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viernes, 14 de septiembre de 2018

Los 2 años, edad explosiva y emocional.


  El verano parece que está cogiendo ya su tren de vuelta hasta el año que viene...

   Ay, perdonadme...Después de tantos meses con el blog criando telarañas, quizá debería presentarme de nuevo.
Soy Súper Mami (aunque cada vez me queda menos de Súper), me acompañan en la vida Súper Papi y Súper Eyre (ella sí que es cada vez más Súper...) y en estos momentos estoy sobreviviendo a su aDOSlescencia, su erupción dental masiva y su batiburrillo emocional.



  Entre micro toma y micro toma, cuando las rabietas me lo permiten y el sueño no me hace caer rendida, he ido escribiendo este post-resumen del verano, de vivencias y reflexiones.

LOS TERRIBLES DOS (no me gusta nada esta expresión, ya os lo digo)


  Uno de los principales motivos por el que llevo desparecida este tiempo es porque, pese a saber que llegarían, me han pillado por sorpresa tremendamente sus 2 años y todo lo que ello comporta.



  Ahora mismo, Eyre es toda emociones extremas. Es cierto que nunca ha sido una niña tibia (y es algo que me encanta de ella) y siempre ha mostrado un gran carácter y siempre hace valer su opinión y deseos. Pero claro, seamos sincerxs, mientras puedes "manejarla" pues bueno, vas tirando. Pero ahora que tiene bastante dominio del lenguaje, conoce más cosas, y en definitiva, es más mayor, a veces se hace cuesta arriba cuando tenemos que llegar a acuerdos con ella.


  Por ejemplo, para que os hagáis una idea: ella quiere subirse siempre sola a la silla del coche. Si vamos con tiempo, se sube ella sola. Pero claro, hay veces que vas con prisas y no puede ser. Entonces se enfada (y con razón, ella puede subirse sola, y lxs peques no entienden de prisas adultas).
  Las personas adultas llevamos un ritmo que les arrastra, y no siempre pueden (o quieren) comprender (pensemos en lo mucho que ceden ellxs y lo poco que lo hacemos las madres y padres...)

  Otra característica de esta etapa, está siendo su mayor independencia física. Día tras día aprende a hacer cosas nuevas, cada vez mas arriesgadas. 
  Desde muy peque ha tenido muy desarrollada la psicomotricidad, y claro, ahora no iba a "frenarse". Es acróbata de vocación, está claro. Y nosotrxs no tenemos más que cuidarla sin entorpecer su evolución.

  Por otra parte, este verano ha sido (como todos sus veranos) un verano de dientes y los malestares que traen consigo. Ahora ha sido el turno de los 4 molares externos, 4 mastodontes saliéndole uno detras de otro de sus encías. Y esto, como era de esperar (todos sus brotes dentarios han sido igual) le ha hecho estar irritable, con cacas muy ácidas, no toleraba el cepillado de dientes en condiciones, muchas babas... Ahora, pasado el gran calor, ya tiene las 4 muelas fuera y puede descansar tranquila.

Por otra parte, y muy ligado tanto a sus emociones como a la erupción de las muelas, Eyre empezó a mordernos. A nosotros, a los yayos, a otrxs peques... Cada vez que muerde, le decimos que comprendemos que esté cansada/contenta/enfadada/le duele la boca, pero que morder hace daño. Poco a poco, y después de trabajar con ella de una manera siempre respetuosa, hemos conseguido que canalice sus emociones de otras maneras. No bajamos la guardia, pero parece que está más controlado el tema.



UNA DEMANDA DE TETA MAYOR QUE LA DE UN RECIÉN NACIDO


  Todas las que deis lactancia materna a vuestras hijas e hijos, sabréis que esta atraviesa varias crisis o etapas con unas características y una temporalidad muy marcada.



  Gracias a mi pequeña (pequeñísima) formación sobre lactancia y a los libros y artículos de los que me voy empapando, conocía de la existencia de la crisis de lactancia de los 2 años (parece ser que es la última. Si sobrevives a esta, ya el resto es "pan comido")

  Pues sí, esta crisis existe. Está plenamente relacionada con todos los cambios que está realizando. Digamos que está en una etapa a caballo entre ser un bebé-niña que depende de nosotros 100% y ser una niña más autónoma. Como lo percibo yo es como si del juego del pilla-pilla se tratara. Ella "sale a correr", explora, juega, crece, evoluciona... Pero necesita volver a "mare" (nunca mejor dicho) para estar a salvo. Tiene que ser ese vértigo que se siente cuando te aventuras a hacer cosas nuevas.

  No lo negaré, han habido días (y noches) de plantearme que podía ser momento de destetar. Pero gracias a unas conversaciones que tuve con unas mamis con peques "mayores" lactando (y que ya habían pasado los 2 años), conseguí las herramientas para sobrellevarla, y aprender a pactar y negociar con Eyre algunas tomas que empezaban a ser muy agobiantes para mí.

  Ahora, aunque continúa adorando su teta y mamando a demanda, va respetando más mi sentir cuando le digo que no puede ser por X razón. Su madurez cada vez mayor le permite comprender que a veces mami está cansada, o muy cargada como para que ella mame, etc.

HEMOS SOBREVIVIDO AL VERANO DE LOS 2 AÑOS-HAY QUE QUITARLE EL PAÑAL SÍ O SÍ


  Sinceramente, pensaba que esto ya lo teníamos superado las madres y los padres de hoy en día. 

  Pensaba, y os digo la verdad, que eso de quitarles el pañal el verano en el que ya tienen los 2 años, era, como poco, parte del pasado, de esa cultura rancia en la que se obliga a todas las niñas y niños a cumplir una serie de requisitos estandarizados como si fueran todos iguales.

  Pensaba (desde mi burbuja, ya veo) que ya todas las madres y padres sabian que el control de esfínteres era un hito madurativo del desarrollo de cada peque.

  Y pensaba, ilusa de mí, que el entorno nos respetaría por haber decidido (ironías del vocabulario y de la vida) respetar a nuestra hija y a sus procesos fisiológicos y madurativos.

  Pero no, ninguna de mis creencias ha sido cierta. Este verano, como todos los veranos, a las niñas y los niños de 2 años (sean de enero o de julio) se les quita el pañal y se les obliga a hacer pipi y caca en orinales y/o wc. Y, en más de una ocasión, se les riñe o ridiculiza cuando se les "escapa" (no, amigxs, no se les escapa, se lo hacen encima porque no controlan esfínteres)

  Al mismo tiempo, se atreven a hacer observaciones al ver que Eyre aún lleva pañal. No, "aún" no lleva pañal, es que es su apoyo para recoger sus deposiciones hasta que sea capaz, por ella misma, de controlarlas. Y no, no es un fracaso ni de ella ni de nosotros como padres. El fracaso está, bajo nuestro punto de vista, en forzar a las niñas y niños a cumplir unos estándares cuando no son iguales entre ellxs.

  Pues bien, Eyre, aunque a veces hace pipi y/o caca en el wc, necesita del pañal para la mayor parte del día (como muchos de esos peques. No digo todos, ojo)

  Y nos hemos topado con observaciones (a nosotros y a ella, que son las que más nos duelen), y también de personas que le han quitado el pañal en nuestra ausencia sin consultarnos.

  Y eso acarreó que Eyre estuviera más nerviosa que de normal.

  ¿Tan difícil es respetar a las y los niños? ¿En serio? Lo que consiga tu hija o hijo, es cosa suya, no te van a dar ningún premio porque ande antes, hable antes que el peque del vecino o le quites el pañal antes que a su amiguita (aunque tengas que cambiarle 50 veces de ropa al día)

  Pero bueno, lo dicho, hemos sobrevivido, y sobretodo, Eyre sigue a su ritmo y sin presiones.


EL SECRETO PARA SOBRELLEVAR ESTA ETAPA Y ACOMPAÑARLA DE LA MEJOR MANERA POSIBLE

  ¿El secreto? Respetarla, tener paciencia y comprensión con ella, dialogar (aunque son pequeñxs, entienden las cosas si se las decimos con palabras que entiendan), no gritarle (aunque a veces es imposible no hacerlo por situaciones personales, lo más adecuado es que no entiendan que con gritos se consiguen las cosas) y, por supuesto, en nuestra manera de entender la crianza, siguen sin entrar los cachetes, los empujones ni las ridiculizaciones.

  Tenemos claro que esta etapa "dificil" pasará, y la estamos sobrellevando con amor y mucho respeto.

jueves, 21 de junio de 2018

Mi Tribu

"Grupo social primitivo de un mismo origen, real o supuesto, cuyos miembros suelen tener en común usos y costumbres."
  
  Esta es la definición que nos proporciona la RAE de la palabra tribu.

  Y yo hoy vengo a contaros que he encontrado el verdadero significado de la palabra tribu.

  Así, de casualidad, un día te atreves a sacarte la teta en el parque y a decir (no sin miedo) que no le has dado papillas a tu hija. Y aparecen dos súper mamis que no sólo no te juzgan (como ya andamos acostumbradxs las mamis y papis que estamos fuera de la generalidad) sino que comparten y apoyan tu manera de crianza.

  Han llegado en un momento fundamental, en el que la crisis de los dos años ya estaba haciéndome dudar del camino que decidimos tomar. El hecho de comentar que he dormido mal porque Eyre ha estado demandándome teta toda la noche, y encontrar sólo apoyo, ni un "chica, no seas tonta, déjala en su habitación, y si llora, pues ya se acostumbrará" No sé si entenderéis lo que supone no sentirse juzgada, pero cuando eres madre, todxs te miran con lupa.


  Poder hablar de lo que nos preocupa de la crianza, sin vergüenzas, sin reparos. Compartirnos "trucos", juegos para entretener a las "raspillas", recetas, experiencias... Avisarnos de talleres y charlas que nos interesan para ir juntas. Preguntarnos todos los días cómo estamos, porque sabemos, que en esto de la maternidad, las madres somos las primeras olvidadas.

  Los peques comparten (o no) sus juegos y juguetes. Sin agobios, sin juicios. Se quieren, se abrazan, pero también tienen días de no quererse ni abrazarse. Y no pasa nada.

  Somos las que nos vamos de los bares si se niegan a cocinarles a los peques algo sano, las que curamos (o intentamos curar) todos los males con tetanalgesia, las que "no trabajan" pero no paran en todo el día.

  Las que nos llevamos las existencias de plátanos de la verdulería. Las que vamos con la aplicación del móvil Ingred viendo los ingredientes de cada cosmético que compramos (para lxs peques o para nosotras)

Fuente:Pixabay

  Como os comentaba, conocerlas ha sido un gran descubrimiento. Sólo lamento no haberlas encontrado antes. La maternidad está llena de luces, pero también tiene muchas sombras. La sombra de la soledad, del insomnio, de la inseguridad... y tener al lado a mujeres que están pasando, han pasado o pasarán por las mismas situaciones, es de gran ayuda para no volverte loca en la soledad de quien elige un camino diferente. Sí, sin duda, haberlas encontrado antes hubiera sido de gran ayuda. Pero nunca es tarde.

  Gracias chicas.

Nos vemos en el parque del niño azul para intentar arreglar nuestro mundo.


jueves, 3 de mayo de 2018

Cómo me ha cambiado la maternidad. Reflexiones de 2 años.


  Hace unos días, Facebook me recordaba una foto de hacía dos años: Súper Papi, Duque y una futura mami que se creía que todo era Yupilandia. La inocencia en mis ojos, la niñez en mi cara. Esa ansiedad y emoción de quien está a las puertas de la cita a ciegas más importante de su vida.

(Siento la calidad de la imagen)

  Después de esa foto, todo se vuelve borroso. La alegría de tener a Eyre en mis brazos con la desazón de las almas rotas. El no entender, el verme sobrepasada.

  Ahora miro fotos de antes de ser madre y no me reconozco. ¿Esa era yo? ¿En serio? ¿O ahora es cuando de verdad soy y estoy yo? No es el cambio físico, que ha sido tremendo. 20 kg (casi 30kg si contamos el embarazo) me separan de esa Mari que no sabía la que se le venía encima.

  Dos años después del jueves 21 de abril de 2016, soy más fuerte, más paciente y reflexiva. Las y los que me conocen saben de mi impulsividad a la hora de hablar, mi explosividad en las discusiones.

  Sigo siendo de fácil "empanamiento", sólo que ahora, estoy tan cansada a veces, que, en realidad me duermo con los ojos abiertos.

  La relativización de las cosas es mi especialidad en la actualidad. Ya no me fastidia enormemente que se me rompa una uña, o no poder dormir (¿dor-qué?) hasta tarde. Ahora me preocupan más cosas como mi salud (y la de mi Súper Familia), cocinar platos saludables por Eyre y por nosotros, y vivir todos los momentitos con ellos a tope.

  Es curioso como cambian tus prioridades (aunque sigo sin poder salir a la calle sin maquillar o comprarme algún pintauñas de vez en cuando).

  Y si soy sincera, me cuido mucho más que antes. No veo que sea cierto eso de que las madres nos descuidamos. Y no estoy hablando de maquillarte o peinarte, que puede que no te guste. Hablo de dedicarte tiempo. Para pensar, para leer, para no olvidarte que eres madre pero no has dejado de ser mujer (es curioso ver como a los hombres, en general, no les cambia tanto la paternidad)

Y FUE CUANDO EL FEMINISMO ENTRÓ EN CASA...

  Ese día se produjo en mí (realmente en los dos) un cambio. Creíamos en la igualdad, el feminismo...pero de "boquilla". A partir de ese día, empezamos a poner en práctica (a veces con errores y otras con aciertos) esas ideas de un mundo más equitativo. Vamos pasito a pasito, trabajando día a día para que Eyre tenga un presente y un futuro en el lugar que le corresponde en la sociedad.


SÚPER PAPI Y SÚPER MAMI DESDE QUE SOMOS SÚPER PAPI Y SÚPER MAMI

  Ese día también nos cambió como pareja. Ese día se estableció un vínculo más entre nosotros. Ese día pasamos a ser compañeros de vida con un proyecto enorme hecho realidad. Ese día se nos pusieron muchos retos en nuestro cómodo camino que nos han hecho madurar como pareja.

  Siempre hemos sido de hablar todo, pero desde que somos padre y madre, vivimos más en común todo (sin dejar de ser él y yo dos personas distintas)

  Ahora disfrutamos más del sexo, un sexo más maduro, con más compenetración. La experiencia del embarazo, el parto y el horrible y larguísimo post-parto hicieron que Súper Papi y yo nos conocieramos más, y eso, en la intimidad, se nota. En dos años nos hemos conocido más que en todos los años que llevamos juntos.

UN CAMBIO DESDE LAS RAÍCES

  El cambio ha sido radical, desde mi raíz.

  Me deconstruí para nacer de nuevo. 

  Prácticamente ya no reconozco a la Mari de antes. Sigo siendo la misma, pero tan distinta que me cuesta encontrar las similitudes. Y, como he dicho antes, no es cuestión sólo del físico, eso, al fin y al cabo, viene y va, es el envase de quien somos.

  La madurez, lo que me enseña mi gran dama valiente, no lo cambio por nada.


jueves, 15 de marzo de 2018

Los libros de casa: "Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo"

  Siguiendo con la serie de publicaciones dedicadas a las mujeres, madres o no, y al feminismo este mes de marzo, hoy os traigo la review de un tesorito literario: Querida Ijeawele, Cómo educar en el feminismo.

Cómo llegó a casa...

  Un día, buscando un libro de temática feminista en tiendas on-line (cuando te sales un poco de lo "convencional", a veces es complicadísimo encontrar determinados libros) me  salió en recomendaciones Querida Ijeawele. No sabía de su existencia. Pero desde que leí su sinopsis, lo añadí a mi "wish list" (esa que ya es casi interminable)

  Hace un par de semanas, entré a una librería a buscar el "innencontrable" libro. Por supuesto, no lo encontré, pero me compré el libro Idiotizadas de Moderna de Pueblo, y cuando fui a pagar, ahí estaba Querida Ijeawele en la caja.

  Y así, con una mezcla de casualidad y señal, se vino este maravilloso e inspirador libro a casa.

El libro bajo el ojo objetivo...

  A simple vista, es un libro pequeño de tamaño (enorme por dentro), de cubierta verde intenso e interiores sin ilustraciones y en blanco y negro. Consta de 90 páginas, divididas en 15 sugerencias o capítulos.

  La escritora, Chimamanda Ngozi Adichie, es una autora nigeriana que traslada su ser feminista a sus libros. 


Nos sumerge en...

  Querida Ijeawele una carta escrita por la autora a una amiga que ha sido madre recientemente. Mediante 15 sugerencias, le va mostrando lo que es educar en feminismo a su recién nacida hija Chizalum Adaora. 

  Con recomendaciones como "un padre es tan verbo como una madre" o "Porque eres una niña nunca es una razón para nada. Nunca", la autora nos va sumergiendo en una reflexión sobre el camino que llevamos hecho y el que nos queda por andar en la educación feminista de nuestras hijas e hijos.





Después del cuento...

  Da igual si eres madre/padre de hija o de hijo, da igual que aún no haya nacido, o si por el contrario ya es "mayor". Querida Ijeawele nos proporciona herramientas muy útiles para construir junto con nuestras hijas e hijos un futuro de esperanza, de igualdad.

  En casa nos ha hecho reflexionar mucho acerca de lo que hacemos en nuestra crianza violeta, de los micromachismos que aún tenemos integrados. Reconozco que este libro me ha dado algún "bofetón"... Ya la primera sugerencia me dejó "K.O". "Sé una persona plena. La maternidad es un don maravilloso, pero no te definas únicamente por ella" Siempre digo que además de madres somos mujeres. Y admito que casi siempre me cuesta definirme como mujer además de mi faceta de madre.

Opinión...

  Llegados a este punto de la reseña, ¿Qué puedo decir más acerca de Querida Ijeawele
  
  Es un libro imprescindible, para aprender o mejorar en nuestra educación en igualdad. Para ello, es fundamental creer en que somos iguales mujeres y hombres y que otra sociedad más igualitaria es posible. 

  Este libro sólo es una guía para ayudarnos a todas y todos en este camino tan vital como es el de construir un futuro mejor para nuestras hijas e hijos.

jueves, 1 de marzo de 2018

Marzo, mes de las mujeres

Hoy empezamos marzo. Marzo no es un mes cualquiera, aunque debería serlo. De la misma manera que no da igual que seamos mujeres u hombres, aunque también debería dar igual.

Crianza y feminismo. Feminismo y crianza.

  Me he pensado "muy mucho" si tratar durante todo este mes temas relacionados con la situación de las mujeres y sobre el feminismo, era algo relacionado con la maternidad, es decir, con el tema transversal de este blog.

  Y cada argumento a favor o en contra me llevaba a la misma conclusión: Las madres y los padres somos lxs que tenemos la llave de un futuro de nuestras hijas e hijos con equidad y respeto. Es decir, somos las madres y los padres de las personas adultas del futuro. ¿Cómo no va a ser importante que reflexionemos sobre qué camino llevamos y hacia dónde queremos que éste nos lleve?

  No se trata de si eres madre/padre de un hijo o de una hija. Se trata de ahondar en nuestro interior, para después analizar cómo esta el "patio", cómo viven las mujeres de nuestro alrededor (y no hablemos de 1000km más hacia allá...). No por tener un hijo varón estás exenta/o de responsabilidad. No por tener una hija tienes que luchar por ella. Esto es asunto de todas y todos, mujeres y hombres.

  Educar en igualdad (equidad, mejor) implica romper con muchas cadenas. Implica deshacernos de muchos roles aprendidos. Implica asumir que el nacer con vagina o con pene no debe condicionar la educación que demos a nuestras hijas e hijos.

  A Súper Papi y a mí a veces nos cuesta discernir entre los condicionamientos de género y lo que es así y punto, da igual niña que niño. Es muy, muy complicado "deconstruirnos" por completo y educar y criar en base a instintos naturales y evidencias científicas.

  Llevamos las madres y los padres una carga tremenda. La ropa rosa/azul, pendientes a las niñas, juguetes "de niña" o "de niño", actitudes aceptables para uno y otro género, etc son ejemplos de ese lastre patriarcal que llevamos a cuestas.

  El caso es que hay familias que no se plantean nada de esto (bien por desconocimiento o bien por consentimiento) y continúan educando a sus hijas e hijos de manera distinta según su género. Para mí, aquí no debería caber el "cada madre y padre educa como considera", ya que con una crianza y educación igualitaria ganamos toda la sociedad. Mientras que continuando con la tradicional educación machista, perdemos todos, las primeras nosotras y nuestras hijas.

Tradiciones que pesan como cadenas...

  Plantearse romper con la "tradición" es complicado, lo sé. Pero tarde o temprano alguna generación tiene que empezar a cambiar el "chip". Y cuanto más tiempo perdamos (o más generaciónes nos esperemos a dar el salto) más complicado será acabar con toda esta discriminación social, económica, física y laboral que sufrimos las mujeres.

Por nosotras. Por ellas.


  Por nuestras abuelas, madres, tías que han tenido que vivir a la sombra de los maridos. Por nuestras hijas e hijos que merecen un futuro de respeto e igualdad.


jueves, 15 de febrero de 2018

¿Concilia qué? La des-conciliacion familiar en España

  Recientemente se ha creado una plataforma llamada Rompe el Muro por la conciliacion.

  La promueve el Club de las malas madres, y consiste en escribir en su muro virtual un grito por la conciliación laboral y familiar.

Lema de la campaña

  Me parece una iniciativa muy buena para, al menos, que empiecen a escucharse nuestras voces.


Una conciliación de pena...

  Como sabréis, en España, la "conciliación" que se nos permite a las mujeres es de risa. Y digo de risa por no llorar.
  Cuando eres madre, se te proponen varias alternativas para poder compaginar tu vida y trayectoria laboral con tu recién maternidad.

  Vamos a verlas:
-Agotas tus 16 semanas de permiso por maternidad y vuelves al trabajo como antes de ser madre.

-Puedes tomarte las 16 semanas y vuelves con una reducción de jornada (si te la permiten)

-Te tomas una excedencia una vez finalizadas las 16 semanas.

-Dejas indefinidamente tu trabajo (antes o despues de tener a tu bebé)

  Unas cartas con las que pierden madres e hijxs

  Básicamente estas son las "cartas" que tiene una madre en España. Con todas ellas, pierde la partida, sin duda.

Fuente: Pixabay

  Si sólo se toma las 16 semanas, la separación madre-bebé se produce demasiado prematuramente y, sí, lo sé, no es justo para la madre, que le ha costado lo suyo obtener (y mantener) su trabajo, dejarlo. Ni merece separarse de su bebé tan temprano. Pero, estareis de acuerdo en que tampoco es justo que ese bebé se separe de su madre tan pronto, siendo criado por guarderías o, en el mejor de los casos, madres de día o abuelos. Sin hablar de que esto supone en muchos casos, el abandono de la lactancia materna (mucho antes de lo que recomienda la OMS)

  Por supuestísimo que no culpo a las madres que vuelven al trabajo, la culpa no es de ellas, es de este, nuestro sistema, al que no le importamos nada.

  Pongamos que vuelves a trabajar con una reducción de jornada. Con su consiguiente sablazo económico, y, en muchos casos, el cerramiento de unas hipotéticas puertas al ascenso. Sigue sin ser justo ni para la madre ni para el bebé.

  ¿Y si te tomas una excedencia? Muchos son los casos en los que al volver, o ya no existe el puesto de trabajo, o te proponen con mayor o menor amabilidad pactar un despido.
 
  ¿Y si dejas tu trabajo para criar de tu hija/hijo? Dadas las alternativas, muchas madres se decantan por esto. Y, si lo hacen, saben que una reinserción laboral en el futuro será muy muy complicada (o imposible)

Las comparaciones son odiosas...Pero a veces necesarias...

  España es de los países de la Unión Europea con el tiempo de baja por maternidad más bajo. De hecho, estamos años luz de países como Noruega, con un permiso de aproximadamente un año.

  En este enlace podréis echar un vistazo de cómo está el tema en Europa, y así reflexionar al respecto (y, de paso, ponerse de mala leche al ver como estamos)

Mi conciliación familiar...
 
  Como sabréis, antes de tener a Eyre, yo estaba en paro y decidí continuar con este estado de desempleo hasta que pasaran los primeros años de Eyre. ¿Qué supone esta decisión?
 
  Pues supone que estoy criando a mi hija con todo mi tiempo. Estoy disfrutando de ella al máximo, de cada paso, de cada sonrisa, de cada progreso, de cada rabieta...    
  Pero, también estoy desvinculada de un mundo profesional que no estará esperándome cuando decida volver a él. 

  Además, implica una merma económica tremenda (no es lo mismo uno que dos sueldos, por supuesto). Sin hablar de la no-cotización, posibilidad de bajas retribuidas (os reireis, pero el trabajo de la crianza es muy duro físicamente, y el cuerpo se resiente), etc.

  Esta es mi manera de conciliar, la que he elegido. Pero soy consciente de lo que supone. Aún así, creo firmemente en ella.
  
Una brecha que crece más y más...

  Cuando hablamos de conciliación, raramente es el padre el que se plantea alguna de las anteriores opciones (*), perpetuando la brecha laboral y social entre mujeres y hombres (los empresarios prefieren a los hombres, no se embarazan, no paren y, cuando los hijos se ponen malos, los llevan sus mujeres al médico) 

  Mientras las leyes no empiecen a proteger los derechos de las madres (y sus hijas e hijos) en España, no podremos hablar de conciliación, sino de merma salarial, laboral y renuncia de prosperar. Además de niñas y niños no criados sus primeros años de vida como merecen y necesitan.



(*) Aquí quiero explicar que Súper Papi lleva en si empresa más de 10 años, mientras que yo no tenía trabajo remunerado, por lo que, en nuestro caso, la opción de la conciliación por su parte, estaba descartada. Además, su empresa es muy respetuosa con la familia de sus empleadas y empleados, permitiendo que vayan a medicos, reuniones del cole, etc. sin problemas.

jueves, 1 de febrero de 2018

Una desinformación que arruina lactancias

  La lactancia es algo natural, fisiológico, mamífero... Pero, sin embargo, muchas mujeres experimentan (experimentamos) distintos problemas, que Casi nunca se deben a problemas o defectos reales de nuestros pechos.

  Como muchas (y muchos) sabréis, mis principios en la lactancia no fueron fáciles (muy complicados, diría) Unos pezones planos que no lo eran, un mal agarre (solucionado en 5 minutos por una buena asesora), una (supuesta) falta de leche genialmente solucionada por el personal sanitario con muestras de Almiron, etc hicieron de mis comienzos en esta andanza una carrera de obstáculos. La información previa, el grupo de apoyo a la lactancia, Súper Papi y mi cabezonería, hicieron, sin duda, que no me desmoronara y consiguiera esa lactancia deseada de 6 meses exclusiva y hasta hoy (y lo que nos queda)



Echando la vista atrás...

  Hoy, echando la vista atrás, me lleno de rabia. Pienso en cuántas mujeres como yo salen del hospital con sus muestrecitas, con su supuesta hipogalactia, con sus pezones "inservibles"... Y bien por falta de información, bien por falta de apoyo profesional y/o familiar, se conforman con ese destino gobernado por profesionales sin conocimientos y farmacéuticas sin escrupulos.

  Desde que conseguimos esa añorada lactancia en exclusiva, han sido varias las piedras que nos hemos encontrado. Y la pena, la rabia, la impotencia, es saber que esas "piedras" han sido pediatras, farmacéuticos y personal sanitario en general dando consejos obsoletos (y peligrosos) acerca de la lactancia.

  En nuestro Centro de Salud hemos tenido que escuchar de cada burrada (que me perdonen los asnos) que bien podrían habernos arruinado la lactancia de no haber estado convencida e informada al respecto.

  Profesionales anclados en el pasado... Y e-lactancia, nuestra gran aliada

  La enfermera de Eyre, como ya he comentado alguna vez, es la embajadora de la ranciez alimentaria. De la teta cada 3 horas y 10 minutos en cada una. La de "despiértala a media noche para darle la última toma y que te alargue" señora, la demanda de Eyre es mucho mayor de lo que piensa y no solucionaría nada con su método). Fan número 1 del "Primer Danone" y de las leches de continuación como sustituto ideal de la leche materna. Y, por supuesto, la "tetanalgesia" para ella es una chorrada de madres modernas. Cada vez que vamos, le dan micro-infartos, ves como le tiembla el ojo de no poder rebatirme.

  Pero esto ya más o menos ya lo sabíais.

  Últimamente ha sido el colmo de la acumulación de despropósitos.

  Pediatras de urgencias recomendándome no darle el pecho durante una gastroenteritis por lo supuestamente indigesta que es la leche materna.

  Alergólogos recetándome medicamentos supuestamente incompatibles con la lactancia y, lo que es más grave, riéndose y menospreciando una lactancia plenamente instaurada y de las que cuesta encontrar (lo digo por los casi 2 anos de lactancia que llevamos, que no es, por desgracia, lo habitual)

  Farmacéuticos diciendole a Súper Papi que saben más que el equipo de e-lactancia y que no puede darme nada compatible con el resfriado.

Imagen de e-lactancia.org


  Este sábado pasado me realicé una Resonancia Magnética. Antes de acudir a la cita, consulté en e-lactancia (la Biblia de cualquier madre lactante concienciada) la idoneidad de la prueba. Las indicaciones de la plataforma son claras: la prueba en sí es 100% compatible con la lactancia. En el caso de administrar contraste, casi todos son compatibles y los que no lo son, son sustituibles por otros que sí lo son.

  Mi sorpresa llegó cuando en el formulario de cobsentimiento se indicaba claramente que en caso de madres lactantes y administración de contraste (cualquiera) debería esperarse 24 horas mínimo para retomar la lactancia. Terrible. Obsoleto. Un despropósito.

Un ejercicio de responsabilidad, ética y humildad...

  La ignorancia no es mala, de hecho, yo me considero una de las personas con más lagunas de conocimiento que conozco. Lo malo, lo terrible, es ser ignorante de un tema, no reconocerlo, y, encima, "soltar" tu ignorancia sin miedo ni pudor.

  Es tan fácil (y a la vez implica un ejercicio de humildad plena) como decir "desconozco la idoneidad de x fármaco, déjame que lo consulte en e-lactancia" Pero, para ello es necesario:

1° Conocer la existencia de e-lactancia

2° Admitir que eres médicx pero no todopoderoso y sabelotodo.

  Imaginad si esas recomendaciones caen en una madre desinformada, sin apoyo familiar, con plena confianza ciega en el personal médico que la atiende, con miedos e inseguridades. ¿Qué ocurre entonces? Que ante una gastroenterítis, esa madre privará de su pecho a su bebé, que tomándose un antihistamínico (compatible) suspenderá la lactancia, que se resfriará y dejará de darle teta a su hijx, y un largo etcétera, hasta suspender incluso de forma definitiva una lactancia sin problemas.

  ¿En serío alguien sigue preguntándose el por qué de las bajas tasas de lactancia? ¿De verdad? Con profesionales así, boicoteando gratuitamente lactancias instauradas, no me extraña.

Profesionales que aún nos hacen tener esperanzas...


  Por contra, y gracias a muchas mentes despiertas, existen muchxs otrxs profesionales comprometidos con su profesión, y conocen la importancia de la lactancia materna, la promueven y la respetan. Por desgracia, siguen siendo los menos.

jueves, 9 de noviembre de 2017

4 mujeres, 3 maternidades distintas

  Eyre es la 4 generación (viva) en mi familia. Muchas cosas han cambiado desde que el día de San Lorenzo de 1929 naciera mi yaya Amparo. La maternidad es una de esas cosas que han cambiado enormemente, cambia con la sociedad, la economía, la salud...

Mi Yaya...

  Mi yaya tuvo 6 hijos, en partos desgarradores en su casa. Mi madre fue la primera en nacer, y costó un "campo de tomates", ya que después de interminables horas de parto, decidieron llevarla a un hospital, privado, claro, dada la época.





  La alimentación de mis tías, tío y mi madre, fue de lo más "moderna": lactancia materna (incluso en tandem, aunque en aquella época se llamaba "dar de mamar al pequeño y al mayor a la vez") hasta bien mayorcitos, y luego ya comida normal (tampoco le llamaban "Baby led weaning", supongo que porque no sabían inglés)

  Los bebés dormían en una cuna, y los mayores en habitaciones compartidas.

  Por lo que me han contado siempre, mis yayos no fueron unos padres cariñosos que hacían cosas con sus hijos. Pero es que cuando la necesidad, las enfermedades que iban y venían (y otras se quedaban) ¿cómo pensar en otra cosa que no fuera sobrevivir?

  Aún así, siempre me han contado que cada año venían los Reyes Magos, y que todos los hermanos fueron a buenos colegios.

  Extremadamente protectora, a su manera, mi yaya tenía muchos miedos. La vida no le trató muy bien, y eso se notaba en la forma de criar a sus hijos. No iban de excursión por si les pasaba algo, no les dejaba salir hasta tarde por si acaso... El "por si" llenaba su vida.

  Mi yaya fue una gran mujer, que a pesar de todo, dejó un buen recuerdo entre hijos y nietos.

Mi madre...

  La siguiente Amparo en nacer, fue mi madre, la que costó un campo de tomates. 

  Criada en una familia súper religiosa, tradicional y trabajadora, supo "educarse" a sí misma. Su inquietud por aprender, le hacía ir al instituto después de trabajar (siendo la mayor, tuvo que ponerse a trabajar desde muy joven)

  Cuando conoció a mi padre y lo presentó en casa, según cuentan, fue una revolución, ya que mi padre era (y es) todo lo contrario a lo que esperaban. "Meter" a un chico de izquierdas, medio hippie, unos cuantos años mayor, etc en casa de mis yayos era, cuanto menos, un reto.

  En esos años, los '80, se llevaba alimentar a los bebés con fórmula (las 3h entre toma y toma y decirle a las madres la insuficiencia de leche que tenían, llevaba al biberón directamente), no tener mucho contacto con las y los hijos "para que no se acostumbraran", que durmieran pronto en sus habitaciones, etc (seguramente ya existía un Estivill por ahí)

  Quitando de la fórmula, y de la poca leche que le decían que tenía, mi madre desafió el resto de "modas".

  Tanto mi hermano como yo, dormimos en la habitación de mis padres hasta el año y medio y luego ya pasamos a dormir los dos juntos en otra habitación. Pero nunca, nunca, nos dejaban llorar. Hasta que no nos dormíamos, no se iban de nuestras camas, si teníamos pesadillas, venían enseguida, si estábamos malitos igual...

  Mi madre nos crió en brazos mientras todo el mundo le decía que nos dejara para que nos acostumbraramos a estar solos. Ya en aquel entonces, practicaba la crianza respetuosa y con apego, sólo que no tenía nombre. Simplemente era "criar como el instinto te decía"

  Se podría decir, que iba contra corriente, una corriente antinatural.

  Mi hermano no fue a la guarderia. Bueno, sí que lo apuntaron, pero cuando lloraba lo encerraban en un almacén, y mis padres lo quitaron enseguida.

  Yo sí que fui a otro cole desde los 3 años, donde me trataban bien, siempre con respeto y mucho cariño.




  Mi padre trabajaba a turnos, por lo que pasábamos casi todo el día con mi madre. Ella jugaba con nosotros, pintábamos juntos, salíamos al parque, ...

  Siempre tuvo (y sigue teniendo) tiempo para nosotros.

Y ahora estoy yo, la tercera madre...

  Siento que me separa un abismo de esa maternidad que vivió mi yaya. Por (inmensa) suerte, las cosas no son como antes. 

  En casa tenemos una estabilidad económica que nos permite centrarnos sólo en la crianza y educación de Eyre.


  Como decía al principio de esta entrada, muchísimas son las cosas que han cambiado. 

  He tenido la oportunidad de formarme e informarme sobre todos los temas relacionados con la crianza. Y gracias en gran parte al apoyo de mi madre, que desde el principio ha estado ahí, me he podido permitir desde que nació Eyre, criarla siguiendo mi instinto, sin críticas ni juicios.

  Tenemos la grandiosa suerte de continuar con la lactancia materna 18 meses después sin presiones, con toda la naturalidad. Se está  volviendo (por suerte) a valorar y apoyar la lactancia, en este caso "prolongada".

  Practicamos colecho sin importarnos las opiniones del entorno, que las hay. La seguridad en nosotros mismos que nos ha proporcionado la información y la libertad de crianza, nos permite, no sin recibir críticas, criar y educar a nuestra hija como creemos oportuno.

  Hoy en día existen infinidad de recursos para poder ignorar en cierta manera las indicaciones y opiniones del entorno, incluso cuando éstas nos llegan de "profesionales" desactualizados o con tendencia a meterse donde nadie les llama.

  En general, podría decirse que ya no tenemos esa presión médica que tenían nuestras madres, hemos recuperado, en cierta manera el derecho de libre crianza, y eso, cuando crees que las cosas pueden (y deben) cambiar, es una bendición.


  Nuestras abuelas criaron con mucha necesidad, y nuestras madres con demasiadas normas sociales. Nosotras hemos nacido libres, tenemos pareja libremente y somos madres por decisión propia. No criemos con los mismos yugos, eduquemos en libertad y empoderamiento.

jueves, 25 de mayo de 2017

La maternidad es...

  La maternidad es ese estado en que que partes de un "yo" para ser un "todo".
  En el que dejas de lado tus superfluidades para centrarte en el núcleo de tu existencia.

  La maternidad es romperte desde dentro para construir una fortaleza de amor sobrenatural.
  Es tener días de Sol y días de mucha penumbra.
  Son noches sin dormir, y días de llorar de impotencia.
  Pero son sonrisas y caricias que te tocan en alma con cada respirar.

  La maternidad lo es todo, porque una vez te conviertes en madre, no existe un antes.

  La maternidad es presente y futuro, es caminar de la mano.
  Es abrazar muy fuerte y hablar muy bajito.
  Es instinto e intuición.
  Es la esencia del todo cuando ya no recuerdas cuando no había nada.

  La maternidad es despeinarte, son ojeras y uñas por hacer.
  Pero es una piel que te rejuvenece el alma.

  La maternidad sabe a sal...y a azucar...y a galletas recien hechas... Pero también sabe a guiso quemado.
  Te sacia la sed y el hambre de vivir.

  Cuando descubres qué es la maternidad, aún te queda más por conocer, y ya no quieres a nadie más tanto como a aquel(lla) que el día que se te abrieron las entrañas te hizo madre.


Este es el alma de mi maternidad hecha tatuaje. Es un boceto, a carboncillo del genial Picasso, plasmando lo que para mí es sin duda ser madre. Ternura y cansancio. Para siempre en mi piel, cerrando una herida.



viernes, 28 de abril de 2017

Mitos y leyendas de la teta y sus poderes II

  Como hablaba en la entrada de hace un par de semanas, existen muchos mitos alrededor de la lactancia materna. Después de comentar el tema con otras mamis fans de la teta, me he dado cuenta de que algunos de ellos son hasta "peligrosos". No me malinterpreteis, no resulta nadie herido de gravedad al escuchar estas bazofias, pero sí que perjudican (y a veces mucho) al niñx y a la madre (la que por cierto, le suele importar una 💩 a quien suelta esas "cosas")

  Lactancias finalizadas antes de tiempo (del tiempo que madre e hijx hubieran querido al menos), comeduras de cabeza a la madre, morales maternas destrozadas, etc al ritmo de los más absurdos y dañinos comentarios.

  Estos mitos estoy convencida de que muchos fueron extendidos por la industria de las fórmulas lácteas.

  Casi todos los comentarios (bienintencionados o no) que reciben las mamis, normalmente a partir de que estas vuelven a su puesto de trabajo (demasiado pronto, teniendo encuenta que la OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses) están relacionados con la supuesta mala calidad de su leche (siempre será mejor una leche enriquecida con riquísimo aceite de palma y sanísimo azúcar), con la "indecencia" de ir con la teta fuera todo el día para sacarte leche para tus ausencias, la cantidad, lo "mayor" que es el peque ya (he visto niñxs con 3 años enganchados al bibe y a esos nadie les dice "que mayor eres para beber de un bibe ¿no?")

  Las estupideces más comunes son:

- "Con lo blandos que tienes los pechos, ¿cómo vas a tener leche aún?" Sabed, que el síndrome de "tengo-las-tetas-que-me-van-a-rebentar-de-lo-duras-que-las-tengo" se pasa al cabo de unos pocos meses de lactancia, cuando la demanda del bebé y la producción de leche se han puesto de acuerdo. Así, se produce la leche cuando el bebé demanda y no a todas horas almacenándola. Recuerdo la frase que siempre nos decía la maravillosa matrona que salvó mi lactancia: "Los pechos son una fábrica que se rije por la ley de la oferta y demanda, no es un almacén"

- "Chica, ¡todo el día con el sacaleches y la teta fuera! ¡Dale un biberón y ya está!" Admiro a todas las madres que continúan con su lactancia pese a los horarios laborales, viajes de trabajo... (sabes que te admiro por ello, y mucho) y en vez de machacarlas así, deberían recibir ánimos y felicitaciones. La leche materna es y será el mejor alimento para los bebés.

- "Ahora ya después de un año te saldrá ya poca leche" ¿Te tiro un chorrito y lo compruebas?

-"¿Ese niñx no es muy mayor para tomar aún teta? Lo estás enviciando/ malcriando/ enmadrando..." El destete debería producirse cuando el niñx o la madre decidan, nunca antes. Por desgracia, existe el destete "social", que me da mucho asco.

-"Dale un vaso de leche de verdad que la tuya ya sólo es agua" Claro, siempre será mejor un vaso de leche de otro animal (que encima como viven las pobres vacas lecheras...) que la leche de su mami, creada por y para él/ella. Sin hablar de que nos hemos criado en libertad y sin ser separadas de nuestras crías, que eso seguro que también influye.

  En fin...  Estos son sólo algunos de los comentarios con los que tenemos que lidiar las madres que decidimos dar de mamar más allá de los 3-4 meses (de todos es sabido que a partir de ese tiempo, la leche se torna agua y el contacto bebé-mami es algo enfermizo y perjudicial)

  Sólo espero que nuestra lactancia dure lo que tenga que durar y no lo que los demás consideren.

PD: Todxs lxs que hayáis visto un pecho en persona sabréis que el cutre-dibujo que he puesto no guarda parecido con la realidad. Lo que pasa es que está un poco perseguido poner fotos de tetas lactando en internet (si la finalidad de estas fotos es satisfacer a los gorrinos porno-adictos, no pasa nada, pueden verse tetas y toda la demás anatomía femenina)

jueves, 6 de abril de 2017

Pilates antes, durante y en el post-parto (experiencia personal)

“Cada uno somos arquitectos de nuestra propia vida. Y la felicidad está subordinada al bienestar físico por encima del nivel social o el estatus económico” -Joseph Pilates

  Hace unos 8 años me diagnosticaron unas hernias en las vértebras cervicales (una hernia, una protusión y deshidratación de los discos de otras dos vértebras) con daño en los nervios que irradian a los brazos.      Durante los 6 primeros años desde el diagnóstico, pasé dolores tremendos, crisis en las que los nervios se inflamaban y se me dormían los brazos durante días.

  Después de la insistencia de mi fisioterapeuta, decidí hacerle caso y apuntarme a clases de pilates.

  Bien, este es el motivo principal por el que empecé en esto del pilates o "contrología" pero lo que me gustaría tratar en este post es la importancia que tiene practicar este tipo de ejercicio en el pre-embarazo, durante el embarazo y en el post-parto.

  El método pilates trata de tonificar y fortalecer todos los músculos del cuerpo (empezando por la musculatura interna que es de la que se olvidan la mayoría de deportes) para así lograr una buena postura que nos permitirá hacer una vida diaria físicamente más sana.

  Pero sobretodo, en este método, se trabaja la musculatura abdominal y del suelo pélvico, fundamentales sobretodo en el caso de las mujeres para preparar el embarazo, afrontar el parto y recuperarse después del nacimiento de nuestro bebé.

  En mi caso, llevaba casi un año asistiendo a clases antes de quedarme embarazada. Durante estos meses había logrado reducir drásticamente la medicación (quien conozca el tipo de medicación que se da en estos casos, sabrá que efectos colaterales tiene) y las crisis de dolor me duraban ya sólo un día como máximo.

  Una vez me quedé embarazada y después de que me confirmaran que todo iba bien y que no tenía ninguna contraindicación continuar con pilates, hablé con el instructor y enseguida me incorporé a las clases (de manera adaptada) En este punto quiero hacer un inciso muy importante: si estando en perfectas condiciones físicas y/o no embarazada es importante elegir muy bien el centro donde se va a practicar pilates (una clase de mas de 8 alumnos no es buen sitio, un instructor que no está pendiente todo el rato de como ejecutan los ejercicios sus alumnos no es buen instructor, un monitor de gimnasio sin preparación específica...huye) estando embarazada o teniendo algún tipo de lesión (crónica o temporal) hay que ser muy cuidadosx con el sitio que se elige.

  Para ser exacta, estuve asistiendo a las clases desde la primera ecografía a las 7 semanas de embarazo (mitad de septiembre aproximadamente) hasta el 1 de abril (me quedaban 20 días para dar a luz)

  Evidentemente, los primeros meses podía realizar casi todos los ejercicios (salvo algunos contraindicados para embarazadas tipo elevar la pelvis más de la línea de hombros) y a medida que iba avanzando la gestación y la tripa y el cansancio iban aumentando, mi soltura de movimientos iba disminuyendo. El último més y medio prácticamente lo dediqué a ejercitar suelo pélvico (fundamental), "abrir" las articulaciones que intervienen en el parto, fortalecer brazos y sobretodo, a relajarme en general.

  Si me preguntan si me sirvió durante el parto el haber realizado pilates durante todo el embarazo, no sabría qué responder, ya que no puedo saber si no lo hubiera hecho cómo habría ido todo.

  Algo que sí tengo claro, es que la recuperación post-parto no hubiera sido a nivel físico tan rápida sin el pilates de por medio. En relación a la parte visible del cuerpo, en pocas semanas tenía el cuerpo tal cual antes del embarazo. Y aunque esta es la parte que menos me preocupa, siempre está bien volver a verte igual cuanto antes.
  Lo más importante sin duda es la recuperación de la musculatura interna, tanto abdominales como suelo pélvico.

  La vuelta a la rutina "pilatera" fue en septiembre, después de un verano de adaptación a la nueva vida. Habían pasado unos 4 meses desde el parto.
  Al principio fue duro, porque aunque estaba más o menos en buena forma física, no dejaba de ser una mami reciente a la que le hacía falta un poco de aceite para engrasar las articulaciones.
  Reconozco que la parte emocional jugaba también un papel importantísimo... Veía a mis compañerxs tan a tope y yo que no era capaz ni de hacer los ejercicios adaptados al embarazo... Poco a poco fui soltándome y me di cuenta de que era más un tema psicológico que físico: sólo me hacía falta volver a confiar em mí (y tampoco voy a negar que los abdominales no estaban tan bien como me pensaba...)

  Hoy, casi 8 meses después, me encuentro físicamente genial, con energía. Y, temiendo en cuenta que me paso 24 horas al día con un terremotillo que va corriendo a todas partes, es súper importante.

  Además, las crisis de dolor me duran un día como mucho, así es que por esa parte también le doy un 10 al pilates.


  Como curiosidad​ os contaré que los niveles de relaxina que aumentan para el momento del parto (para que las articulaciones implicadas en ese momento puedan "abrirse" un poquito más) un año después sigo teniéndolos altos. Siempre he sido un poco de goma, pero después del parto soy muchísimo más flexible.

  Como conclusión, deciros, mujeres, hombres, probad a practicar pilates, es el mejor desatascador y tonificador que conozco. Hombres en general, deciros también que el pilates no es "estiramientos suaves para mujeres" quitaos los perjuicios y veréis..



jueves, 30 de marzo de 2017

Reflexiones sobre una reciente maternidad

  Esta semana pensaba escribir sobre un tema muy diferente al que voy a tratar...
  Desde luego este será mi post más íntimo hasta el momento.

  Este fin de semana ha nacido el bebé de unos conocidos, y no he podido evitar que vuelvan los recuerdos, los fantasmas de aquellos momentos en los que te "estrenas" como madre en una sociedad que te "obliga" a mostrarte súper feliz, aunque sea mentira.
  Siento unas ganas terribles de ir y decirle a esa mami: "aquí estoy para lo que necesites" Pero no...con la cantidad de opinólogos y metomentodo que se habrá encontrado ya, seguramente tomaría mi ayuda como una intromisión más.

Y me siento impotente, sí, porque ojalá cuando yo estaba recién parida alguien hubiera mostrado ganas de empatizar conmigo. Y no digo que a mí me faltara apoyo...pero te encuentras con un bebé al que acabas de conocer (y que llora sin parar), aún fastidiada por el parto, con un marido siempre al lado que te apoya en todo pero nunca podrá entender por lo que estás pasando y una madre que fue madre hace 30 años. Agradezco enormemente toda la ayuda que tuve (y tengo) pero hubiera agradecido que una madre reciente que aún no ha olvidado esa soledad de ser madre primeriza, me hubiera dado la mano y me hubiera dicho "tranquila, llora, yo te entiendo"
  Esa soledad terrible... Una angustia tremenda que no para aunque duermas...
Sé que esto no lo habréis vivido todas, ya que cada persona afronta las cosas de manera distinta (y las hormonas le afectan también diferente) pero sé que muchas me entenderéis.

  No me malinterpreteis, pero desde que soy madre, no puedo sentir alegría cada vez que nace un bebé, sino que me compadezco de esa madre que tiene que afrontar posiblemente algo similar a lo que vivimos nosotros...
  Si ya un post-parto a nivel emocional puede ser durísimo, vivirlo en una sociedad que no te deja "quejarte", para la que el dolor de una mujer siempre son exageraciones (me duele en el alma cuando oigo a mujeres criticar a otras por lo "quejicas" que son) y sobretodo una sociedad que acepta como si nada que a la mujer se la trate de imbécil en todo el proceso del embarazo, parto y post-parto.
 Poca gente sabe lo que llevo pasado (si algún día encuentro las fuerzas necesarias, os lo contaré), así que estas preocupaciones que tengo ahora a muchos os sonarán a tonterías... Pero me angustia pensar que esta nueva mami esté sintiendo todo lo que sentí yo y no poder acercarme a ella a tenderle mi mano.
  Mamis, aunque lo que se espere de nosotras sea una felicidad tremenda y una fuerza sobrenatural, somos personas y podemos caernos y levantarnos mil veces.       Podemos sentirnos sobrepasadas y tener ganas de tirar la toalla. Y podemos llorar, y gritar, y hundirnos, que es NORMAL, no somos súper heroínas de película...

  Recién estrenada mami, si por un casual me lees,no estás sola... Si te abres y explicas lo que sientes, quizá alguién te entienda. Te vas a encontrar mucha incomprensión en este camino, pero tienes que saber que es normal flaquear y que te supere la situación. Si necesitas cualquier cosa, pídela, no vas a ser menos "Súper-Mami" por pedir ayuda.
  Mucha fuerza y que las lágrimas que puedas derramar no te impidan ver las estrellas.


jueves, 16 de febrero de 2017

¿Que hago si mi hij@ no es como los de los libros?

  Todos los días leo artículos y escucho conversaciones en los que se habla de distintos temas sobre maternidad como si de dogmas se trataran...

  Como si la maternidad fuera La Maternidad, una sola, única,sin variantes.
Si los adultos no paramos de decir que cada persona es un mundo, ¿qué nos hace pensar que todos los niños son iguales? ¿qué todas las mujeres somos iguales?
Y ahí vienen las frustraciones, los "chascos"...

  Cuando estaba embarazada, recuerdo leer "todo" acerca del embarazo y del parto. Y NADA es como te cuentan (quizá,ese embarazo "tipo" y ese parto ideal existan"
Pues con la maternidad y los bebés igual...

  Cuando nació Eyre fue un desastre en este sentido. El primer mes fue un lloro contínuo (padecía de cólico del lactante, un día escribiré al respecto)
Así es que ante la poca información que nos daba nuestra pediatra, empezamos a leer al respecto.
Vimos tutoriales sobre masajes para bebes que iban bien para la tripita y para relajarlos. A Ella no le relajaba (y hoy por hoy tampoco) nada. Y decíamos "¿qué estaremos haciendo algo mal,que no funciona lo que se supone que funciona a todos?"

  A raiz de sus cólicos, decidimos hacer colecho porque necesitábamos descansar y Eyre no quería de ninguna de las maneras dormir en la cuna. Pues bien, leimos libros, artículos, etc que hablaban de técnicas para que durmiera en su cunita (no Stivill) y nada... (que ahora estamos encantados de colechar con ella pero en ese momento fue más el tema "qué dirán" que otra cosa...

  Eyre es una peque tremendamente demandante (a todos aquellos a los que les apetezca decirme aquello de "eso es porque la habeis malacostumbrado" les digo que gracias, guardaré su opinión para cuando me importe) desde que nació ha querido brazos, nada de carro, pecho continuamente (qué hago con las recomendaciones prehistóricas de "cada 3 horas"?)... Eso en los manuales no aparece (bueno, ahora con el tema de la crianza natural sí...)

  Entonces ¿qué hago si mi hij@ o mi maternidad (o ambas) no es como en los libros? Nada. Bueno sí, puedes hacer algunas cosas que básicamente se resumen en dos:
-Dejar de leer manuales sobre crianza (hasta hace nada no existían, y la especie no se ha extinguido...)
-Hacer más caso a tu bebe y menos (o nada) a los licenciados en opinología.

  Siguiendo estas dos pautas básicas nadie tiene asegurado un camino fácil (nadie dijo que iba a serlo) pero al menos permite disfrutar de la maternidad con sus luces y sombras.

  Y ahora viene el momento en el que alguien que me conozca bien me diga: "¡pero si te has leido todos los libros de Carlos Gonzalez!" "si siempre estás diciendo:ha salido un estudio que dice que..."

  Pues sí, me encanta leer. Antes leía 50 sombras de Grey y ahora leo Se me hace bola de Julio Basulto. ¿Qué le vamos a hacer? Leo para aprender, sin obsesionarme si Eyre no hace esto o aquello (en los manuales pone que los dientes salen a partir de los 6 meses, a ella le han empezado a brotar a los 8 meses, ¿tendrá algún problema?)

  El secreto reside en tener claro que los autores de los libros han tenido y criado a sus hijos (¿1, 2, 3, 4?) no a toda la humanidad. Y si son especialistas en psicología infantil o pediatría, nuestro hijo puede ser el que se salga de la norma. Y no creo que pase nada, a no ser, claro está, que exista algún problema.

  En definitiva, como dice mi querido maridín: "Cada xiquet és un mon" (cada niño es un mundo) y como tal, si los autores hubieran tenido que escribir un libro por cada "mundo" apañados iban.


jueves, 2 de febrero de 2017

¿La maternidad hace que pierdas calidad de vida?

Recientemente, la periodista Samanta Villar (conocida sobre todo por el programa 21 días) ha dado unas declaraciones que como poco llaman la atención por su "claridad".
Para no liarme, he recogido varias de sus declaraciones (un copia y pega, vaya...) y así puedo opinar sobre cada una de ellas sin irme por las ramas...
Antes de todo, quiero decir que en general esta señora con sus declaraciones me ofende profundamente. Me ofende porque dudo enormemente que sepa 100% de lo que habla, dudo que sea ella la que se ocupe 24 horas de sus hijos y porque, ¿qué pensarán esos niños cuando lean lo que dijo su madre de ellos?
Ahí van las "perlas" que más me han sorprendido:

1- "Hay un relato único de la maternidad como un estado idílico, que no coincide con la realidad y estigmatiza a las mujeres"  Creo entender a que se refiere Samanta con esta frase, pero lo que veo es que no tiene muchas madres "reales" alrededor... Si las tuviera, ya le habrían contado antes de tener a los bebes las noches sin dormir, el cansancio, etc. Simplemente es lo que pasa cuando vives en un mundo multicolor, que de repente, cuando te ves con ojeras y un moñete a lo "choni" te das un batacazo. No le quito razón en que las espectativas pueden distar mucho de la realidad, pero si de verdad creyó el cuento de que la maternidad era como en las películas o como en los anuncios de leche de fórmula, entiendo que el golpe ha sido enorme.

2- "Tener hijos es perder calidad de vida" "yo no soy más feliz ahora que antes" "hay momentos que dices:son preciosos. Una cosa no quita la otra"
¿Por dónde empiezo? Si yo fuera uno de sus hijos, al enterarme de lo que opina mi madre, pediría el divorcio (¿eso se podrá?)
Que pobre es esta chica para pensar que sus hijos le han quitado calidad de vida... Claro, si pensamos en salidas nocturnas, sexo sin límites con tu pareja, falta de tiempo para hacerte tratamientos faciales, viajes, etc. Pues perdona, pero sólo decirte que si basas la calidad de tu vida en estas cosas, me das mucha pena... Creo que no descubro el fuego si digo que un bebe (a no ser que sea mudito y no de malos ratos) te "quita" tiempo para todo lo superfluo y desenfadado de la vida. Te cambia directamente tu existencia. Pasas de poder dedicarte a ti misma un dia (o los que quieras) a tener que cambiar tus prioridades y a partir de ese momento en el que sois uno más, siempre será él/ella el primer@.
Si no estás dispuesta a eso, ¿para qué eres madre?

3- "La dureza, las dificultades extremas, los inconvenientes insoportables y el sacrificio estratosférico" "nadie te cuenta lo que es en realidad la maternidad y tomas una decisión engañada" 
¿En serio nadie le dijo que esto no era fácil? ¿o si alguien le avisó, no le creyó? Sea como sea, usar la palabra "sacrificio" hablando de lo que has dejado de hacer por tus hijos me parece cruel y con un futuro muy lleno de rencores. Creo que para ser padre, hay que ser generoso, y si algo te cuesta dejarlo por tus hijos, mejor no lo dejes, te agradecerán toda la vida que no les eches en cara "ese sacrificio estratosférico" que tuviste que hacer por ellos.

4- "Lo mejor es ser tía"porque "es lo más cercano a la madre" (pero no lo eres) pero se ahorra "el dolor físico del agotamiento y el hundimiento moral de decir: no puedo más!"
Toma ya doña generosidad... Si tan fantástico es ser tía (que lo es, tengo 3 sobrinos y son increibles) haber seguido siendo solo tía. Ahora, te hubieras perdido esas miles de sonrisas al despertarse, esos lloros pidiendo tu contacto, esos baños, esos todo lo que te da un hijo... Por otra parte, permíteme que dude de cuanta carga llevas a tus espaldas...me pregunto cuantos baños fregarás en los ratitos que te dejan, cuántas comidas prepararás con una mano en los fogones y la otra entreteniéndolos...

5- He dejado la mejor para el final... "Ahora es demasiado tarde, ahora soy madre y hay que apechugar" 
Apechuga, apechuga... Claro que es tarde... Ojalá alguien te hubiera parado los pies... Si te parece normal que esto tengan que verlo tus hijos..  En fin...

Y, ¿sabéis qué creo que es lo peor? Que todo esto lo ha escrito para el libro, no porque lo piense, sino porque el morbo vende, y si escribe que está feliz aunque duerma poco, que a veces cree que no llega, pero que de todas todas no cambia a sus hijos por nada, y que no se arrepiente, eso no vende... Pero si que espotrica de la maternidad haciendo un ejercicio de populismo barato para que muchas madres digan "ay...te entiendo..." con las ojeras por los suelos... Y para que otras se lo compren por el morbo de contradecirle y enfadarse con ella.
En definitiva, pienso que lo triste del asunto es que al fin y al cabo ha hablado fatal de lo que supone tener a sus hijos en su vida por dinero. Siempre el mísero dinero.

Porque querida Samanta, un hijo te "quitará" mucho, pero lo que te da, no lo paga ni todo el dinero que ganarás con tu libro.


PD: Las declaraciones que he utilizado, las he sacado del mismo artículo que he "linkeado"