para ver si está buena, le preguntamos si le apetece más que haga el sofrito con puerro o con cebolla, ella elige, y siempre acierta.

  Desde el principio, el momento de la comida (o cena) ha sido un momento de encuentro con Súper Papi y conmigo, un momento distendido, sin agobios. NUNCA la hemos perseguido para que coma. NUNCA ha tenido que comerse nada que no le guste. Y, por supuesto, NUNCA hemos tenido que entretenerla con juguetes o pantallas para que comiera. Siempre hemos comido juntos, sentados uno al lado del otro, a la vez.
Fuente: Pixabay

  Para nosotros era fundamental considerarla una más del núcleo, y por eso, no concebíamos que comiera a otra hora o que comiera diferente.

  Sin duda, Ella disfruta, sí, esa es la palabra.

SUS AVANCES EN UN AÑO


  Al principio puede chocar mucho ver a un bebé comer con las manos. Estamos acostumbrados a ver a la mamá o al papá "embutiéndole" las cucharadas de papilla al bebé. Pero ver comer con las manos a un peque que, además, se le ve disfrutando con lo que hace "Oh, Dios mío, que asco!"

  Eyre empezó comiendo con las manos, le poníamos los cubiertos al lado para que fuera familiarizándose con ellos y desde el principio bebe el agua en un vaso (al principio le ofrecíamos y le dábamos nosotros el agua)

  Sobre el año empezó a usar ella sola los cubiertos, con más o menos destreza, pero ella cargaba con la cuchara o pinchaba con el tenedor, según el alimento que fuera.

Fuente: Pixabay


  Alrededor de los 13 meses, ella ya controlaba el vaso. Lo cojía con las dos manos y se lo llevaba a la boca para beber. Ya no le ofrecíamos, era ella la que lo cojía cuando tenía ganas de beber.

  En cuanto a los cubiertos, en la actualidad ya los usa casi a la perfección, "perdiendo" muy poca cantidad de comida por el camino.

  La cantidad de comida desperdiciada en el suelo, ya es mínima (hay adultos que tiran más comida)

  Cuando vamos a comer o cenar fuera de casa, sólo buscamos sitios con comida saludable. Por lo demás, no supone ningún problema salir a comer fuera. No le llevamos nada especial para ella, siempre hay algo que pueda acoplarle.

  En general, Eyre, con 18 meses ya come como un adulto (en forma y casi en cantidad)
SUS ALIMENTOS FAVORITOS


  En general, la fruta y la verdura son sus alimentos estrella. En sofritos, crudas, hervidas,... La fruta por su parte, la prefiere no muy madura, ácida si es posible.

  Entre carne y pescado, prefiere sin duda el pescado, al horno con verduras, a la plancha, rebozado,...

  Las legumbres, guisantes y garbanzos ocupan su podium culinario.
Fuente: Pixabay

  Si hablamos de comidas elaboradas, cualquier tipo de arroz le gusta (paella de verduras, senyoret, marisco, al horno, paella valenciana,...) Las berenjenas rellenas podría ser su plato favorito en la actualidad.

  Su tentempié ideal consiste en rodajas de pepino, tomates cherry y pan para mojar el aceite.

EN CONCLUSIÓN...

  Sin duda, decidirnos por el BLW como manera de introducir la alimentación complementaria fue difícil. No teníamos apoyo, ni una hoja de pediatra (desactualizadas, por cierto, no me cansaré de repetirlo), éramos los raros que iban a ir contracorriente, los que no iban a seguir ningún absurdo calendario, etc.

  A día de hoy, la evidencia de los resultados nos tranquiliza, y nos anima a repetir si tenemos otro bebé.

  Sin duda, han valido la pena todas las lavadoras con ropa pringada, todas las duchas después de comer, todas las dudas y los pormenores del método.

  Ver comer a Eyre es la prueba de que sí funciona, que hay vida más allá de la papilla y los aviones, de las persecuciones para que coman y los malos rollos. La comida está para disfrutarla, y si es en familia, mejor.

jueves, 5 de octubre de 2017

Educar en violeta

  Cuando decides (o te va naciendo) adoptar modelos de crianza que se salen de lo "normal", sabes que tarde o temprano vas a escuchar críticas u opiniones al respecto.

  Nos pasa con el colecho, con la alimentación de Eyre, con el tema guardería, porteo,etc.

  Pero cuando eliges una educación feminista para tus hijas e hijos, ahí ya te das de bruces con la estructura patriarcal que envuelve todo cuanto nos rodea. Casi todo cuanto nos rodea tiene tintes machistas, y si de crianza hablamos, aún más.

  Ya desde antes de nacer Eyre, insistimos en que no queríamos nada rosa. No tenemos nada en contra de ese color, entendedme, pero sabíamos que al tratarse de una niña, casi todos los regalos iban a ser de ese color. La cultura del azul-niño, rosa-niña no hace más que esterotipar y separar. Nosotros que queríamos criar en igualdad, no podíamos aceptar esos encasillamientos.

  En general, el tema de la ropa es tremendo. Mientras la ropa de niño está llena de colores y mensajes "potentes", de valentía y aventuras, en la sección de niñas predomina el rosa (en unas tiendas más que en otras), los mensajes tipo "I love you", "princess", etc.

  Esto lo hemos "mamado" desde siempre, y quieras o no, por mucho que lleves tus gafas violetas, algo se te escapa en la educación y crianza de tus hijas e hijos.
Fuente: Pixabay

DE CUANDO NO ERES FIEL A TUS PRINCIPIOS

  Cuando Eyre tenía unos pocos meses, le pusimos pendientes. Era lo que tocaba, ¿no?   Habíamos tenido una niña y por eso teníamos que perforarle las orejas. "Están tan guapas con pendientitos...", "total, luego de mayor os los pedirá", ¿cómo no le vais a poner pendientes?", etc eran frases que escuchábamos.

  Así es que se los pusimos invadidos por una mezcla de tradición y poco convencimiento.

  Desde ese momento nos arrepentimos.

  ¿Qué igualdad queríamos inculcarle a nuestra hija si, por el simple hecho de nacer mujer, la habíamos "marcado"?

  ¿Por qué tenía ella que soportar ese dolor impuesto? (está demostrado que es un mito lo de que no sienten dolor)

  Si teníamos un hijo, ¿a qué no le pondríamos pendientes? Entonces, ¿por qué a ella sí?

EL DÍA EN QUE RECONOCIMOS EL ERROR Y RECTIFICAMOS

  Han sido muchos meses debatiéndonos entre una tradición vestida de "sin importancia" y nuestro convencimiento de igualdad real. Unos meses de luchar contra nuestros propios argumentos (estética, que tenga pendientes como todas las niñas, el qué dirán, etc)

  Y por fin nos decidimos. El fin de semana pasado le quitamos los pendientes. Esa "marca" patriarcal que va tan en contra de lo que pensamos.

  Continuamos llenos de dudas (la "desintoxicación" machista es casi imposible) pero estamos felices.

  Felices por ser consecuentes. Felices por saber rectificar. Felices por dejar a nuestra hija que sea ella la que decida qué hacer con su cuerpo. Felices por haber sido libres. Y, sobretodo, por hacerla a ella un poquito más libre.


jueves, 28 de septiembre de 2017

En el buen sentido

  El sábado pasado tuvimos Súper Papi y yo el placer de asistir a una charla sobre seguridad vial impartida por la especialista en sistemas de retención infantil (SRI) a contra marcha, Cristina Barroso.

  Ella fue una de las primeras en hablar en España del “Modelo sueco” de seguridad vial hace ya algunos años. Cristina nos contaba que a esas primeras reuniones que organizaba para transmitir sus conocimientos acudían muy muy pocas personas.

  En Suecia, no existen las sillas para bebés que vayan a favor de la marcha. ¿Por qué? Pues porque no son seguras. Y es cuestión puramente de física y de nuestra fisonomía humana.

CUESTIÓN DE FÍSICA Y ANATOMÍA HUMANA

  De todos es sabido que no soy ninguna experta en física, ni nada que tenga que ver con la ciencia, pero hasta a mí, que sacaba malas notas en estas asignaturas, me parecen obvios varios puntos:

-Los bebés tienen la cabeza desproporcionada con su cuerpecito.

-Tienen el cuello “blandito” y hasta que no crecen lo suficiente, no lo fortalecen. Los expertos hablan de que no es hasta los 4-5 años que se les acaba de formar el sistema óseo y muscular.

-Por flojo que te den un golpe en el coche (o lo des tú), tu cuerpo SIEMPRE tiende, por la inercia del movimiento a irse hacia adelante, llevándose la peor parte el cuello.

-Si a los adultos nos afectan estos pequeños accidentes (por no hablar de los más graves) y hemos quedado en que los peques de la casa tienen el cuello por formar (de hecho está formado como de cartílago), ¿cómo les afectará cualquier golpe que suframos en el coche?

  Por lo tanto, según la física que yo entiendo, tenemos una fórmula bien clara:

Velocidad del coche + peso de la cabeza + lo que aumenta de peso en movimiento+ el arnés/cojín que le sujeta + frenazo= cuello roto.

Fuente: A contra marcha salva vidas

  En cambio, llendo a contra marcha, en caso de frenado, es la silla la que "sujeta" al bebé su inercia y su peso (el real y el añadido)

  Para mí es una cuestión clarísima, pero a diario veo como los ma-padres cambian alrededor del año (incluso mucho antes) a sus peques a favor de la marcha. 

  Supongo que es cuestión de desconocimiento, porque cualquier ma-padre que conozca el riesgo de lesión grave y/o muerte al que se somete su hija o su hijo subiendolo a favor de la marcha a un coche, sin duda no le subiría.

  Una de las grandes "piedras" en el camino de la lesión cero, es la propia normativa de homologación y, en sí, la normativa que regula los SRI en España. Cristina Barroso nos estuvo explicando como se homologa en España una silla, y da PÁNICO.

ENTONCES, ¿POR QUÉ NO SE LLEVA A LAS Y LOS NIÑOS A CONTRA MARCHA EL MAYOR TIEMPO POSIBLE?

  Hace unos meses, vi a una persona montando a su pequeña familiar en el coche (a favor de la marcha, claro) y ella me vio montar a Eyre en su silla "al revés". Me preguntó que por qué aún la llevaba así. 
  
  Por un momento se me iluminó la vida: alguien con la mente abierta para explicárselo. Pero no, su respuesta a todos mis argumentos fue: claro, pero si pegas un frenazo se le romperán las piernas... ¿Mi respuesta? Una piernas rotas se arreglan, un cuello partido o un abdomen diseccionado NO.

  Esta conversación me desanimó muchísimo. Aunque a diario veo peques en peligro, nunca me había metido a explicar nada...

  Y es que es complicado. Los ma-padres (me incluyo de pleno) no solemos llevar muy bien que nos lleven la contraria en decisiones que hemos tomado para nuestras y nuestros hijos. Pero en este caso, he llegado a la conclusión, de que por mucho que les enfade ver que se han equivocado, tienen que saberlo. Es vital que sepan que sus peques viajan en peligro. 

  Tienen que saber que con cualquier accidente (si no, mirad esta noticia) sus amores más grandes pueden sufrir consecuencias fatales.

  Soy consciente de que nadie lleva a sus hijas e hijos a favor de la marcha sabiendo (y asumiendo) los riesgos que ello acarrea. Sé que es por desconocimiento.
Movimiento del cuerpo de un niño a contra marcha vs a favor de la marcha 

  La mayoria (entre los que me incluyo) piensa (o pensaba) que a partir del año (incluso antes) ya tenían que "darle la vuelta" a la silla. Pero esto no es así, hay vida a contra marcha más allá de los grupos 0 o 0+. De hecho, nuestros peques pueden (y deberían) ir el mayor tiempo posible en sentido contrario a la marcha, más allá incluso de los 4 años (actualmente existen dispositivos ACM que soportan hasta 1.35m y 35kg)

  Existen tiendas especializadas en estos sistemas, existe financiación y, sobretodo, existe información. Para mí no hay excusa. No hay excusa que valga si de la seguridad de nuestrxs hijxs se trata.

  Pero sí, reconozco mi cobardía: no soy capaz de "enfrentarme" personalmente a los ma-padres que llevais a favor de la marcha a vuestros peques. Creedme que me atormenta la idea de que les pase algo antes de que nadie os hubiera dicho nada al respecto...

  Por eso, he decidido escribir sobre la contra-marcha. Para que conozcáis el tema, para que os "pique" la curiosidad y busquéis más información. Para que, al menos, os planteéis poner a vuestrxs hijxs en el buen sentido.

  Para nada soy una experta en el tema, pero si tenéis cualquier duda, os intentaré ayudar, respondiéndoos o diciendoos donde pueden responderos.

  Si habéis llegado hasta el final de la entrada, gracias, sé que muchos ya lleváiss a vuestras hijas e hijos ACM, pero tengo la esperanza de que seáis otros muchos a los que este post os haya invitado a la reflexión y, próximamente, cambiéis de SRI.

  Para terminar con el post de hoy, me gustaría recomendaros algunas webs y grupos de Facebook donde encontrareis más información.

Grabriel el Vikingo y la leyenda de la ola verde  Grabiel era un niño de 2 años que después de algunos meses de tener un accidente de coche, murió por las lesiones sufridas. Gracias a él ya sus padres (entre muchos otros), hoy en día se está hablando de ir a contra marcha en el coche. El mazazo de realidad que me dio al leer su historia, cambió por completo mi concepción de los sistemas de retención infantil.

A contra marcha.  Aquí podréis encontrar mucha información al respecto. Hay un foro donde contestan asesores, así es que es muy recomemdable.

  En Facebook, tenéis sobretodo dos grupos imprescindibles: