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viernes, 21 de septiembre de 2018

Nuestras vacaciones en Roquetas de Mar (Almería)

  En julio estuvimos en Roquetas de Mar de vacaciones (maravilloso para las familias, en serio) 

¿Por qué elegimos este lugar para nuestras vacaciones?

  Aunque los dos somos valencianos, lo bien cierto es que ni SP ni yo somos ni de paella ni de playa. Y diréis, "pues Roquetas de Mar, como su nombre indica, no es un pueblo de montaña"

  Pues sí, tenéis razón. Pero es que a Eyre le encanta la playa.

  Ya conocíamos la costa almeriense de un viaje que hicimos de solteros al Cabo de Gata. Así es que sabíamos que las playas de Almería no tienen esa arena pegajosa que tan poco soportamos (sabemos que aquí en la Comunitat Valenciana hay lugares con playas de arena "gruesa", pero no nos daba el presupuesto). Así es que decidimos buscar un apartamento por dicha costa.


  Nuestros requisitos eran:
-Que se ajustara a nuestro presupuesto.
-Que el apartamento tuviera piscina.
-Playa cerca para ir andando.

 Y así dimos con Roquetas de Mar.



  Menos mal que la playa la teníamos a 10 minutos, porque tras 5h de coche, Eyre dijo que de ahí no se movía hasta que no regresaramos.

  Y la verdad es que genial, una playa limpia (las calles no tanto...), familiar, respetuosa...




REFLEXIONES FEMINISTAS DE VACACIONES


  Lo sé, no puedo quitarme las gafas violetas, y lo observo todo desde una perspectiva feminista y de género. Y en vacaciones no iba a ser menos...

  Allí, con el mar de fondo y rodeada de familias, me dio para reflexionar mucho, y para pensar en todo lo que llevamos andado como sociedad y lo que aún nos queda.

  Nos encontramos muchas (MUCHAS) familias criando a sus hijas e hijos "como se ha hecho toda la vida". Actitudes permitidas para unos que no lo son para ellas, las señoritas.

  Pero hubieron un par de hechos que, jo, me marcaron.

  Estábamos una noche en un parque. Eyre estaba columpiándose y llegó otra niña con unas muñecas de princesas Disney. Eyre se quedó mirando las muñecas y le pidió a la niña jugar. La niña, y la cito textualmente porque a pesar del tiempo pasado, no puedo olvidar lo que dijo, le soltó: "es un niño, no puede jugar con las princesas" 
(a esa niña ya la han adiestrado bien: ñinas=pelo largo, vestiditos y pendientes) y le contesté:
"mira, cariño, primero decirte que es una niña, se llama Eyre. Y segundo, que aunque fuera un chico, ¿por qué no pueden gustarle las muñecas?" La niña, me contestó que "no podía ser una niña porque no tenía pendientes, y que a los niños les gustan los coches y las peleas, no las muñecas"
  No supe qué decirle más. La pena y la rabia me podían.

  Esa misma noche, nos tomamos unos granizados en una heladería. Íbamos Súper Papi, Eyre y yo. Cuando nos atiende el camarero, sólo se dirige a Súper P. Y cuando viene a cobrarnos, sigue dirigiéndose a él sólo. Papi no llevaba suelto y dije yo "espera que yo si llevo". Me mira el camarero (OMG, se ve que no soy transparente, ¡menos mal!) y vuelve a mirarlo a él: "si no llevas metálico, puedes pagar con tarjeta" Súper P, que ya se está volviendo un rebelde como yo, le dice: "no, paga mi mujer" Y la cara de ese neandertal misógino se puso más roja que un granizado de fresa.

  Pero todo no fueron malas experiencias. 

  He disfrutado como nunca de mi cuerpo. Al contrario que les pasa a muchas mujeres, tener a mi compañero hombre al lado me hace más libre. No me gusta hablar de "me deja" o "me permite" o "no se enfada si..." porque no es así. Soy libre y tenerlo al lado sólo hace que reforzar esa libertad.


  Hago topless en la playa (conozco muchas mujeres que no lo hacen por ellos) y es lo más cómodo del mundo, sobretodo para dar teta, ya que le das a tu hijx la posibilidad del auto servicio.


  Y hablando de libertades y feminismo (esto ya pasó estando en casa), recientemente, al ver unos regalitos que nos sobraron para los peques de nuestra boda, me di un "zasca" a mí misma que casi me caigo para atrás... Los regalitos eran unos puzzles para pintar. A las niñas, les compramos los puzzles de Minnie, de las princesas, etc y les pusimos en el envoltorio lazos rosa. A los niños, por el contario, les elegimos puzzles de Bob Esponja, Spider Man, etc y los lazos, claro está, eran azules.

  Pues sí, yo hice eso hace 3 años, que no son nada, y para mí lo han sido todo. La vida te cambia, la mente evoluciona y la forma de ver las cosas por fortuna, también puede cambiar.

EN CONCLUSIÓN...

  Este ha sido un verano de auto descubrimientos, de evolución, de grandes cambios de Eyre y nuestros, de acompañarnos.

  Hemos reído, jugado con la arena, Eyre ha superado un cierto miedo que le tenía a las piscinas grandes, en definitiva: hemos disfrutado mucho los tres.

  Quizá ha sido el verano en el que más he podido madurar ideas y en el que hemos podido crecer junto a nuestra hija.



viernes, 14 de septiembre de 2018

Los 2 años, edad explosiva y emocional.


  El verano parece que está cogiendo ya su tren de vuelta hasta el año que viene...

   Ay, perdonadme...Después de tantos meses con el blog criando telarañas, quizá debería presentarme de nuevo.
Soy Súper Mami (aunque cada vez me queda menos de Súper), me acompañan en la vida Súper Papi y Súper Eyre (ella sí que es cada vez más Súper...) y en estos momentos estoy sobreviviendo a su aDOSlescencia, su erupción dental masiva y su batiburrillo emocional.



  Entre micro toma y micro toma, cuando las rabietas me lo permiten y el sueño no me hace caer rendida, he ido escribiendo este post-resumen del verano, de vivencias y reflexiones.

LOS TERRIBLES DOS (no me gusta nada esta expresión, ya os lo digo)


  Uno de los principales motivos por el que llevo desparecida este tiempo es porque, pese a saber que llegarían, me han pillado por sorpresa tremendamente sus 2 años y todo lo que ello comporta.



  Ahora mismo, Eyre es toda emociones extremas. Es cierto que nunca ha sido una niña tibia (y es algo que me encanta de ella) y siempre ha mostrado un gran carácter y siempre hace valer su opinión y deseos. Pero claro, seamos sincerxs, mientras puedes "manejarla" pues bueno, vas tirando. Pero ahora que tiene bastante dominio del lenguaje, conoce más cosas, y en definitiva, es más mayor, a veces se hace cuesta arriba cuando tenemos que llegar a acuerdos con ella.


  Por ejemplo, para que os hagáis una idea: ella quiere subirse siempre sola a la silla del coche. Si vamos con tiempo, se sube ella sola. Pero claro, hay veces que vas con prisas y no puede ser. Entonces se enfada (y con razón, ella puede subirse sola, y lxs peques no entienden de prisas adultas).
  Las personas adultas llevamos un ritmo que les arrastra, y no siempre pueden (o quieren) comprender (pensemos en lo mucho que ceden ellxs y lo poco que lo hacemos las madres y padres...)

  Otra característica de esta etapa, está siendo su mayor independencia física. Día tras día aprende a hacer cosas nuevas, cada vez mas arriesgadas. 
  Desde muy peque ha tenido muy desarrollada la psicomotricidad, y claro, ahora no iba a "frenarse". Es acróbata de vocación, está claro. Y nosotrxs no tenemos más que cuidarla sin entorpecer su evolución.

  Por otra parte, este verano ha sido (como todos sus veranos) un verano de dientes y los malestares que traen consigo. Ahora ha sido el turno de los 4 molares externos, 4 mastodontes saliéndole uno detras de otro de sus encías. Y esto, como era de esperar (todos sus brotes dentarios han sido igual) le ha hecho estar irritable, con cacas muy ácidas, no toleraba el cepillado de dientes en condiciones, muchas babas... Ahora, pasado el gran calor, ya tiene las 4 muelas fuera y puede descansar tranquila.

Por otra parte, y muy ligado tanto a sus emociones como a la erupción de las muelas, Eyre empezó a mordernos. A nosotros, a los yayos, a otrxs peques... Cada vez que muerde, le decimos que comprendemos que esté cansada/contenta/enfadada/le duele la boca, pero que morder hace daño. Poco a poco, y después de trabajar con ella de una manera siempre respetuosa, hemos conseguido que canalice sus emociones de otras maneras. No bajamos la guardia, pero parece que está más controlado el tema.



UNA DEMANDA DE TETA MAYOR QUE LA DE UN RECIÉN NACIDO


  Todas las que deis lactancia materna a vuestras hijas e hijos, sabréis que esta atraviesa varias crisis o etapas con unas características y una temporalidad muy marcada.



  Gracias a mi pequeña (pequeñísima) formación sobre lactancia y a los libros y artículos de los que me voy empapando, conocía de la existencia de la crisis de lactancia de los 2 años (parece ser que es la última. Si sobrevives a esta, ya el resto es "pan comido")

  Pues sí, esta crisis existe. Está plenamente relacionada con todos los cambios que está realizando. Digamos que está en una etapa a caballo entre ser un bebé-niña que depende de nosotros 100% y ser una niña más autónoma. Como lo percibo yo es como si del juego del pilla-pilla se tratara. Ella "sale a correr", explora, juega, crece, evoluciona... Pero necesita volver a "mare" (nunca mejor dicho) para estar a salvo. Tiene que ser ese vértigo que se siente cuando te aventuras a hacer cosas nuevas.

  No lo negaré, han habido días (y noches) de plantearme que podía ser momento de destetar. Pero gracias a unas conversaciones que tuve con unas mamis con peques "mayores" lactando (y que ya habían pasado los 2 años), conseguí las herramientas para sobrellevarla, y aprender a pactar y negociar con Eyre algunas tomas que empezaban a ser muy agobiantes para mí.

  Ahora, aunque continúa adorando su teta y mamando a demanda, va respetando más mi sentir cuando le digo que no puede ser por X razón. Su madurez cada vez mayor le permite comprender que a veces mami está cansada, o muy cargada como para que ella mame, etc.

HEMOS SOBREVIVIDO AL VERANO DE LOS 2 AÑOS-HAY QUE QUITARLE EL PAÑAL SÍ O SÍ


  Sinceramente, pensaba que esto ya lo teníamos superado las madres y los padres de hoy en día. 

  Pensaba, y os digo la verdad, que eso de quitarles el pañal el verano en el que ya tienen los 2 años, era, como poco, parte del pasado, de esa cultura rancia en la que se obliga a todas las niñas y niños a cumplir una serie de requisitos estandarizados como si fueran todos iguales.

  Pensaba (desde mi burbuja, ya veo) que ya todas las madres y padres sabian que el control de esfínteres era un hito madurativo del desarrollo de cada peque.

  Y pensaba, ilusa de mí, que el entorno nos respetaría por haber decidido (ironías del vocabulario y de la vida) respetar a nuestra hija y a sus procesos fisiológicos y madurativos.

  Pero no, ninguna de mis creencias ha sido cierta. Este verano, como todos los veranos, a las niñas y los niños de 2 años (sean de enero o de julio) se les quita el pañal y se les obliga a hacer pipi y caca en orinales y/o wc. Y, en más de una ocasión, se les riñe o ridiculiza cuando se les "escapa" (no, amigxs, no se les escapa, se lo hacen encima porque no controlan esfínteres)

  Al mismo tiempo, se atreven a hacer observaciones al ver que Eyre aún lleva pañal. No, "aún" no lleva pañal, es que es su apoyo para recoger sus deposiciones hasta que sea capaz, por ella misma, de controlarlas. Y no, no es un fracaso ni de ella ni de nosotros como padres. El fracaso está, bajo nuestro punto de vista, en forzar a las niñas y niños a cumplir unos estándares cuando no son iguales entre ellxs.

  Pues bien, Eyre, aunque a veces hace pipi y/o caca en el wc, necesita del pañal para la mayor parte del día (como muchos de esos peques. No digo todos, ojo)

  Y nos hemos topado con observaciones (a nosotros y a ella, que son las que más nos duelen), y también de personas que le han quitado el pañal en nuestra ausencia sin consultarnos.

  Y eso acarreó que Eyre estuviera más nerviosa que de normal.

  ¿Tan difícil es respetar a las y los niños? ¿En serio? Lo que consiga tu hija o hijo, es cosa suya, no te van a dar ningún premio porque ande antes, hable antes que el peque del vecino o le quites el pañal antes que a su amiguita (aunque tengas que cambiarle 50 veces de ropa al día)

  Pero bueno, lo dicho, hemos sobrevivido, y sobretodo, Eyre sigue a su ritmo y sin presiones.


EL SECRETO PARA SOBRELLEVAR ESTA ETAPA Y ACOMPAÑARLA DE LA MEJOR MANERA POSIBLE

  ¿El secreto? Respetarla, tener paciencia y comprensión con ella, dialogar (aunque son pequeñxs, entienden las cosas si se las decimos con palabras que entiendan), no gritarle (aunque a veces es imposible no hacerlo por situaciones personales, lo más adecuado es que no entiendan que con gritos se consiguen las cosas) y, por supuesto, en nuestra manera de entender la crianza, siguen sin entrar los cachetes, los empujones ni las ridiculizaciones.

  Tenemos claro que esta etapa "dificil" pasará, y la estamos sobrellevando con amor y mucho respeto.

jueves, 21 de junio de 2018

Mi Tribu

"Grupo social primitivo de un mismo origen, real o supuesto, cuyos miembros suelen tener en común usos y costumbres."
  
  Esta es la definición que nos proporciona la RAE de la palabra tribu.

  Y yo hoy vengo a contaros que he encontrado el verdadero significado de la palabra tribu.

  Así, de casualidad, un día te atreves a sacarte la teta en el parque y a decir (no sin miedo) que no le has dado papillas a tu hija. Y aparecen dos súper mamis que no sólo no te juzgan (como ya andamos acostumbradxs las mamis y papis que estamos fuera de la generalidad) sino que comparten y apoyan tu manera de crianza.

  Han llegado en un momento fundamental, en el que la crisis de los dos años ya estaba haciéndome dudar del camino que decidimos tomar. El hecho de comentar que he dormido mal porque Eyre ha estado demandándome teta toda la noche, y encontrar sólo apoyo, ni un "chica, no seas tonta, déjala en su habitación, y si llora, pues ya se acostumbrará" No sé si entenderéis lo que supone no sentirse juzgada, pero cuando eres madre, todxs te miran con lupa.


  Poder hablar de lo que nos preocupa de la crianza, sin vergüenzas, sin reparos. Compartirnos "trucos", juegos para entretener a las "raspillas", recetas, experiencias... Avisarnos de talleres y charlas que nos interesan para ir juntas. Preguntarnos todos los días cómo estamos, porque sabemos, que en esto de la maternidad, las madres somos las primeras olvidadas.

  Los peques comparten (o no) sus juegos y juguetes. Sin agobios, sin juicios. Se quieren, se abrazan, pero también tienen días de no quererse ni abrazarse. Y no pasa nada.

  Somos las que nos vamos de los bares si se niegan a cocinarles a los peques algo sano, las que curamos (o intentamos curar) todos los males con tetanalgesia, las que "no trabajan" pero no paran en todo el día.

  Las que nos llevamos las existencias de plátanos de la verdulería. Las que vamos con la aplicación del móvil Ingred viendo los ingredientes de cada cosmético que compramos (para lxs peques o para nosotras)

Fuente:Pixabay

  Como os comentaba, conocerlas ha sido un gran descubrimiento. Sólo lamento no haberlas encontrado antes. La maternidad está llena de luces, pero también tiene muchas sombras. La sombra de la soledad, del insomnio, de la inseguridad... y tener al lado a mujeres que están pasando, han pasado o pasarán por las mismas situaciones, es de gran ayuda para no volverte loca en la soledad de quien elige un camino diferente. Sí, sin duda, haberlas encontrado antes hubiera sido de gran ayuda. Pero nunca es tarde.

  Gracias chicas.

Nos vemos en el parque del niño azul para intentar arreglar nuestro mundo.


jueves, 3 de mayo de 2018

Cómo me ha cambiado la maternidad. Reflexiones de 2 años.


  Hace unos días, Facebook me recordaba una foto de hacía dos años: Súper Papi, Duque y una futura mami que se creía que todo era Yupilandia. La inocencia en mis ojos, la niñez en mi cara. Esa ansiedad y emoción de quien está a las puertas de la cita a ciegas más importante de su vida.

(Siento la calidad de la imagen)

  Después de esa foto, todo se vuelve borroso. La alegría de tener a Eyre en mis brazos con la desazón de las almas rotas. El no entender, el verme sobrepasada.

  Ahora miro fotos de antes de ser madre y no me reconozco. ¿Esa era yo? ¿En serio? ¿O ahora es cuando de verdad soy y estoy yo? No es el cambio físico, que ha sido tremendo. 20 kg (casi 30kg si contamos el embarazo) me separan de esa Mari que no sabía la que se le venía encima.

  Dos años después del jueves 21 de abril de 2016, soy más fuerte, más paciente y reflexiva. Las y los que me conocen saben de mi impulsividad a la hora de hablar, mi explosividad en las discusiones.

  Sigo siendo de fácil "empanamiento", sólo que ahora, estoy tan cansada a veces, que, en realidad me duermo con los ojos abiertos.

  La relativización de las cosas es mi especialidad en la actualidad. Ya no me fastidia enormemente que se me rompa una uña, o no poder dormir (¿dor-qué?) hasta tarde. Ahora me preocupan más cosas como mi salud (y la de mi Súper Familia), cocinar platos saludables por Eyre y por nosotros, y vivir todos los momentitos con ellos a tope.

  Es curioso como cambian tus prioridades (aunque sigo sin poder salir a la calle sin maquillar o comprarme algún pintauñas de vez en cuando).

  Y si soy sincera, me cuido mucho más que antes. No veo que sea cierto eso de que las madres nos descuidamos. Y no estoy hablando de maquillarte o peinarte, que puede que no te guste. Hablo de dedicarte tiempo. Para pensar, para leer, para no olvidarte que eres madre pero no has dejado de ser mujer (es curioso ver como a los hombres, en general, no les cambia tanto la paternidad)

Y FUE CUANDO EL FEMINISMO ENTRÓ EN CASA...

  Ese día se produjo en mí (realmente en los dos) un cambio. Creíamos en la igualdad, el feminismo...pero de "boquilla". A partir de ese día, empezamos a poner en práctica (a veces con errores y otras con aciertos) esas ideas de un mundo más equitativo. Vamos pasito a pasito, trabajando día a día para que Eyre tenga un presente y un futuro en el lugar que le corresponde en la sociedad.


SÚPER PAPI Y SÚPER MAMI DESDE QUE SOMOS SÚPER PAPI Y SÚPER MAMI

  Ese día también nos cambió como pareja. Ese día se estableció un vínculo más entre nosotros. Ese día pasamos a ser compañeros de vida con un proyecto enorme hecho realidad. Ese día se nos pusieron muchos retos en nuestro cómodo camino que nos han hecho madurar como pareja.

  Siempre hemos sido de hablar todo, pero desde que somos padre y madre, vivimos más en común todo (sin dejar de ser él y yo dos personas distintas)

  Ahora disfrutamos más del sexo, un sexo más maduro, con más compenetración. La experiencia del embarazo, el parto y el horrible y larguísimo post-parto hicieron que Súper Papi y yo nos conocieramos más, y eso, en la intimidad, se nota. En dos años nos hemos conocido más que en todos los años que llevamos juntos.

UN CAMBIO DESDE LAS RAÍCES

  El cambio ha sido radical, desde mi raíz.

  Me deconstruí para nacer de nuevo. 

  Prácticamente ya no reconozco a la Mari de antes. Sigo siendo la misma, pero tan distinta que me cuesta encontrar las similitudes. Y, como he dicho antes, no es cuestión sólo del físico, eso, al fin y al cabo, viene y va, es el envase de quien somos.

  La madurez, lo que me enseña mi gran dama valiente, no lo cambio por nada.


jueves, 26 de abril de 2018

La fiesta de cumple de Eyre+menú


  El pasado sábado 21 de abril fue el cumpleaños de Eyre. 2 añitos de fuerza, amor e inteligencia. Y como se merecía, le preparamos una gran fiesta con familia y amigos.

  Los días previos nos lo pasamos mi madre (Súper Yaya donde las haya) y yo preparando todo para el gran día. Fue una locura, que, sin duda, ¡valió la pena!

  Queríamos sobretodo, cocinar aperitivos saludables, que el plato principal fuera ligero pero al gusto de todos, y que la tarta, además de casera, fuera segura para mí (con todo el tema de las alergias, no puedo fiarme de nada ya preparado)

  Así es que, después de una sesión de Brainstorming, decidimos que el menú constaría de:

ENTRANTES/APERITIVO

-Tartar de dos salmones (*) (receta cedida por tía Adela)

INGREDIENTES:

  • 500 gr de lomo de salmón fresco (congelado previamente, al menos durante 48h)
  • 100 gr de salmón ahumado
  • 1 cebolla morada
  • 3 limas 
  • Mostaza a la antigua
  • 1 aguacate
  • 1 botecito de alcaparras
  • 1 botecito de pepinillos en vinagre
  • salsa de soja
  • miel
  • aceite de oliva 
  • pimienta

   Desespinamos y quitamos la piel del salmón y lo troceamos en daditos. Lo echamos en un bol y aliñamos con la ralladura de 2 limas y su zumo.

  Añadimos 6 cucharadas de salsa de soja y dejamos macerar (nosotras lo dejamos todo el día del viernes y el sábado hicimos el resto).

  Mientras tanto cortamos la cebolla pequeñita. 80 gr de pepinillos y 40 gr
de alcaparras, vamos añadiendo al bol todo cortamos el salmón ahumado e incorporamos también y una cucharada sopera de mostaza, 2 de miel, una de vinagre, 2 de aceite y una cucharadita de café de pimienta. Removemos todo el conjunto con suavidad.

  Limpiamos el aguacate y lo hacemos daditos, exprimimos la lima por
encima para que no se oxide y lo añadimos al resto de ingredientes.

*NOTA: desconozco si hay alguna mostaza a la antigua sin alcohol (la que compramos lleva vino blanco) Si lleva alcohol no es adecuado para los peques, cuidado con esto.

-Guacamole con nachos.

-Queso granulado (comprado en Lidl).

-Pizza de verduras casera (la receta la podéis encontrar aquí).

-Pimiento rojo con bacalao salado.


-Tomate rayado con ajo picado.

-Tomates cherrys partidos por la mitad con queso fresco y orégano.

-Tostadas y picos de pan para acompañar (las tostadas las preparamos el día anterior y las guardamos en bolsitas bien cerradas)

PLATO PRINCIPAL

Paella de arroz negro

POSTRE

Fruta del tiempo:fresas, plátanos, naranjas y nísperos.

TARTA

  Carrot Cake con cobertura de queso. 

  Debido a mis alergias, tuvimos que adaptar la receta original para que no fuera peligrosa para mí.

  Además, para evitar contaminaciones en frutos secos, pelamos mi padre y yo las almendras (es una de las grandes ventajas de vivir en el campo)

INGREDIENTES
  • 200 gr de mantequilla reblandecida
  • 225 gr de panela
  • 4 huevos medianos
  • 350 gr de zanahoria rallada
  • Zumo y ralladura de una naranja
  • 175 gr de harina integral
  • 2 cucharadas de Polvos Royal (levadura química)
  • 2 cucharaditas de canela en polvo
  • 100 gr almendras
  • 50 gr de uvas pasas
  • Pizca de sal
Para la cobertura:
  • 125 gr de mantequilla
  • 250 gr de queso crema
  • 60 gr de azúcar glas

 Por una parte, montamos a punto de nieve las claras con una pizquita de sal. Reservamos.

  Tamizamos la harina con la levadura, la pizquita de sal y añadimos la almendra triturada (muy fina).

  Mezclamos la mantequilla y la panela, y vamos añadiendo a esta mezcla la harina+almendra y las llemas de los huevos. Cuando esta mezcla este bien uniforme, añadimos la zanahoria rayada, la rayadura de la naranja, el zumo y las pasas. 
Por último, mezclamos las claras a punto de nieve con mucha suavidad.

  Repartimos en dos moldes finos de unos 25 cm de diámetro y horneamos a 180° unos 30 minutos (podemos comprobar si está hecho ya pinchando con un palito y viendo si sale húmedo o seco) y dejamos enfriar muy bien.

  Mientras, preparamos la cobertura, mezclando todos los ingredientes: la mantequilla en pomada, el azúcar y el queso crema.

  Una vez las dos láminas de bizcocho están bien frías, desmoldamos. Ponemos una de ellas y la untamos con la crema de queso. Seguidamente, ponemos con cuidado, la otra encima y cubrimos la superficie y los laterales con más cobertura.

  Dejamos enfriar en la nevera.



  En cuanto a la decoración, aunque fue muy "random" al final nos quedó muy bonita. Pusimos guirnaldas de flores de papel entre los pilares del porche y ramilletes de globos repartidos por toda la zona. También, para darle un toque tropical y colorido, hinchamos dos globos de aluminio, una palmera y un flamenco morado. Por supuesto, para que no quedaran dudas, recortamos letras de cartulina para poner el nombre de Eyre y los añitos que cumplía.

  Para cubrir las mesas, pusimos un mantel de papel morado, y para que contrastaran, los vasos y los platos los compramos de color verde menta.


  Fue un día genial, lleno de risas, de juegos y de mucho amor y armonía.


jueves, 5 de abril de 2018

Voy a tener un bebé, ¿En qué merece la pena que invierta y en que no?

  Enterarte de que estás esperando un bebé te llena de dudas, emociones, alegría, etc. Y te hace tremendamente vulnerable ante las compras de puericultura y ante los vendedores de dichos productos.

Fuente: Pixabay. Sé que no tiene mucho que ver con el tema del post, pero me hizo gracia la imagen y tampoco quería poner de portada un producto concreto.

  Cuando nosotros recorríamos tienda tras tienda, buscando el carrito más ideal, con mejor capazo y silla (daba igual el grupo 0 cómo fuera, total, eso no se veía…), peso reducido, estética, etc. no veíamos en ningún momento el absurdo que supone gastarte cerca (o más) de los 1000€ en algo que, a lo sumo, usará durante su primer año de vida. La historia del carrito de Eyre se resume en que está nuevo. Y no por su calidad (que la tiene), ni por lo bien cuidado que está. Simplemente Eyre nunca quiso carro y dejamos de usarlo en cuanto comprendimos que no lo soportaba. Y diréis, “pues haberla dejado llorar, que se acostumbrara al carro”. Bien, si decís eso y pretendéis que lo tenga en cuenta, lo siento, o bien no nos conocéis o no sabéis que somos incapaces de dejar que nuestra hija sufra para “amortizar” un artilugio hecho para nuestra comodidad, no para la suya.

  Con el tiempo nos hemos dado cuenta de todas esas cosas en las que mereció la pena invertir y esas que no. Evidentemente, os hablo desde nuestro punto de vista, de nuestra experiencia, y de lo que ahora, pasado el tiempo, pensamos.

  Si había una cosa en la que teníamos claro que no íbamos a invertir era en la trona. Veíamos tronas supersónicas que rozaban (o superaban) los 100€. Tronas reclinables (si un bebé no se mantiene sentado NO debe comer nada que no sea leche, por lo que es absurdo esa reclinación), con acolchados (quien las diseña no sabe lo que ensucian las personitas cuando comen) y arneses de súper seguridad (NUNCA hay que atar a los peques mientras comen, NUNCA).
Fuente: Ikea.com catálogo de productos

  Y veíamos la archi-conocida trona de Ikea, desmontable, fácil de limpiar, barata (con acolchado y bandeja no llega a 30€)… y tuvimos claro que esa sería la trona en la que aprendería a comer y a disfrutar de la comida nuestra hija. He de deciros que fue de las mejores compras, sin duda alguna.

Pero, ¿en qué merece la pena invertir? ¿y en qué no?

  Son pocas las cosas en las que, a día de hoy, consideramos que vale la pena gastarse un poco más de dinero.

  Si hay algo fundamental, vital, imprescindible, llamadlo como queráis, eso es el sistema de retención infantil para el coche.
Klippan Century, la silla que utiliza Eyre y que le servirá para muchos años
  Compradle el carrito más básico, la ropa más barata, pero, por favor, invertid en un buen sistema de retención, esto es, a contra marcha, con los elementos de seguridad necesarios. Huid de las grandes superficies y buscad un verdadero centro especializado en sistemas a contramarcha.

  Si habéis decidido dar lactancia materna, un buen sacaleches es fundamental. Bien sea porque necesitéis estimular vuestra producción, bien sea para crearos un banco de leche, un sacaleches efectivo y adecuado es muy necesario.
Fuente: web oficial de Medela

  Tengo mi gran preferencia por el sacaleches Swing de Medela, pero seguramente haya alguno más en el mercado que se le asemeje. Yo probé varios, bastante más económicos que este, por cierto, y a parte de ser una tortura, no eran nada efectivos.

  Siguiendo con la lactancia materna (siento no hablaros de artificial, porque no tengo conocimientos sobre biberones y leches de fórmula), tener en casa algún libro sobre lactancia, como “Un regalo para toda la vida” de Carlos González, o “Somos la leche” de Alba Padró (de los que ya os hablé en este post), puede sacaros en algún momento puntual de alguna duda.

  Todo lo demás que venden para la lactancia materna es, bajo mi punto de vista (y me consta, que bajo el de muchas asesoras de lactancia) completamente prescindible (o que no hace falta gastarse mucho). Los discos de lactancia, la mayoría de cremas para los pezones, los sujetadores de lactancia (si fuera de la etapa lactante es mejor ir sin sujetador, lactando es más que recomendable), los cojines de lactancia (uno básico o, al menos, que no cueste 50€ como el mío, “castaña” donde los haya)

  La bañera es otro de esos elementos que a día de hoy no vemos tan imprescindibles. Es decir, sí que es más o menos necesario disponer de algún adaptador o bañerita para nuestro bebé, pero, siendo realistas, las bañeras-cambiador acaban siendo un trasto, ya que son bastante aparatosas a la par que incómodas (poner la tapa-cambiador mientras sostienes a tu bebé mojado en brazos es, a veces, una odisea).

Nosotros, la mayoría de veces, por no decir siempre, bañábamos a Eyre y la secábamos y vestíamos en nuestra cama (mayor comodidad y seguridad)

  La cuna, ese trasto que tantas familias acaban usando para poner la ropa y no para que duerma el bebé. Nosotros, por ejemplo, sí que la usamos, pero como un anexo a nuestra cama, con los barrotes delanteros desmontados, a modo de cuna-sidecar. Así es que mi consejo es: sí, comprad una cuna, pero no, no os gastéis mucho dinero. Pero fijaos sobretodo en que pueda desmontarse la parte delantera (por si, aunque no llevéis idea de colechar, acabáis colechando por el bien de la salud familiar)

  Por supuesto, un gasto muy muy inutil es la ropa. Primero porque nuestras personitas favoritas crecen rapidísimo, y, segundo, porque les gusta ir por el suelo, ensuciarse, y, siendo sinceros, nos sabrá menos mal que estropeen unas mallas baratitas que unos pantalones caros. Las "marcas" por las que siempre nos decantamos para la ropa del día a día (y bodys y pijamas) son Primark, Kiabi, Alcampo y Carrefour. También, si conocéis a alguien que se preste a dejaros ropa, es una gran suerte (que nosotros hemos tenido y tenemos en la actualidad)

  Si por convicción o por necesidad (nuestro caso, ya que, como os comentaba, Eyre no soportaba el carro) os compráis una mochila porta-bebé, es fundamental que ésta sea ergonómica.
Mochila ergonómica evolutiva Emei Baby

  Las "colgonas" son perjudiciales para lxs peques en muchos sentidos, así que buscad una tienda especializada y comprad una buena mochila (y si no, es mejor no portear)

  No os he hablado de los andadores, ya que no lo considero un gasto "tonto", sino perjudicial. Tan malo es el andador que cuesta 100€ como el de 20€.

  Básicamente, estos son los artilugios de puericultura básicos en los que creemos que merece la pena invertir y los que no. Sé que hay muchas otras cosas que se venden para bebés en cada una de sus etapas, pero, en general, todas ellas son prescindibles (vajillas para bebés, cadenas para chupetes, mordedores supersónicos, potitos, yogures de bebé, cereales sin azúcar con el 30% de azúcar, etc.)

  Me gustaría que me hablaráis de esas cosas que comprasteis u os regalaron a las que no le habéis encontrado utilidad real, o esos objetos en los que invertisteis un dinero que a día de hoy veis innecesarios.

Nota: Todas las marcas que cito son como recomendación principal. No me han regalado nada por nombrarlas.

jueves, 29 de marzo de 2018

EDUCAR EN VIOLETA




Educar en violeta es…

  Educar en violeta es educar personas. Ni niñas ni niños, personas.
  Educar en violeta es no llamar princesas ni príncipes. Las princesas crecen pensando que necesitan un príncipe que las salve. Y los príncipes, creyéndose con el derecho y la obligación de estar por encima de las princesas para poder salvarlas (y la presión que para algunos de ellos supone).


  Es no decirle a tu hija que no puede hacer esta u otra cosa por el hecho de ser niña.

  Educar en violeta es no ponerle vestidos incómodos con los que no va a poder moverse con soltura o ensuciarse con libertad. Es no "marcarla" con pendientes para diferenciarla de los niños.


  Cuando educas en igualdad, educas en igualdad. Es decir, eres muy consciente y estás muy convencida/o de esa igualdad. Si no, no sirve de nada. Si no lo estás 100% en algún momento empezarás a educar a hijas e hijos diferente por su género.


  Cuando educas en violeta, estás dispuesta/o a pelearte contra los convencionalismos patriarcales, a desterrar de tu vida y tu entorno el máximo de micromachismos posible. Una vez de pones las gafas violetas, no hay vuelta atrás, has decidido ir a por todas, a crear, desde vuestra familia, un mundo mejor para nuestras hijas.


¿Y si tengo un hijo, también es necesario que lo eduque así?


 ¡Pues claro! Educar en el feminismo no es algo exclusivo de mujeres y niñas. Los niños y los hombres han de educarse en el respeto a los demás, en este caso a nosotras. Educarlos con el ejemplo de ver cómo su madre y su padre se respetan, como hacen las tareas de casa indistintamente, como papá no goza de libertades distintas a mamá, como no hay “cosas de chicas o cosas de chicos”, como no hay actividades exclusivas de “papá con hijo” y “mamá con hija”. Sí, claro que los niños también han de educarse en violeta. Porque serán los compañeros de la vida adulta de nuestras hijas (no me refiero sólo al terreno sentimental, que tiene infinidad de elecciones), compañeros de trabajo que no menospreciarán a sus compañeras por ser mujeres, que no harán comentarios vejatorios hacia ellas. Serán hombres que no se crean con el derecho de disponer de los cuerpos de las mujeres sin su real consentimiento. Serán hombres incapaces de explotar sexualmente a una mujer, incapaces de maltratarla. Claro que es necesario.


  Justo hace unos días leía un artículo en el que la autora decía que de qué servía cambiar las vidas de las mujeres si no cambiaba el escenario donde se iba a desarrollar esa vida. Y tenía toda la razón. Si las mujeres nos liberamos, nos empoderamos, nos reeducamos, pero seguimos desarrollándonos en un terreno tremendamente hostil para nosotras, con mil trabas y millones de micro y macro machismos, de nada nos sirve. Necesitamos un compromiso de la sociedad en general. Mujeres y hombres. Empezando por las familias. Ahí empieza todo. Las familias (sean del tipo que sean, no hablo de modelos tradicionales, hablo de la célula básica de toda sociedad) somos las que debemos empezar con el cambio. Somos las madres y padres de las personas adultas del futuro. Y conforme las eduquemos, serán. Así es que sí, todas y todos tenemos algo que hacer.





Una responsabilidad social


  Por eso, educar en violeta es una responsabilidad que adquieres con el futuro de tus hijas e hijos, con la sociedad de la que formarán parte.


  Nosotros somos tremendamente felices de saber que estamos educando a una mujer libre, que, esperemos, no tenga que soportar ni la mitad de yugos que tuve (y tengo) que soportar yo. Que crezca sin la presión de los estereotipos de género. Que pueda elegir con la libertad de equivocarse, caerse, levantarse y que nadie le ponga trabas por ser mujer. Creemos en el feminismo, en el violeta y en un futuro más equitativo para mujeres y hombres. 

  Simplemente (y a la vez tan difícil) eso es educar en violeta.

jueves, 1 de marzo de 2018

Marzo, mes de las mujeres

Hoy empezamos marzo. Marzo no es un mes cualquiera, aunque debería serlo. De la misma manera que no da igual que seamos mujeres u hombres, aunque también debería dar igual.

Crianza y feminismo. Feminismo y crianza.

  Me he pensado "muy mucho" si tratar durante todo este mes temas relacionados con la situación de las mujeres y sobre el feminismo, era algo relacionado con la maternidad, es decir, con el tema transversal de este blog.

  Y cada argumento a favor o en contra me llevaba a la misma conclusión: Las madres y los padres somos lxs que tenemos la llave de un futuro de nuestras hijas e hijos con equidad y respeto. Es decir, somos las madres y los padres de las personas adultas del futuro. ¿Cómo no va a ser importante que reflexionemos sobre qué camino llevamos y hacia dónde queremos que éste nos lleve?

  No se trata de si eres madre/padre de un hijo o de una hija. Se trata de ahondar en nuestro interior, para después analizar cómo esta el "patio", cómo viven las mujeres de nuestro alrededor (y no hablemos de 1000km más hacia allá...). No por tener un hijo varón estás exenta/o de responsabilidad. No por tener una hija tienes que luchar por ella. Esto es asunto de todas y todos, mujeres y hombres.

  Educar en igualdad (equidad, mejor) implica romper con muchas cadenas. Implica deshacernos de muchos roles aprendidos. Implica asumir que el nacer con vagina o con pene no debe condicionar la educación que demos a nuestras hijas e hijos.

  A Súper Papi y a mí a veces nos cuesta discernir entre los condicionamientos de género y lo que es así y punto, da igual niña que niño. Es muy, muy complicado "deconstruirnos" por completo y educar y criar en base a instintos naturales y evidencias científicas.

  Llevamos las madres y los padres una carga tremenda. La ropa rosa/azul, pendientes a las niñas, juguetes "de niña" o "de niño", actitudes aceptables para uno y otro género, etc son ejemplos de ese lastre patriarcal que llevamos a cuestas.

  El caso es que hay familias que no se plantean nada de esto (bien por desconocimiento o bien por consentimiento) y continúan educando a sus hijas e hijos de manera distinta según su género. Para mí, aquí no debería caber el "cada madre y padre educa como considera", ya que con una crianza y educación igualitaria ganamos toda la sociedad. Mientras que continuando con la tradicional educación machista, perdemos todos, las primeras nosotras y nuestras hijas.

Tradiciones que pesan como cadenas...

  Plantearse romper con la "tradición" es complicado, lo sé. Pero tarde o temprano alguna generación tiene que empezar a cambiar el "chip". Y cuanto más tiempo perdamos (o más generaciónes nos esperemos a dar el salto) más complicado será acabar con toda esta discriminación social, económica, física y laboral que sufrimos las mujeres.

Por nosotras. Por ellas.


  Por nuestras abuelas, madres, tías que han tenido que vivir a la sombra de los maridos. Por nuestras hijas e hijos que merecen un futuro de respeto e igualdad.


jueves, 15 de febrero de 2018

¿Concilia qué? La des-conciliacion familiar en España

  Recientemente se ha creado una plataforma llamada Rompe el Muro por la conciliacion.

  La promueve el Club de las malas madres, y consiste en escribir en su muro virtual un grito por la conciliación laboral y familiar.

Lema de la campaña

  Me parece una iniciativa muy buena para, al menos, que empiecen a escucharse nuestras voces.


Una conciliación de pena...

  Como sabréis, en España, la "conciliación" que se nos permite a las mujeres es de risa. Y digo de risa por no llorar.
  Cuando eres madre, se te proponen varias alternativas para poder compaginar tu vida y trayectoria laboral con tu recién maternidad.

  Vamos a verlas:
-Agotas tus 16 semanas de permiso por maternidad y vuelves al trabajo como antes de ser madre.

-Puedes tomarte las 16 semanas y vuelves con una reducción de jornada (si te la permiten)

-Te tomas una excedencia una vez finalizadas las 16 semanas.

-Dejas indefinidamente tu trabajo (antes o despues de tener a tu bebé)

  Unas cartas con las que pierden madres e hijxs

  Básicamente estas son las "cartas" que tiene una madre en España. Con todas ellas, pierde la partida, sin duda.

Fuente: Pixabay

  Si sólo se toma las 16 semanas, la separación madre-bebé se produce demasiado prematuramente y, sí, lo sé, no es justo para la madre, que le ha costado lo suyo obtener (y mantener) su trabajo, dejarlo. Ni merece separarse de su bebé tan temprano. Pero, estareis de acuerdo en que tampoco es justo que ese bebé se separe de su madre tan pronto, siendo criado por guarderías o, en el mejor de los casos, madres de día o abuelos. Sin hablar de que esto supone en muchos casos, el abandono de la lactancia materna (mucho antes de lo que recomienda la OMS)

  Por supuestísimo que no culpo a las madres que vuelven al trabajo, la culpa no es de ellas, es de este, nuestro sistema, al que no le importamos nada.

  Pongamos que vuelves a trabajar con una reducción de jornada. Con su consiguiente sablazo económico, y, en muchos casos, el cerramiento de unas hipotéticas puertas al ascenso. Sigue sin ser justo ni para la madre ni para el bebé.

  ¿Y si te tomas una excedencia? Muchos son los casos en los que al volver, o ya no existe el puesto de trabajo, o te proponen con mayor o menor amabilidad pactar un despido.
 
  ¿Y si dejas tu trabajo para criar de tu hija/hijo? Dadas las alternativas, muchas madres se decantan por esto. Y, si lo hacen, saben que una reinserción laboral en el futuro será muy muy complicada (o imposible)

Las comparaciones son odiosas...Pero a veces necesarias...

  España es de los países de la Unión Europea con el tiempo de baja por maternidad más bajo. De hecho, estamos años luz de países como Noruega, con un permiso de aproximadamente un año.

  En este enlace podréis echar un vistazo de cómo está el tema en Europa, y así reflexionar al respecto (y, de paso, ponerse de mala leche al ver como estamos)

Mi conciliación familiar...
 
  Como sabréis, antes de tener a Eyre, yo estaba en paro y decidí continuar con este estado de desempleo hasta que pasaran los primeros años de Eyre. ¿Qué supone esta decisión?
 
  Pues supone que estoy criando a mi hija con todo mi tiempo. Estoy disfrutando de ella al máximo, de cada paso, de cada sonrisa, de cada progreso, de cada rabieta...    
  Pero, también estoy desvinculada de un mundo profesional que no estará esperándome cuando decida volver a él. 

  Además, implica una merma económica tremenda (no es lo mismo uno que dos sueldos, por supuesto). Sin hablar de la no-cotización, posibilidad de bajas retribuidas (os reireis, pero el trabajo de la crianza es muy duro físicamente, y el cuerpo se resiente), etc.

  Esta es mi manera de conciliar, la que he elegido. Pero soy consciente de lo que supone. Aún así, creo firmemente en ella.
  
Una brecha que crece más y más...

  Cuando hablamos de conciliación, raramente es el padre el que se plantea alguna de las anteriores opciones (*), perpetuando la brecha laboral y social entre mujeres y hombres (los empresarios prefieren a los hombres, no se embarazan, no paren y, cuando los hijos se ponen malos, los llevan sus mujeres al médico) 

  Mientras las leyes no empiecen a proteger los derechos de las madres (y sus hijas e hijos) en España, no podremos hablar de conciliación, sino de merma salarial, laboral y renuncia de prosperar. Además de niñas y niños no criados sus primeros años de vida como merecen y necesitan.



(*) Aquí quiero explicar que Súper Papi lleva en si empresa más de 10 años, mientras que yo no tenía trabajo remunerado, por lo que, en nuestro caso, la opción de la conciliación por su parte, estaba descartada. Además, su empresa es muy respetuosa con la familia de sus empleadas y empleados, permitiendo que vayan a medicos, reuniones del cole, etc. sin problemas.